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Robusta la aportación de los inmigrantes a la economía

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Robusta la aportación de los inmigrantes a la economía

Posted on 04 December 2009 by jesus

Inmigrantes sí contribuyen a la economía
En Estados Unidos viven 11.6 millones de indocumentados, según los últimos datos del Pew Hispanic Center.
Con información de EFE
El crecimiento de la población inmigrante en Estados Unidos es proporcional a la aportación que hacen a la economía de este país, según un estudio dado a conocer el lunes en Nueva York por el sindicato 32BJ y el Instituto de Política Fiscal (FPI).
Aporte proporcional
Según el informe “Inmigrantes y la economía”, los extranjeros, documentados e indocumentados, están contribuyendo a la economía de las 25 áreas metropolitanas más grandes del país en proporción a su presencia en esas ciudades.
Esas áreas son Nueva York, Los Ángeles, Chicago, Dallas, Filadelfia, Houston, Miami, Washington, Atlanta, Detroit, Boston, San Francisco, Phoenix, Riverside, Seattle, Minneapolis, San Diego, San Louis, Tampa, Baltimore, Denver, Pittsburgh, Portland, Cincinnati y Cleveland.
Indica además el informe que el total de la población de estas ciudades es de 123.999.475, de los cuales 24.595.312 nacieron fuera de Estados Unidos.
Las de mayor crecimiento
Destaca que es importante entender la relación entre estas áreas metropolitanas y la inmigración porque esas 25 zonas representan el 50,4% del Producto Interior Bruto de EEUU y albergan dos terceras partes de sus inmigrantes.
Las áreas metropolitanas de Phoenix, Dallas y Houston tuvieron el mayor crecimiento de la cuota de inmigrantes en la fuerza laboral entre 1990 y 2006, así como un crecimiento económico muy por encima de la media, mientras que las de Cleveland, Pittsburgh y Detroit experimentaron el alza más lenta de inmigrantes en la fuerza laboral y un crecimiento económico menor.
Phoenix tiene una población de 4.036.744 habitantes, de los cuales 677.615 nacieron en el extranjero (17%); la de Dallas es de 5.979.240 y 1.056.41 nacieron fuera de Estados Unidos (18%), mientras que la de Houston es de 5.485.720 personas de las que 1.167.565 nacieron en el extranjero (21%).
“Robusta” aportación
En esas 25 áreas, los trabajadores nacidos fuera de Estados Unidos son los responsables del 20 por ciento de la producción económica a la vez que son el 20 por ciento de la población y entre los ejemplos el estudio menciona la zona de Pittsburgh, donde los inmigrantes representan el 3% de la población y el 4% del PIB, y Miami, donde son el 37% de la población y el 38% del PIB.
El estudio atribuye la “robusta” aportación de éstos a la economía a que suelen estar dentro de una edad apropiada para trabajar en Estados Unidos y a que laboran en una gama mucho más amplia de empleo.
“Aunque los inmigrantes son más propensos a trabajar en empleos del sector de servicios con salarios bajos o en ocupaciones de ‘cuello azul’, un 24% de estos en las 25 áreas metropolitanas trabajan en puestos gerenciales y profesionales, y un 25 por ciento en aspectos técnicos, de ventas, y apoyo administrativo”, señala además el informe.
Agrega que esta comunidad juega también un papel importante en el sector empresarial y en la propiedad de negocios.
“Es fácil entender por qué la inmigración y el crecimiento están estrechamente relacionados. Los inmigrantes están en áreas donde hay trabajo y un mercado laboral en expansión puede favorecer el crecimiento aún más”, señaló David Dyssegaard Kallick, director de la Iniciativa de Investigación de Inmigración del Instituto de Política Fiscal, que hizo el estudio.
Por su parte, Mike Fishman, presidente de la 32BJ, que subvencionó el estudio, destacó que el informe “proporciona la información económica necesaria para arreglar el sistema de inmigración de nuestro país y ponerlo en consonancia con la realidad económica y social de hoy”.
Apoyo a reforma migratoria
Fishman señala en la introducción del informe que éste pretende proveer a legisladores, políticos, accionistas y al público en general la información económica necesaria para poner el sistema de inmigración y la realidad social estadounidenses en un mismo plano.
La 32BJ es el más grande sindicato de trabajadores de servicios a edificios en EEUU, que representa a mas de 100,000 porteros, limpiadores de ventanas, trabajadores de mantenimiento, guardias de seguridad, superintendentes, y trabajadores de estadios y teatros, en Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut, Pennsylvania, Maryland, Virginia y Washington, DC, con un gran número de hispanos entre sus miembros.
En cuanto al área de Nueva York, el estudio señala que el 54% de los trabajadores de seguridad y de limpieza de edificios, que el 60% de los asistentes de dentistas, de salud y auxiliares de enfermería y el 54% de los trabajadores del área de servicio de alimentos son inmigrantes.
