Posted on 15 June 2010 by jesus
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Uno de los aspectos más interesantes de la educación, sobre el que merece que nuestros maestros hagan especial hincapié en sus clases, es la capacidad de transmitir humanidad y valores importantes, que están siendo relegados para favorecer una educación enfocada exclusivamente como una herramienta para encontrar trabajo en el mercado laboral. Mas información
Posted on 10 March 2010 by jesus

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En el campo de la administración pública corresponde al fomento y organización de las escuelas una labor de singular trascendencia, indispensable en la medida en que sea buena, para el funcionamiento de una valiosa sociedad para el presente y para el futuro.
Con la cantidad extraordinaria de alumnos que hay en las escuelas, correspondiendo a cada distrito una responsabilidad muy grande, es preciso disponer de presupuestos de gastos muy altos, los cuales deben aplicarse con gran sensatez, con prudencia, con sentido técnico y con el propósito de hacer de cada alumno una persona decente en lo moral y un buen ciudadano en lo cívico.
Para realizar esa labor se necesita, indudablemente, la colaboración permanente de los padres de familia. Y en muchos casos hay que tener en cuenta que los padres de familia de las nuevas generaciones no son lo cuidadosos y disciplinados que fueron los de las anteriores. Por supuesto, hay excepciones. Es, pues, conveniente o indispensable promover entre los padres de familia ideas que correspondan a la necesidad de esa colaboración entre el hogar y la escuela. En muchos casos los padres de familia tienen que renunciar a ciertas distracciones personales para dedicarse razonablemente a orientar y vigilar a sus hijos y a respaldar la labor de buenos maestros.
Naturalmente, las autoridades de cada escuela y de cada distrito escolar tienen que tener una vigilancia adecuada y sostenida en el sentido de que cada plantel funcione normalmente y cada maestro y cada director de escuela sepa cumplir con sus obligaciones en el sentido de la formación académica y también del carácter de los alumnos. En lo que respecta al carácter, hay que tener en cuenta la necesidad de respetar y promover valores sustanciales de carácter moral en lo que atañe a la personalidad de los alumnos. Hay que incluir hasta la apariencia física de los alumnos en lo que corresponde a la formación de su carácter. No se debe exigir el lujo en el vestir, pero sí la decencia y un razonable buen gusto que no necesariamente corresponde a un código severo.
Con algo de lógica, un mínimo razonable de lógica, los maestros y los directores de las escuelas saben qué manera de vestir corresponde a buenas costumbres o al deseo de desacreditar el espíritu de una escuela formativa y la conducta general de los niños y de los adolescentes.
Y niños y adolescentes bien formados crean una juventud razonablemente prestigiosa y buena. DLA