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Definitivamente Steve Levy se equivocó de estrategia y el haber sacado tan temprano su aspiración a ser el reemplazo de David Paterson como gobernador del estado de New York, se le convirtió en un plesbicito sobre su gestión, sirvió para que los oficiales electos de Long Island y New York tuvieran elementos en común para trabajar, que la comunidad Afroamericana e Hispana se uniera y que un importante número de representantes de esas comunidades se volvieran fuertes a través de la acción de su Caucus, que crece cada día más y viene recibiendo reconocimiento importante, como es el caso de las reuniónes que la senadora federal Kirsten Gillibrand realizó con ese grupo el pasado fin de semana.
Mal aconsejado( si es que acepta consejos ), distante del resultado de sus bravatas en contra de los inmigrantes, sin criterio frente a la utilización de sus palabras ofensivas hacia la comunidad afroamericana en medio de una reunión de celebración de la memoria de Martin luther King, con la utilización de un humor ácido en donde sobresalen sus esterotipos racistas, Levy, sin cálculo y medida políticas, se lanzó equivocadamente a explorar su camino hacia la gobernación, cometiéndo otro adefesio estratégico, al meterse entre la líneas republicanas ofreciéndo cambiarse del partido demócrata al republicano, luego de recibir el repudio de la unanimidad de los oficiales electos del partido demócrata en el senado y asamblea estatales, quienes consideraron sus aspiraciones como insultantes, tanto a los principios demócratas, como a la conformación multi inmigrante del estado, a quienes Levy les a mostrado su antipatía y favorecido su discriminación.
Levy se convirtió en concordancia con su aspiración a gobernador, en el aglutinador de aspiraciones de otros candidatos. El partido republicano cerró filas en torno a Rick Lazio y en algún momento consideró los coqueteos de algunos de sus militantes como ” una locura”. Quizo llegar al partido republicano, como un ángel bajado del cielo, sin someterse a los mandatos del partido, como alguien que se cree salvador y triunfador, olvidándo que el resultado de su desgobierno no puede traerle más beneficios que el recelo de los votantes y la desconfianza de los dirigentes naturales de las colectividades.
Al no encontrar eco, ni entre los conservadores, ni entre los republicanos, con el partido demócrata ofendido con su trasfugismo al querer de buenas a primeras cambiar de color político, nos viene con otra retórica, comenzándo a llamarse Post Partidista, que es el nombre que seguramente le encontró a sus ideales identificados con el odio y la discriminación, que no fueron aceptados por los republicanos y rechazados por los demócratas.
De hecho, un gran grupo de los líderes del partido demócrata están esperando que Cuomo se lance en camino a la gobernación del estado para respaldarlo y levy tendrá que quedarse con su discurso Post en el que nadie cree y que no constituye la forma en la que la democracia está establecida en el mundo y en América, en donde se requiere de partidos fuertes y estructurados que sean la voz de sus militantes,contrario a lo planteado por Levy en ausencia de su conocimiento sobre los sistemas democráticos modernos.
En verdad lo que queda de la aventura de levy, es un candidato a la gobernación del estado de New York, sin partido, con un mensaje gaseoso que no logró concretar, claramente reconocido por su intento de cambiar de piel política y ahora con los sectores demócratas firmemente fundidos en contra de sus aspiraciones.
Peor no le pudo haber ido a Levy en su aventura personal, pero en política como en todas las actividades de la vida del ser humano: ” Por sus frutos los conoceréis”.