trabajadores inmigrantes
En Estados Unidos viven 11.6 millones de indocumentados, según los últimos datos del Pew Hispanic Center.
Con información de EFE
El crecimiento de la población inmigrante en Estados Unidos es proporcional a la aportación que hacen a la economía de este país, según un estudio dado a conocer el lunes en Nueva York por el sindicato 32BJ y el Instituto de Política Fiscal (FPI).
Aporte proporcional
Según el informe “Inmigrantes y la economía”, los extranjeros, documentados e indocumentados, están contribuyendo a la economía de las 25 áreas metropolitanas más grandes del país en proporción a su presencia en esas ciudades.
Esas áreas son Nueva York, Los Ángeles, Chicago, Dallas, Filadelfia, Houston, Miami, Washington, Atlanta, Detroit, Boston, San Francisco, Phoenix, Riverside, Seattle, Minneapolis, San Diego, San Louis, Tampa, Baltimore, Denver, Pittsburgh, Portland, Cincinnati y Cleveland.
Indica además el informe que el total de la población de estas ciudades es de 123.999.475, de los cuales 24.595.312 nacieron fuera de Estados Unidos.
Las de mayor crecimiento
Destaca que es importante entender la relación entre estas áreas metropolitanas y la inmigración porque esas 25 zonas representan el 50,4% del Producto Interior Bruto de EEUU y albergan dos terceras partes de sus inmigrantes.
Las áreas metropolitanas de Phoenix, Dallas y Houston tuvieron el mayor crecimiento de la cuota de inmigrantes en la fuerza laboral entre 1990 y 2006, así como un crecimiento económico muy por encima de la media, mientras que las de Cleveland, Pittsburgh y Detroit experimentaron el alza más lenta de inmigrantes en la fuerza laboral y un crecimiento económico menor.
Phoenix tiene una población de 4.036.744 habitantes, de los cuales 677.615 nacieron en el extranjero (17%); la de Dallas es de 5.979.240 y 1.056.41 nacieron fuera de Estados Unidos (18%), mientras que la de Houston es de 5.485.720 personas de las que 1.167.565 nacieron en el extranjero (21%).
“Robusta” aportación
En esas 25 áreas, los trabajadores nacidos fuera de Estados Unidos son los responsables del 20 por ciento de la producción económica a la vez que son el 20 por ciento de la población y entre los ejemplos el estudio menciona la zona de Pittsburgh, donde los inmigrantes representan el 3% de la población y el 4% del PIB, y Miami, donde son el 37% de la población y el 38% del PIB.
El estudio atribuye la “robusta” aportación de éstos a la economía a que suelen estar dentro de una edad apropiada para trabajar en Estados Unidos y a que laboran en una gama mucho más amplia de empleo.
“Aunque los inmigrantes son más propensos a trabajar en empleos del sector de servicios con salarios bajos o en ocupaciones de ‘cuello azul’, un 24% de estos en las 25 áreas metropolitanas trabajan en puestos gerenciales y profesionales, y un 25 por ciento en aspectos técnicos, de ventas, y apoyo administrativo”, señala además el informe.
Agrega que esta comunidad juega también un papel importante en el sector empresarial y en la propiedad de negocios.
“Es fácil entender por qué la inmigración y el crecimiento están estrechamente relacionados. Los inmigrantes están en áreas donde hay trabajo y un mercado laboral en expansión puede favorecer el crecimiento aún más”, señaló David Dyssegaard Kallick, director de la Iniciativa de Investigación de Inmigración del Instituto de Política Fiscal, que hizo el estudio.
Por su parte, Mike Fishman, presidente de la 32BJ, que subvencionó el estudio, destacó que el informe “proporciona la información económica necesaria para arreglar el sistema de inmigración de nuestro país y ponerlo en consonancia con la realidad económica y social de hoy”.
Apoyo a reforma migratoria
Fishman señala en la introducción del informe que éste pretende proveer a legisladores, políticos, accionistas y al público en general la información económica necesaria para poner el sistema de inmigración y la realidad social estadounidenses en un mismo plano.
La 32BJ es el más grande sindicato de trabajadores de servicios a edificios en EEUU, que representa a mas de 100,000 porteros, limpiadores de ventanas, trabajadores de mantenimiento, guardias de seguridad, superintendentes, y trabajadores de estadios y teatros, en Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut, Pennsylvania, Maryland, Virginia y Washington, DC, con un gran número de hispanos entre sus miembros.
En cuanto al área de Nueva York, el estudio señala que el 54% de los trabajadores de seguridad y de limpieza de edificios, que el 60% de los asistentes de dentistas, de salud y auxiliares de enfermería y el 54% de los trabajadores del área de servicio de alimentos son inmigrantes.

