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Cerveza favorita de venezolanos, en la mira de Chávez

Posted on 09 June 2010 by jesus

La pasión por la cerveza Polar era una de esas cosas que todavía unía a los venezolanos. Al menos hasta ahora. Pero desde hace un tiempo, parece que a Hugo Chávez, se le metió en la cabeza acabar con la empresa fabricante.

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La embestida del presidente Hugo Chávez contra Empresas Polar, el mayor fabricante de alimentos del país, amenaza con politizar también una de las bebidas favoritas de los venezolanos. Chávez tiene en la mira al conglomerado del magnate Lorenzo Mendoza, que considera un obstáculo para transformar a la nación miembro de la OPEP al socialismo.

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Latinoamérica gira a la derecha

Posted on 06 February 2010 by jesus

Juan-Larrain-GonzalezPor Juan Larraín*

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El resultado de las recientes elecciones presidenciales en Chile, el desenlace de la crisis en Honduras y el rechazo del Presidente de El Salvador a unirse al Alba, son algunos signos que indican que América Latina se aleja de aquellos esquemas socializantes y populistas que parecían querer imponerse.

En efecto, dichos gobernantes –junto a los de Panamá, México y Colombia- han desechado las propuestas de Chávez pues se inclinan por otras fórmulas para el desarrollo de sus países, totalmente opuestas a las que promueve el delirante líder bolivariano. A propósito, este ha expresado su voluntad de mantenerse en el poder indefinidamente, pues cree que su revolución vivirá por “900 años”, parodiando otra demencia similar, la de Hitler, quien en su oportunidad pronosticó que el Tercer Reich viviría un milenio… Es de esperar que Venezuela no resulte destruida como lo fue la Alemania nazi, pero sin mediar una guerra.

Si bien este grupo de países no comulga con las “ideas” de este charlatán, tampoco es un bloque o una alianza contra nadie; pero son una fuerza moral que debe manifestarse para que en la región imperen nuevamente aquellos valores y principios que la comunidad interamericana dice defender.

Es así como habrá necesidad de darle un renovado impulso a la promoción de los derechos humanos, señalando sin temores ni tapujos a aquellos gobiernos que los conculcan. Serán esos países, que creen en la libertad y gozan de una independencia ideológica, los que deberán desenmascarar a aquellos que, manifestando una falsa vocación democrática, pretenden servirse de ella para destruirla desde adentro.

Ellos tendrán también la obligación moral de hacer valer e implementar los instrumentos interamericanos que se adoptaron para consolidar la democracia, el imperio de la justicia y la consagración de las libertades individuales, pero que hoy son casi letra muerta. La tarea no es fácil, en un hemisferio donde se ha confundido la tolerancia con la permisividad, el respeto a la soberanía con la indiferencia y la selectiva no intromisión en los asuntos internos con la aceptación de cualquier atropello de los derechos fundamentales.

De ser auténticamente fieles a los compromisos adquiridos en esa materia, el actual gobierno de Cuba no debería haber sido invitado a regresar a la OEA y regímenes como el de Venezuela deberían estar hace rato en entredicho. Pero como dice el viejo tango, hoy se vive un verdadero cambalache, que acepta se trastoquen conceptos, valores y principios en aras de una malentendida corrección política.

Hay que confiar que esta brisa renovadora que sopla en el continente echará a un lado aquellas ideas que pretendían regresarnos al pasado. Como lo dijo Winston Churchill con gran sabiduría, “el socialismo es una filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia y el evangelio de la envidia; su virtud inherente es la distribución equitativa de la miseria”.

*El autor es profesor de la Universidad de Miami y ex Embajador de Chile en la Organización de las Naciones Unidas (ONU)

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El proyecto socialista de Chávez se tambalea

Posted on 01 February 2010 by jesus

Tas ponchao

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Un nuevo lema que está apareciendo en camisetas y pancartas de los manifestantes antigubernamentales en Venezuela sintetiza un estado de ánimo que se acrecienta cada vez más acerca de la gestión del presidente Hugo Chávez después de 11 años en el poder:
“Chávez, ‘tas ponchao”.

En la jerga del béisbol, un bateador con cuenta de tres strikes es retirado o ponchado. La expresión entre los venezolanos, que guardan una profunda pasión por este deporte, denota a una persona en un contexto negativo.

La lista de “strikes” contra Chávez sigue creciendo: la tasa de inflación más alta de América Latina, apagones crecientes, el auge de la delincuencia violenta y un escándalo financiero en el cual hay involucrados banqueros cercanos al gobierno.

La Revolución Bolivariana –como Chávez llama a su proyecto político socialista, que según él está inspirado en el prócer de la independencia sudamericana Simón Bolívar– se encuentra debilitado y avanza con dificultad.

