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Matt Damon nos enseña la gran mentira

Posted on 20 March 2010 by jesus

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Autor: zoomboomcrash

La película más taquillera estos días en las pantallas españolas se llama “Green Zone”, la Zona Verde. Es el nombre que recibió la zona exclusiva de seguridad para tropas norteamericanas en Bagdad. Una isla de la abundancia y de la seguridad en medio de una zona de guerra.

Matt Damon es el protagonista de la película. Interpreta a un alférez del ejército americano que debe registrar y comprobar lugares en Irak sospechosos de tener armas de destrucción masiva, “Weapons of Mass Destruction” (WMD). Eran las NBQ, Nuclear Biológica, Química.

Estados Unidos informaba periódicamente de que había armas de destrucción masiva en Irak y que era cuestión de tiempo hallarlas y mostrarlas al mundo. Antes de la invasión de Irak, EEUU intentó registrar las fábricas o los silos de armas de destrucción masiva en Irak pero sus peticiones fueron rechazadas por Sadam Husein.

La Organización Mundial de la Energía Atómica trató de emprender algunas inspecciones, pero logró poca cosa. Sadam Husein afirmaba que dejar pasear a extranjeros por sus instalaciones era un atentado a la soberanía.

Hagamos memoria. La Primera Guerra del Golfo fue provocada por la invasión de tropas iraquíes a Kuwait. Estados Unidos les espulsó de ese país desértico en pocos meses pero no pasó de las fronteras kuwaitíes. Sucedió en 1991.

En 2003, EEUU sí invadió Irak, a pesar de que este país no había invadido ningún otro país desde 1991. Había varias excusas: que estaba financiando y protegiendo a terroristas de Al Qaeda, que era un régimen opresor, y sobre todo, que tenía armas de destrucción masiva.

EEUU había sufrido en 2001 los atentados a las Torres Gemelas. Respondió invadiendo Afganistán meses después, sospechando que allí se escondía Bin Laden, el jefe de los terroristas. El mundo se lo permitió.

Meses más tarde, invadió Irak. Al mundo no le hizo mucha gracia. Para convencer al mundo de que su causa era “buena”, EEUU mostró declaraciones de ingenieros iraquíes, y de militares, donde afirmaban que Sadam escondía armas de destrucción masiva. La prensa mundial, especialmente la norteamericana, lo creyó porque los informantes eran gente seria, gente del gobierno, o iraquíes que gozaban de la credibilidad del gobierno.

Todo era mentira.

No había armas de destrucción masiva. No las hubo.

Esta película trata ese asunto. Un oficial norteamericano se da cuenta de que allí no hay ninguna amenaza y de que alguien se está inventando una gran mentira.

Como periodista, me hubiera gustado que el protagonista de “Green Zone” hubiera sido un reportero, un reportero harto de sentirse engañado. Pero es un militar. Supongo que lo han hecho para salvar la imagen de los militares en Irak.

En cualquier caso, es una película altamente recomendable. Es la historia de una gran mentira. El guión de “Green Zone” contiene figuraciones e inexactitudes. Eso creo. Pero la realidad que pretende mostrar es muy verdadera. La historia de la gran mentira de Irak.

En esa mentira picamos los periodistas. Lo cual demuestra que por más que lo intentemos, llega un momento en que no hay forma de comprobar una declaración. Llega un momento en que nos tenemos que fiar de alguien. Especialmente, si esa persona es un alto representante del gobierno.

Nos engañaron.

Eso quiere decir que siempre, incluso cuando todo parezca evidente, hay que poner en funcionamiento esa máxima de la prensa americana: “Si tu mamá te dice que te quiere, confírmalo por otra fuente”.

Por cierto, ¿por qué EEUU invadió Irak?

Hay muchas razones. Una de ellas se revela en el último plano de la película. Yo no creo que esa haya sido la única razón. Ni siquiera la principal. Pero ahí está.

Hoy nos hemos enterado de que es la guerra más cara desde la Segunda Guerra Mundial. Dicen que tres billones de dólares. No lo creo. Pero va camino de ser una de las más caras.