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Cultura vs. naturaleza

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Cultura vs. naturaleza

Posted on 08 November 2009 by jesus

kilimanjaro1S.O.S. Mundial ante cambio climático

Por Adriana María Serrano López (*)

Aristóteles afirma que el hombre es la mejor y la peor de las bestias: la mejor cuando esta sometida a la ley y a la razón, la peor cuando suma la inteligencia a la furia de sus impulsos primarios.

Cuando los pensadores y filósofos de la antigüedad, la edad media y el nacimiento de la modernidad hablaban de la lucha entre cultura y naturaleza, entendían primariamente el proceso de enfrentamiento de estas fuerzas al interior de la conciencia humana. Más allá de las necesidades evidentes de controlar o evitar ciertos fenómenos como las tormentas o los terremotos, el quid del asunto se refería directamente al juego de poderes que dentro del hombre juegan la razón y los instintos.

Ahora bien, si, eventualmente se pensaba en una lucha externa entre los hombres y la naturaleza, se creía como evidente la victoria indiscutible de esta última sobre las construcciones humanas. Nadie habría puesto en duda la supremacía de las potencias de Cielo, Agua y Tierra, por sobre la frágil, inestable y precaria fuerza de los hombres.

No obstante, en nuestros días pareciera que nos encontramos ante el suceso inverso. Diversos medios de comunicación señalan con preocupación el hecho de que casi un tercio de las especies del planeta se han extinguido, “ha desaparecido la nieve del monte Kilimanjaro”, los glaciares del Himalaya se derriten, se están agotando los bosques naturales, y en suma, la acción humana, las ciudades, la fuerza de producción y de expansión del sistema cultural parecen amenazar real e irreversiblemente a la Tierra. En nuestros días aparentemente ha cambiado la acepción del planteamiento sobre una lucha entre cultura y naturaleza: ya no es interior sino exterior, y ya no es clara la superioridad del planeta sobre el hombre. Eso es lo que parece a simple vista.

En las islas Maldivas se firmó bajo el agua una declaración sobre el peligro que éstas corren de hacerse completamente inhabitables a causa del ascenso del nivel del mar, por razón del cambio de temperatura de la atmósfera, que ya en nuestros días convierte en agua los Icebergs y glaciares; y esto como consecuencia de un desaforado nivel de producción de CO2. Entre tanto, una parte de los países responsables por la producción y emisión de gases se niegan a participar en los acuerdos ambientales globales, en nombre de los efectos nocivos que tales normativas traerían a sus respectivas economías.

La carrera del sistema económico impone necesidades de crecimiento difícilmente compatibles con el cabal cuidado del ambiente; y la industria, el consumo y los mecanismos de acumulación de las sociedades se imponen por sobre la protección de las especies y los ecosistemas. Luego, los sucesos nos conducen a pensar que existe una guerra externa, y que la cultura ha vencido a la naturaleza.

Pero, ¿es esto cierto? ¿Esta la Tierra en peligro? Una rápida relectura de la geología nos dirá con claridad que el planeta sobrevivió por milenios sin vida en general, y sin vida humana en particular. Los procesos de glaciaciones no son novedosos para el globo, y se ven, por acción de los sistemas productivos, apenas catalizados dentro de sus mecanismos internos de auto renovación. La tierra es indiferente a la presencia o ausencia de las sociedades humanas. La reducción de biodiversidad se ha dado en diversos periodos del acontecer geológico, y el planeta ha creado nuevas especies, otras formas de vida, nuevos hábitats y ecosistemas. Los períodos de cambio para el conjunto siguen temporalidades que exceden largamente la totalidad de la presencia del Homo Sapiens, y cabe esperar en consecuencia que los cambios introducidos por esta precaria especie desaparezcan como lo han hecho en el pasado otras fuerzas naturales.