Aunque Chávez mantiene vínculos estrechos con un bloque de gobiernos de izquierda desde Bolivia a Nicaragua, muchos latinoamericanos no creen que ese modelo populista financiado con petróleo sea viable.

Entre los venezolanos, la popularidad de Chávez cayó por debajo de 50 por ciento en las encuestas de fines del año pasado.

El lema de protesta “’tas ponchao” apareció recientemente en estandartes durante juegos del béisbol venezolano, que el propio Chávez sigue de cerca, y se extendió a señales y camisetas durante protestas callejeras.

La semana pasada, miles de manifestantes fustigaron al gobierno por retirar la señal del servicio de cable a Radio Caracas Televisión Internacional (RCTV), un canal crítico de Chávez. Enfrentamientos posteriores, en los que participaron policías antidisturbios, partidarios gubernamentales y estudiantes opositores de Chávez, dejaron dos jóvenes muertos.

También la semana pasada, el vicepresidente ejecutivo y ministro de Defensa, Ramón Carrizales, renunció, citando razones personales.

Los controles económicos estatales, en tanto, han fracasado en contener la inflación de 25 por ciento, que mina rápidamente los ingresos de los pobres, quienes han sido el núcleo de su respaldo político. Chávez devaluó la moneda durante enero, un ajuste que permitió al gobierno impulsar el gasto público, pero que impulsará a aun más el alza de precios.

Para contrarrestar esta situación, Chávez ha desplegado inspectores y soldados para comprobar y amenazar con expropiar a cualquier empresa que incurra en la manipulación de precios. Algunas han sido cerradas temporalmente. Recientemente, el gobierno se apoderó de la cadena de hipermercados Exito y decenas de supermercados que tienen como accionista mayoritario al grupo Casino, de Francia.

Los adversarios de Chávez dicen que tales medidas sólo desalentaran aún más la inversión privada, que cayó un 7.6 por ciento el año pasado en medio de la nacionalización de bancos, empresas procesadoras de café y empresas de servicios del sector petrolero.

Descendientes chinos en Venezuela

Los críticos también denunciaron un escándalo bancario que se desencadenó en noviembre en la que fueron detenidos varios banqueros con vínculos cercanos con el gobierno, acusados de delitos financieros.

Otros problemas que pesan sobre Chávez incluyen:

– La red eléctrica, que depende en su mayoría de las centrales hidroeléctricas, corre el riesgo de un colapso devastador en momentos que la sequía ha reducido los embalses a niveles precarios. El gobierno ha impuesto el racionamiento de la electricidad, pero Chávez suspendió los apagones intencionales que se produjeron en Caracas, tras las quejas de errores en su aplicación, pues incluyeron cortes en hospitales y semáforos.

– La declinación de la producción petrolera es consecuencia, en parte, según los expertos, de una inversión insuficiente y una gestión incapaz.

– Un índice de criminalidad tan alarmante, que la policía ya no publica cifras completas de homicidios. Los venezolanos siempre citan la inseguridad como la primera de sus preocupaciones. El gobierno informó de 12,257 homicidios en los primeros 11 meses del 2009, poniendo a Venezuela entre los países más violentos de América Latina.

Sus críticos afirman que Chávez reconoce que está en un aprieto, al explicar su actitud cada vez más provocadora hacia la oposición, a la que aparentemente ve como amenaza creciente. Sostienen que el gobernante teme la posibilidad de perder el control de la Asamblea Nacional en las elecciones previstas para septiembre.

En otras partes de América Latina, Chávez es también muy impopular. Una encuesta realizada en toda la región el año pasado por la firma Latinobarómetro, con sede en Chile, encontró que sólo 27 por ciento de los encuestados tenía una opinión favorable de Chávez.

El recién electo presidente de Chile, Sebastián Piñera, le puso sal a la herida, afirmando durante su campaña que la Venezuela de Chávez “no es una democracia como tal”.

Chávez también parece tener menos peso en el extranjero en estos días. Su amarga queja de que el despliegue de las tropas estadounidense en Haití en lugar de un esfuerzo de socorro tras el terremoto parece una ocupación militar, encontró eco contundente sólo entre presidentes de Bolivia, Nicaragua y Cuba.

A pesar de su antagonismo hacia Washington, al que acusa de apoyar el fallido golpe del 2002, Chávez está ligado indisolublemente a Estados Unidos porque es el principal comprador del crudo venezolano.

Sin embargo, para quienes predicen el principio del fin para el chavismo, el propio presidente aconseja: “Hay que regalarles unas buenas sillas a ellos pa’ que esperen sentados”.

De hecho, para muchos líderes de izquierda en América Latina, el éxito de Chávez en la galvanización de los pobres de Venezuela ha sido un ejemplo alentador. Chávez ha aprovechado esas alianzas para amplificar su voz.