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Hablemos de guerra: El gasto militar de EE UU equivale al 50% del total de lo que gasta el resto del mundo

Posted on 07 February 2010 by jesus

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Moisés Naín

Cada febrero, mientras en Davos se habla de dinero, en Múnich se habla de guerra. Desde hace más de 40 años, los principales magnates de los negocios van a Davos (Suiza) a encontrarse con sus pares de todo el mundo. También desde hace casi medio siglo, los magnates de la guerra suelen reunirse en la ciudad alemana de Múnich. Ministros de Defensa y cancilleres, generales y almirantes, jefes de los servicios secretos y expertos en inteligencia militar, científicos y -no podían faltar- los directivos de las más importantes industrias bélicas asisten cada año a la Conferencia de Seguridad de Múnich, el foro más importante del mundo en estos temas.

aviones_chileLa reunión de Múnich es una buena oportunidad para husmear por dónde andan las preocupaciones de quienes toman las decisiones de paz y guerra en el mundo -sin que nos las tomemos demasiado en serio, por supuesto-. Al igual que los empresarios y economistas que van a Davos no vieron venir la crisis económica, los expertos en seguridad reunidos en Múnich en 2001 fueron tan sorprendidos por los ataques terroristas del 11-S como cualquier otro mortal. En todo caso, los temas dominantes en la reunión y las conversaciones de los pasillos al menos reflejan en qué están pensando estos influyentes personajes. “China, China y más China”, me dijo un alto funcionario a quien le pregunté cuál había sido la cuestión más relevante de la reunión. “Y claro, Afganistán, Irán y terrorismo también son preocupaciones importantes, pero en todos estos temas ahora China es un actor que no puede ser marginado de las conversaciones y los cálculos. Y ellos lo saben y se les nota que lo saben. Hasta su lenguaje corporal es distinto”.

La figura central de la reunión este año en Múnich fue Yang Jiechi, el canciller chino, quien aseguró a los participantes que su país será una fuerza positiva en el mundo y contribuirá a la paz, siempre que exista lo que describió como “un espíritu de cooperación”. Esto le sirvió de telón de fondo para lamentar, como no podía dejar de hacerlo, la masiva venta de armas estadounidense a Taiwán. El ministro también reiteró que la prioridad de su país no puede ser otra que la de sacar a la gran mayoría de sus compatriotas de la profunda pobreza en la que aún están sumidos.

Si bien es obvio que el desarrollo económico es la prioridad de China, esto no quiere decir que el gigante asiático esté descuidando su poderíoMarinemilitar. Tiene las fuerzas armadas más numerosas del planeta (2,25 millones de efectivos, o el equivalente al 0,17% de su población). Le siguen EE UU (1,5 millones de efectivos o el 0,5% de sus habitantes), India, Corea del Norte y Rusia. Claro que el poderío militar depende tanto o más del dinero y la tecnología como del número de efectivos militares. El gasto militar de EE UU equivale al 50% del total de lo que gasta el resto del mundo. China y Rusia representan el 8% y el 5%, respectivamente, del total mundial. Sólo 25 países, casi todos los de Oriente Próximo, tienen un gasto militar que, en proporción al tamaño de su economía, es mayor que el de EE UU. La superpotencia es también el principal vendedor de armas: controla el 68% del total mundial.

Sin embargo, como sabemos, estas enormes cifras no han sido suficiente para derrotar a los enemigos más amenazantes de Estados Unidos. Al Qaeda, talibanes y piratas somalíes están en la mente de todos los que se ocupan de la seguridad. Al Qaeda, debilitada y con muchos de sus líderes muertos, inhabilitados o capturados, no ha dejado de ser una amenaza. Y es una amenaza más por su capacidad para inspirar a individuos o pequeños grupos a actuar por su cuenta, emulando a otros terroristas islámicos, que por su capacidad para actuar de manera coordinada y centralizada.

Por su parte, los talibanes han obligado al Ejército más grande y tecnológicamente avanzado del mundo a buscar alternativas de diálogo y concertación, ya que resulta obvio que su derrota militar es imposible o demasiado onerosa en vidas y costes. Los piratas que operan en el Golfo de Adén siguen haciendo de las suyas a pesar de tener que enfrentar la flota multinacional más sofisticada de nuestro tiempo.

Durante las últimas tres décadas, los conflictos armados entre países han venido disminuyendo. En cambio, las guerras civiles, insurgencias, rebeliones y todo tipo de enfrentamientos entre actores que no van a reuniones como las de Múnich, han aumentado. Estos conflictos, y no una China en ascenso, continuarán siendo la principal amenaza a la paz mundial.

Lectura relacionada:

Las potencias se preparan para la guerra.¿ Cuál guerra?

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Chávez: de problema incómodo a amenaza

Posted on 27 August 2009 by jesus

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Por: Juan Carlos Pinzón Bueno, especial para Elespectador.com (*)

Promover un conflicto entre hermanos, es absurdo, es dictatorial, es inmoral.