El hombre no es más fuerte que el planeta. La tierra no esta en peligro. La sociedad sí. Los sistemas culturales que agotan las condiciones de supervivencia de las cuales han de depender en el futuro son los que en justicia debemos considerar como “en vías de extinción”.

Instintos vencen a la razón

¿De dónde proviene esta situación? ¿En verdad no es posible mantener sistemas humanos y comunidades sin destruir los recursos? De hecho fue posible por milenios. Muchas civilizaciones nacieron, crecieron y murieron sin generar un fenómeno capaz de amenazar al conjunto de los grupos humanos en las diversas latitudes.

¿En qué radica entonces la causa de este tipo de problema? Algunos hechos pueden servirnos de guía: De una parte, la capacidad industrial de nuestro particular sistema cultural condujo a niveles de explotación de recursos no comparables con las estructuras productivas del pasado y a condiciones de abundancia difíciles de encontrar en los relatos de la historia. De otro lado, el desarrollo de la medicina contemporánea extendió masivamente la esperanza de vida a casi el doble, y redujo las causas de mortalidad más frecuentes, hasta alcanzar niveles demográficos incomparables con las cifras de otros sistemas y civilizaciones. Estas condiciones crearon, entre otras cosas, la ingenua idea de que la humanidad había vencido los límites que le imponía la naturaleza, y de que el poder de la civilización era superior al de la tierra.

Haciendo una libre (y un poco irrespetuosa) interpretación de Aristóteles, podríamos afirmar que hemos regresado al punto de partida, porque al interior de las culturas humanas, la fuerza de los instintos esta venciendo a la razón. En nuestro tiempo, el mercado devino la arena de lucha entre los hombres, y las fuerzas instintivas de destrucción y desmesura se trasladaron al territorio de la cultura. Los capitales se devoran entre sí como fieras salvajes, y obligan a mantener un ritmo desaforado de producción y consumo, so pena de perecer bajo la potencia de multinacionales o de instituciones financieras.

No la ley y la razón sino la fuerza; la competencia abierta entre potencias empuja a los grupos humanos a sumarse y a sostener una violenta relación con el ambiente, que lejos de amenazar de forma definitiva al planeta, pone en entredicho la supervivencia de los grupos sociales, y del sistema de producción y de mercado en cuanto tal.

Es posible imaginar formas de producción y de consumo que no agreden al ambiente, pero ello resulta difícilmente compatible con las exigencias de crecimiento económico de los países dentro de los cánones internacionales. Entrar en la carrera de ascenso del PIB implica en muchos casos el hacer caso omiso de los costos e impactos que ese proceso trae sobre el hábitat, y, en consecuencia, sobre el hipotético futuro social. Los signos externos gritan a voz en cuello que la estructura no es sostenible tal y como se encuentra, pero la carrera entre fuerzas comerciales y políticas nos llevan a posponer o a dejar de lado las advertencias del entorno.

Podríamos decir, con Aristóteles, que a la inteligencia se han sumado los impulsos primarios, y que este encuentro amenaza con la autodestrucción. No hemos cambiado de problema ni de perspectiva: el tema sigue siendo la lucha interna entre la razón y el instinto primario. El hecho de usar computadores o celulares cambia las dimensiones pero no la esencia del asunto en cuestión: estamos en la lucha entre razón e instinto; entre cultura y naturaleza. Y esa lucha no ocurre primariamente por fuera sino al interior de las sociedades humanas. La pregunta sigue siendo, miles de años más tarde, si podrá vencer en el hombre la ley por sobre sus impulsos. Por ahora va ganando largamente la naturaleza, y el poder de los impulsos primarios, trasladados a las arenas del comercio, las finanzas y la política internacional, se impone por sobre la razón, la mesura, la capacidad previsora y la conciencia de la necesidad de restablecer el equilibrio.

Justo cuando creímos haber sometido a la naturaleza, es esta la que afirma su victoria. Esperemos que sea temporal.

(*) Profesora de la Facultad de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario.