Pese a todas las quejas recientes, Chávez sigue siendo el político más popular de Venezuela, apoyándose en programas populistas como el de ayudas en efectivo para madres solteras y la atención gratuita en centros de salud atendidos por médicos cubanos.

El mandatario tiene abundante dinero para bombear a esos programas, sobre todo después de que la devaluación duplicó los ingresos petroleros de Venezuela, al convertirlos a moneda local.

Insistiendo en que su revolución está lejos de terminar, Chávez se ha atrevido a retar a sus opositores a que soliciten un nuevo referendo revocatorio. En el 2004 sobrevivió a un referendo para acortar su mandato, con el 58 por ciento de los votos.

“Dicen que yo renuncie”, manifestó Hugo Chávez la semana pasada, “porque yo no sirvo para nada, porque el país se esta hundiendo, etcétera. Bueno, pero ¿por qué no hacen referéndum revocatorio, pues?”.

Su mayor fuerza puede radicar en la debilidad de la oposición en Venezuela, que aún tiene que sacar provecho del apoyo reducido a Chávez, quien desde ya ha dicho que buscará la reelección en el 2012.

No ha surgido un retador que sea capaz de romper su dominio en el poder.AP

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Honduras: golpe y contragolpe

Posted on 07 July 2009 by hector

cristina-de-la-torre-alta

Por: Cristina de la Torre

Le madrugaron cuando le faltaba la última zancada para quedarse en el cargo, contra la Constitución, contra todos los poderes públicos y la mayoría de hondureños, le echaron mano los militares y lo deportaron.

En aquella madrugada del 28 de junio, sorprendido en paños menores, el presidente Zelaya añoró sus botas y su sombrero alón de fauno latinoamericano. Pero enmudeció. La contundencia del gesto armado malograba su propio golpe civil, edificado paso a paso, sin estridencia de sables, como se estila hoy en el continente. El episodio insinúa un desencuentro de los caminos por donde América Latina rescata su más cara tradición autocrática: por la vía del cuartelazo (así sea benévolo), o bien, a instancias de la democracia plebiscitaria.

Autoelegido el mandatario por la fuerza, o reelegido por abuso de poder y estrangulamiento de la norma para adaptarla a su ambición desmedida, en ambos casos se arriba a la misma paradoja: a fuerza de popularidad, se sacrifica la democracia. Aunque no siempre es clara la frontera entre estas dos salidas. Hugo Chávez, campeón del reeleccionismo, se parece cada día más al dictador dominicano Leonidas Trujillo, El Benefactor; y, aunque el lustre no le alcanza para emular a Fidel Castro, imita también los aires del dictador cubano.

Con todo, entre el viejo dictador latinoamericano y su aprendiz de hoy existen diferencias de origen, de grado y de tiempo. Al golpe de mano tradicional le siguió siempre la derogatoria de la Constitución, cierre o defenestración del Congreso y de las Cortes, cesación de partidos y libertades, control de los medios de información para sitiar la opinión libre y buscar aprobación con propaganda sin tregua, asistencialismo, persecución a la oposición, y violencia tasada entre atropello menor y baño de sangre. La nueva modalidad acude a los mismos expedientes pero en grado menor, y no a posteriori sino como antesala del paraíso buscado: la reelección, paso seguro para quedarse en el poder. Afrenta de entrada contra la democracia, pues niega la rotación del poder. El dictador golpea primero y a renglón seguido monta los dispositivos de un régimen de fuerza. El reeleccionista va acondicionando los mismos dispositivos, con nadadito de perro y disimulo, hasta empotrar un gobierno de factura similar.

Zelaya alarga la cadena de vanidades inflamadas que pasan por caudillos, y trafican con la idea de que buscan poder ilimitado y eterno por darle gusto al pueblo. ¡Por demócratas! Como si democracia fuera sólo votos, pueblo encandilado por el Príncipe mediático para que éste pueda decir que el suyo es un gobierno “de opinión”. La democracia contempla también respeto del gobernante a la ley, a los demás poderes públicos, a las libertades, a la oposición.

Por violar la Constitución y por abuso de autoridad sería encarcelado Zelaya. De Álvaro Uribe dijo César Gaviria que “pretende perpetuarse en el poder cometiendo toda clase de acciones arbitrarias en el Congreso Nacional para impulsar un referendo violatorio de la Constitución”. Y el congresista norteamericano Eliot Engel ve en esta tendencia a violentar la Carta para hacerse reelegir “el (verdadero) gorila del que nadie quiere hablar”.

Vamos cosechando los efectos de la democracia directa que la “Tercera Ola Democrática” antepuso a la representación política y a los partidos. Ella degeneró en un populismo plebiscitario que manipula a la masa e invierte el sentido de la realidad. Tal el absurdo que el contragolpe de Honduras creó: la súbita transfiguración de un golpista en ciernes en mártir de la democracia.

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