Estaba yo, en mis exhaustivas cavilaciones acerca de lo fregada que está la vida, y entre ciencia económica y cochinitos de barro, por más que le doy vuelta a la ley de oferta y demanda, no he logrado concluir en concreto ni pura rosca.
Pensando en la denominada crisis energética, la temida escasez de petróleo, el frío loco que está haciendo en New York y el calentamiento global, recuerdo a un profesor que teníamos en el colegio, de esos que se destacan porque parecen o se hacen parecer enciclopedias andantes. Medio físico-matemático-filosófo-chifladémico, que de repente entre las clases de logaritmos se echaba de una de vaqueros, donde aprovechábamos a perezear mucho nosotros y bastante él. Pero a pesar de todo, lo escuchábamos atentamente y la mayoría de veces lograba dejarnos con la boca abierta.
Una vez nos salió con una, que me dejó en qué pensar. Nos comentaba que el petróleo es un recurso no renovable, básicamente escaso y parte de nuestro pasado geológico. Que se encuentra en lugares donde alguna vez hubo mar, lo que lo convierte en un fósil, fruto de la acumulación de varios y diversos restos prehistóricos, de animales terrestres y marinos, así como de vegetales. El cual, a menos que se encuentren yacimientos nuevos en la naturaleza, algún día se va a acabar.
Que las grandes investigaciones a otros planetas con similares características a las de la tierra, no han sido precisamente para buscar vida, sino para buscar posibilidades de hallar petróleo y conseguir que el ser humano siga desarrollándose en la tierra. Una suposición nada despreciable, pero difícil de comprobar.
Sólo me imagino a los marcianos haciendo sus películas sobre la invasión terrícola, pintándonos como los malvados y horrendos seres que llegan en busca de algo que podría ser su alimento o la propia vida como el agua, para nosotros. !Qué se yo! (Si no, miren Avatar)
Pero regresando al promotor de mi inspiración cinematográfica marciana, lo que realmente me dejó algo frickeada fue una explicación la cual no sé si se la sacó de la manga o realmente es así.
Decía que el petróleo sirve como un aislante en el subsuelo, para separar el agua del estado incandecente del centro de la tierra. Que si seguimos extrayéndolo, va a llegar el momento en que no existirá más ese elemento aislante y primeramente esos gases y vapores que poco a poco se irán formando por el agua que caería sobre la incandecencia, provocarían fenómenos climatólogicos, para luego sobre calentar la tierra y por último crear una explosión global y el fin de la humanidad.
!Ah puchis, qué miedo! Pero pienso que su hipótesis no era tan descabellada, tomando en cuenta que esto nos lo decía el profesor Ramón Vásquez hace unos 25 años.
Entonces concluyo (valiente analista, pues), como de todos modos, según los expertos, sólo queda petróleo en la tierra para unos 40 años más y por eso se están aprovechando otros recursos como la electricidad y la energía solar. Pero si no hay petróleo tendríamos que regresar a lo orgánico y la vida simple, pero saludable algo así como tipo Kosher, porque a no ser que fuera un éxito el P.I.E.M. (Plan de Invasión Extra-Marciana) y se traiga de otros planetas, no tendríamos opción.
Al mismo tiempo, si seguimos la otra hipótesis de mi profe, de la explosión del globo terráqueo, ¿de qué nos preocupamos?, si podríamos agarrarnos de que mal de muchos, consuelo de babosos, pero al mismo tiempo me doy cuenta que no es tan fácil la cosa, ni tan sencilla de entender.
La crisis energética nos aflige en una sociedad acostumbrada a la motorización, la cual ha logrado acelerar el desarrollo humano, gracias a las facilidades en comunicaciones y transporte, que al mismo tiempo nos ha hecho dependientes.
A la conclusión que todos llegamos es a que la tierra está sufriendo un cambio acelerado para mal, con el deshiele de los glaciares y la destrucción de los recursos naturales por el brusco cambio climático. Tal vez ahora no lo sintamos tan duro, pero sería bueno tener una visión como la de mi profe y proyectarnos a otros 25 años, cuando la crisis económica actual redunde no sólo en escasez de petróleo, sino de alimentos. El desplome de las bolsas de valores internacionales no es sólamente por miedo a perder, sino que seguramente ya no hay mucho de dónde producir y, por ende, ya no queda tanto en qué invertir.
Algo para pensar, tal vez con hipótesis poco fundamentadas o medio chusemas (locas), o conclusiones simplistas y hasta cómicas como las mías; pero vale la pena tomar en serio la idea de salvar la tierra.
Porque de lo contrario el mismo ser humano servirá de combustible…pues con la destrucción de la humanidad ya sea por la explosión incandecente proveniente del subsuelo o por el contrario, proveniente del cielo por la destrucción de la capa de ozono (o ya haciéndonos sandwichito), como decía mi profe, con el paso del tiempo nos convertiremos en fósiles y otra vez a lo mejor, la tierra tendrá mucho petróleo, pero en un planeta destruido y deshabitado. Porque de seguir así, de la chamuscada no nos vamos a salvar.
Dios nos ayude a que no sea así. ,