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Confesiones de un liberal*

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Confesiones de un liberal*

Posted on 27 October 2009 by jesus

mario_vargas_llosa

Por Mario Vargas Llosa

Estoy especialmente reconocido a quienes me han otorgado este premio porque, según sus considerandos, se me confiere no sólo por mi obra literaria, sino también por mis ideas y tomas de posición política. Eso es, créanme ustedes, toda una novedad. En el mundo en el que yo me muevo más, América latina y España, lo usual es que, cuando alguien elogia mis novelas o mis ensayos literarios, se apresure inmediatamente a añadir, “pese a que discrepe de”, “aunque no siempre coincida con”, o “esto no significa que acepte las cosas que él (yo) critica o defiende en el ámbito político”. Acostumbrado a esta partenogénesis de mí, me siento, ahora, feliz, reintegrado a la totalidad de mi persona, gracias al Premio Irving Kristol que, en vez de practicar conmigo aquella esquizofrenia, me identifica como un solo ser, el hombre que escribe y el que piensa y en el que, me gustaría creer, ambas cosas son una sola e irrompible realidad.

Pero, ahora, para ser honesto con ustedes y responder de algún modo a la generosidad de la American Enterprise Institute, siento la obligación de explicar mi posición política con cierto detalle. No es nada fácil. Me temo que no baste afirmar que soy –sería más prudente decir “creo que soy”– un liberal. La primera complicación surge con esta palabra. Como ustedes saben muy bien, liberal quiere decir cosas diferentes y antagónicas, según quién la dice y dónde se dice. Por ejemplo, mi añorada abuelita Carmen decía que un señor era un liberal cuando se trataba de un caballero de costumbres disolutas que, además de no ir a misa, hablaba mal de los curas. Para ella, la encarnación prototípica del “liberal” era un legendario antepasado mío que, un buen día, en mi ciudad natal, Arequipa, dijo a su mujer que iba a comprar un periódico a la Plaza de Armas y no regresó más a su casa. La familia sólo volvió a saber de él treinta años más tarde, cuando el caballero prófugo murió en París. “¿Y a qué se fugó a París ese tío liberal, abuelita?” “A qué iba a ser, hijito. ¡A corromperse!” No sería extraño que aquella historia fuera el origen remoto de mi liberalismo y mi pasión por la cultura francesa. Aquí, en Estados Unidos, y, en general en el mundo anglosajón, la palabra liberal tiene resonancias de izquierda y se identifica a veces con socialista y radical. En América latina y en España, donde la palabra liberal nació en el siglo XIX para designar a los rebeldes que luchaban contra las tropas de ocupación napeolónicas, en cambio, a mí me dicen liberal –o, lo que es más grave, neoliberal– para exorcizarme o descalificarme, porque la perversión política de nuestra semántica ha mutado el significado originario del vocablo –amante de la libertad, persona que se alza contra la opresión– reemplazándolo por la de conservador y reaccionario, es decir, algo que, en boca de un progresista, quiere decir cómplice de toda la explotación y las injusticias de que son víctimas los pobres del mundo.

Ahora bien, para complicar más las cosas, ni siquiera entre los propios liberales hay un acuerdo riguroso sobre lo que entendemos por aquello que decimos y queremos ser. Todos quienes han tenido ocasión de asistir a una conferencia o congreso de liberales saben que estas reuniones suelen ser muy divertidas, porque en ellas las discrepancias prevalecen sobre las coincidencias y porque, como ocurría con los trotskistas cuando todavía existían, cada liberal es, en sí mismo, potencialmente, una herejía y una secta.

Como el liberalismo no es una ideología, es decir, una religión laica y dogmática, sino una doctrina abierta que evoluciona y se pliega a la realidad en vez de tratar de forzar a la realidad a plegarse a ella, hay, entre los liberales, tendencias diversas y discrepancias profundas. Respecto a la religión, por ejemplo, o a los matrimonios gays, o al aborto, y, así, los liberales que, como yo, somos agnósticos, partidarios de separar a la Iglesia del Estado, y defendemos la descriminalización del aborto y el matrimonio homosexual, somos a veces criticados con dureza por otros liberales, que piensan en estos asuntos lo contrario que nosotros. Estas discrepancias son sanas y provechosas porque no violentan los presupuestos básicos del liberalismo que son la democracia política, la economía de mercado y la defensa del individuo frente al Estado.