En los últimos años se han conocido evidencias que señalan, en el mejor de los casos, una actitud permisiva con las organizaciones terroristas colombianas por parte de gobiernos vecinos. Con Ecuador, por muchos años se tuvo una gran colaboración. Incluso hasta el gobierno anterior se tenían canales permanentes de coordinación. Sin embargo, diferentes razones los llevaron a una menor acción en contra del crimen en la frontera, permitiendo así la violación de su soberanía con campamentos permanentes del terrorismo en su territorio. Y lamentablemente aparecieron los nexos con el actual gobierno que no se han podido desvirtuar.

Con Chávez el tema es más grave. Da la impresión que existe una agresión indirecta que se observa en tres frentes: Bases seguras al terrorismo con las ventajas respectivas (descanso, logística, planeamiento y contactos internacionales), acceso a armamento que genere desequilibrio estratégico (lanzacohetes para ser usados contra objetivos estratégicos: por ejemplo el Presidente), y el uso de recursos económicos para financiar políticos y organizaciones sociales y políticas afines a grupos al margen de la ley. ¿Será una coincidencia o será parte de un plan de expansión? Cuantas veces no se le ha pedido que actúe en contra de los campamentos violatorios de la soberanía venezolana. ¿Por qué no lo hace?

Pero si lo anterior no fuera grave, el mundo ha sido testigo de manifestaciones agresivas sin precedentes en las relaciones internacionales. Han cerrado las fronteras al comercio a discreción, han anunciado movilizaciones de tropas, tanques y han dicho que nos van a “prender los sukhoi”, han lanzado agravios personales al Presidente, al gobierno y a varios colombianos; y más recientemente se ha anunciado la disposición a librar una guerra contra Colombia. Esto ya dejó de ser un tema risible por el “tropicalismo”, para convertirse en una amenaza al futuro de nuestra nación.

Promover un conflicto entre hermanos, es absurdo, es dictatorial, es inmoral. Este señor Chávez habla como si él mismo fuera el pueblo pero seguro que a los ciudadanos de Venezuela no les puede atraer que los lleven a una guerra con sus hermanos. Qué fácil es hablar de guerra cuando no se conoce de ella. En Colombia, lamentablemente, sí sabemos el dolor y la desolación que trae consigo la violencia. Por Dios que locura, que insensatez, en pleno siglo XXI tales expresiones.

Pero con ignorar o subestimar los problemas, éstos no se resuelven. No podemos esperar a que un día éste señor pase de las palabras a los hechos y no tengamos cómo reaccionar. Además, no se debe olvidar que ser subestimado es la gran ventaja del presidente Chávez. No nos equivoquemos.

El Presidente Uribe debe ser rodeado en este tema. Merece reconocimiento. Con su talante, seguro que querría responder las agresiones, pero ha preferido la prudencia y no caer en provocaciones. El país debe tener un norte estratégico en éste sentido, sin color político, precisamente para garantizar nuestro modelo de desarrollo y nuestra democracia, que es lo que está en juego con la llamada expansión de la “revolución”. Es necesario actuar en el frente diplomático, en materia comercial para mitigar los efectos económicos, en materia social en las fronteras, y en garantizar una capacidad defensiva creíble que motive la paz a través de la disuasión a los potenciales agresores.

En cuanto a la capacidad disuasiva, hay dos elementos claves. Por un lado, continuar el fortalecimiento del potencial estratégico de las fuerzas armadas. Los recursos extraordinarios de estos años fueron dirigidos principalmente a mejorar las capacidades para enfrentar al terrorismo y al narcotráfico. Ello fue una demostración de foco, y de convicción de paz en la región. Nuestras fuerzas armadas tienen experiencia y profesionalismo, pero requieren herramientas adicionales (documentadas por estudios del MDN). La defensa no se puede delegar. El día de una agresión dependeremos solamente de la respuesta efectiva de nuestras fuerzas armadas.

Y por otra parte, el desarrollo de alianzas con naciones amigas es importante. En primer lugar, para que nos ayuden en nuestro objetivo de derrotar a las organizaciones del crimen, y en segundo lugar, para que nos permitan fortalecer nuestra defensa. Cuando con el ex ministro Santos se concibió el acuerdo de defensa con Estados Unidos, el incremento de la cooperación con Brasil, Perú y México; la profundización de la relación con Israel, Francia y España; y los acercamientos a la Otan, se hizo con visión estratégica, y con la convicción de cooperación e integración que lo ha acompañado toda su carrera. Se buscaba precisamente seguir elevando nuestra capacidad frente al narcotráfico y al terrorismo, y mejorar la defensa de la nación.

¿Por qué el acuerdo con Estados Unidos? Hasta hoy, ha sido un amigo que nos ha dado apoyo real, tecnología, entrenamiento, y fondos para la recuperación social, con lo cual se ha contribuido a mejorar la situación del país. La reducción de los recursos del Plan Colombia ha hecho necesario cambiar el perfil de la cooperación de simplemente receptores de ayuda a aliados estratégicos. El acuerdo implica profundizar lo que venimos haciendo desde hace más de 10 años, acceso a inteligencia, ejercicios de entrenamiento, acceso a logística y material, y cooperación para la instrucción a fuerzas armadas de otras naciones que requieran de nuestra experiencia en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico. De manera clara el acuerdo implica que no habrá bases americanas en territorio colombiano, continuará la presencia a decisión del gobierno de Colombia en instalaciones militares colombianas como ocurre desde hace varios años.

Nos exigen explicaciones en la región por el acuerdo. Es insólito, ni más faltaba, no tenemos que dar cuentas por nuestras relaciones bilaterales con otros países. Cuándo el gobierno de Colombia ha cuestionado que Chile haya adquirido aviones F-16, submarinos, fragatas, tanques Leopard2; que Venezuela haya adquirido sukhoi, buques, helicópteros etc., la presencia de bombarderos rusos, o la posibilidad de una base rusa; o el acuerdo militar entre Brasil y Francia que incluye la fabricación conjunta de submarinos nucleares; o las compras hechas por Ecuador. No se puede intervenir en las decisiones soberanas de los gobiernos.

Si a Chávez lo que le molesta es que por tener presencia de cooperación americana en Colombia se le dificultan sus intenciones de agredirnos, ¡pues aún más bienvenido el acuerdo! Su reacción quizá confirma que su deseo de atacar a Colombia no es solamente palabras, es real. Que mantiene la idea de tarde o temprano anexar a Colombia a su absurdo plan de expansión “bolivariano” (que pena con el Libertador). No es él quien debe exigir no firmar un acuerdo con una democracia, somos nosotros quienes debemos exigir que cese el apoyo a las Farc, al ELN, y al narcotráfico, si quiere tener relaciones con Colombia.

(*) Ex viceministro de defensa

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Chávez engendra su guerra.

Posted on 27 August 2009 by jesus

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Con texto parcial de Periodista Digital

Desde ayer sabemos que Hugo Chávez, caudillo de Venezuela, pretendida y poco pulida reencarnación de Simón Bolívar, le ha declarado una especie de guerra a Colombia. Y ha roto, como supuesto paso previo, todas las relaciones con su país vecino.

Explica Hermann Tertsch en ABC que en realidad, Chávez y algunos de sus amigos bien pagados llevan años en guerra con la democracia colombiana. De forma delegada, por medio de su constante y masivo apoyo y suministro a la organización terrorista de las FARC.

Pero ahora don Hugo se ha enfadado mucho porque el presidente Uribe ha tenido la valentía -cualidad que nunca le ha faltado- para firmar un acuerdo de cooperación militar con EE.UU. para combatir mejor a la guerrilla y al narcotráfico, es decir, a los socios del caudillo bolivariano.

La presencia norteamericana en bases colombianas y el mayor apoyo militar y tecnológico que implica el acuerdo de Uribe con el presidente Barack Obama complicará los planes expansionistas del totalitarismo autodenominado «Socialismo siglo XXI», orquestado por Caracas y La Habana.

Sus éxitos en la abolición del Estado de Derecho han sido rotundos en Bolivia, Ecuador y Nicaragua. Acaba de sufrir su primer serio revés en Honduras.

Pero don Hugo no se arredra. Los años de liquidez ilimitada gracias al precio del petróleo los ha utilizado para expandir influencia y comprar lealtades de personas e instituciones estatales extranjeras, pero también para llenar la cesta de la compra de armamento.

Y está claro que ni los aviones de combate comprados a Rusia ni todas las armas ligeras y pesadas adquiridas por todo el mundo, son para reprimir a los estudiantes, asustar a la clase media aún existente ni aplastar revueltas de otrora seguidores que puedan hartarse de la miseria rampante, la corrupción y el aventurerismo.

Es un amenaza directa a Colombia y a todo el que ose hacerle frente. Sin embargo, y pese a la retórica truculenta, no parece previsible que Chávez se atreva a utilizar el próximo 70 aniversario del asalto coordinado por Hitler y Stalin a Polonia para ampliar los territorios de su Reich bolivariano.

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Desde el corazón de la guerra

Posted on 29 June 2009 by admin

Con un texto de El Espectador.jon-lee-anderson

Jon Lee Anderson reportea: desde el corazón de la guerra o el corazón de algún personaje importante de la historia moderna. Jon Lee Anderson se enfrenta a las dificultades de su oficio: desde ser tomado como rehén en un enfrentamiento bélico, hasta el recelo de un dictador a conceder entrevistas. Aquí una entrevista en la que narra sus momentos más cruciales en su vida de reportero.

¿Cuál fue la primera vez que se vio en el corazón de una guerra o conflicto escribiendo una crónica y cuál es el recuerdo más impresionante de ese momento?

Guatemala, 1982, durante la dictadura anticomunista del general Efraín Ríos Montt, quien estaba librando una campaña de exterminio de la población indígena rural, entre quienes la guerrilla se había asentado. Lo que más recuerdo es el terror que se marcaba en los rostros de los campesinos y el odio y sadismo en la cara de los militares. Había un pueblo en donde un letrero en plena plaza decía: “En las guerras hay vencedores y perdedores. Sólo los vencedores merecen vivir”.

¿Cómo era el ambiente en el país en medio de ese conflicto?

Visité un pueblo en la remota provincia de Huehuetenango.  Ahí reinaba un joven oficial, un machote que quería impresionar. Cuando me vio, insistió en que pasara la noche en su cuartel. Me preguntó si me gustaba la carne. Cuando asentí, me llevó a la calle y pidió que le trajeran una vaca. Cuando la tuvo al frente ordenó a uno de sus soldados que la mataran con su fusil. La vaca cayó botando chorros de sangre. Era como una ejecución llena de violencia. Luego nos la comimos.

¿Qué opina del papel de EE.UU. en las guerras de Irak y Afganistán?

En una palabra: calamitosa. Si eran guerras “necesarias”, históricamente hablando, entonces también era necesario librarlas bien. EE.UU. derrochó miles de millones de dólares que no tenía, (prestando incluso a los chinos) para pelear unas guerras a distancia, a través del mercado, es decir, “privatizándolas”, entregando grandes aspectos de su implementación y su política a empresas privadas o “contratistas”, en muchos casos, con consecuencias desastrosas. Y ni hablar de las pérdidas humanas.

¿Qué hacer para librar la lucha contra el terrorismo?

Ojo: yo estoy totalmente de acuerdo con perseguir y ojalá aniquilar a Al Qaeda. Pero hay que hacerlo bien e intentar no crear más enemigos en la batalla. Durante ocho largos y penosos años, Bush hizo todo lo contrario. Su mandato fue catastrófico. A Obama le toca salvar la situación. Una tarea nada fácil.

Usted se involucra profundamente con las circunstancias difíciles y las personas más afectadas que componen el contexto de sus crónicas, ¿cómo afecta esto la construcción de una crónica?

Creo que uno tiene que hacer el esfuerzo de ser objetivo como reportero. Tiene que tener ecuanimidad y justicia en la elaboración de la crónica, pero, obviamente, hay situaciones en las que es moralmente obligatorio conmover a los lectores. ¿De qué serviría, por ejemplo, que yo escribiera una crónica de un bombardeo en que murieron civiles sin hacer que los lectores, de alguna manera, compartan esa experiencia?

¿Un cronista debe conmover el espíritu de sus lectores?

Yo no quiero, en ciertos casos, simplemente informar y/o entretener: repetir la noticia; para eso están los altavoces. Yo quiero que los lectores sientan, huelan, y ojalá hasta se sientan atormentados por lo que sintió la gente en un bombardeo. Y si es que yo estuve ahí, intentar, en mi prosa, revivirlo y poner al lector justo a mi lado. Creo que quizás hoy en día esa necesidad recayó más que nunca en los escritores, ya que todo el mundo —por internet y la televisión—  tiene la noción, bastante falsa, de saberlo, conocerlo y haberlo visto todo. ¡Y no han sentido nada!

¿Ha sentido miedo en las zonas de conflicto en donde ha trabajado? ¿En qué momento sintió más temor?

Por supuesto, más veces de las que puedo recordar. ¿Acaso no siente uno miedo cuando está a punto de morir? Cuando me agarraron unos militantes de la Yihad Islámica en Gaza y me utilizaron como escudo humano en el techo de una mezquita durante un enfrentamiento con soldados israelíes. Luego, mis captores me querían apedrear hasta la muerte, y alguien me salvó la vida cuando todos ya tenían piedras en la mano. Es una historia larga y complicada. Durante varias horas padecí el terror de un rehén al que quieren matar.

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