Hay liberales, por ejemplo, que creen que la economía es el ámbito donde se resuelven todos los problemas y que el mercado libre es la panacea que soluciona desde la pobreza hasta el desempleo, la marginalidad y la exclusión social. Esos liberales, verdaderos logaritmos vivientes, han hecho a veces más daño a la causa de la libertad que los propios marxistas, los primeros propagadores de esa absurda tesis según la cual la economía es el motor de la historia de las naciones y el fundamento de la civilización. No es verdad. Lo que diferencia a la civilización de la barbarie son las ideas, la cultura, antes que la economía, y ésta, por sí sola, sin el sustento de aquella, puede producir sobre el papel óptimos resultados, pero no da sentido a la vida de las gentes, ni les ofrece razones para resistir la adversidad y sentirse solidarios y compasivos, ni las hace vivir en un entorno impregnado de humanidad.

Es la cultura, un cuerpo de ideas, creencias y costumbres compartidas –entre las que, desde luego, puede incluirse la religión–, la que da calor y vivifica la democracia y la que permite que la economía de mercado, con su carácter competitivo y su fría matemática de premios para el éxito y castigos para el fracaso, no degenere en una darwiniana batalla en la que –la frase es de Isaiah Berlin– “los lobos se coman a todos los corderos”. El mercado libre es el mejor mecanismo que existe para producir riqueza y, bien complementado con otras instituciones y usos de la cultura democrática, dispara el progreso material de una nación a los vertiginosos adelantos que sabemos. Pero es, también, un mecanismo implacable que, sin esa dimensión espiritual e intelectual que representa la cultura, puede reducir la vida a una feroz y egoísta lucha en la que sólo sobrevivirían los más fuertes. Pues bien, el liberal que yo trato de ser cree que la libertad es el valor supremo, ya que gracias a la libertad la humanidad ha podido progresar desde la caverna primitiva hasta el viaje a las estrellas y la revolución informática, desde las formas de asociación colectivista y despótica hasta la democracia representativa.

Los fundamentos de la libertad son la propiedad privada y el Estado de Derecho, el sistema que garantiza las menores formas de injusticia, que produce mayor progreso material y cultural, que más ataja la violencia y el que respeta más los derechos humanos. Para esa concepción del liberalismo, la libertad es una sola y la libertad política y la libertad económica son inseparables, como el anverso y el reverso de una medalla. Por no haberlo entendido así, han fracasado tantas veces los intentos democráticos en América latina.

Porque las democracias que comenzaban a alborear luego de las dictaduras respetaban la libertad política pero rechazaban la libertad económica, lo que, inevitablemente, producía más pobreza, ineficiencia y corrupción, o porque se instalaban gobiernos autoritarios, convencidos de que sólo un régimen de mano dura y represora podía garantizar el funcionamiento del mercado libre. Esta es una peligrosa falacia. Nunca ha sido así y por eso todas las dictaduras latinoamericanas “desarrollistas” fracasaron, porque no hay economía libre que funcione sin un sistema judicial independiente y eficiente ni reformas que tengan éxito si se emprenden sin la fiscalización y la crítica que sólo la democracia permite.

Democracia política y mercados libres son dos fundamentos capitales de una postura liberal. Pero, formuladas así, estas dos expresiones tienen algo de abstracto y algebraico, que las deshumaniza y aleja de la experiencia de las gentes comunes y corrientes. El liberalismo es más, mucho más que eso. Básicamente, es tolerancia y respeto a los demás, y, principalmente, a quien piensa distinto de nosotros, practica otras costumbres y adora otro dios o es un incrédulo. Aceptar esa coexistencia con el que es distinto ha sido el paso más extraordinario dado por los seres humanos en el camino de la civilización, una actitud o disposición que precedió a la democracia y la hizo posible, y contribuyó más que ningún descubrimiento científico o sistema filosófico a atenuar la violencia y el instinto de dominio y de muerte en las relaciones humanas. Y lo que despertó esa desconfianza natural hacia el poder, hacia todos los poderes, que es en los liberales algo así como nuestra segunda naturaleza.

No se puede prescindir del poder, claro está, salvo en las hermosas utopías de los anarquistas. Pero sí se puede frenarlo y contrapesarlo para que no se exceda, usurpe funciones que no le competen y arrolle al individuo, ese personaje al que los liberales consideramos la piedra miliar de la sociedad y cuyos derechos deben ser respetados y garantizados porque, si ellos se ven vulnerados, inevitablemente se desencadena una serie multiplicada y creciente de abusos que, como las ondas concéntricas, arrasan con la idea misma de la justicia social. La defensa del individuo es consecuencia natural de considerar a la libertad el valor individual y social por excelencia. Pues la libertad se mide en el seno de una sociedad por el margen de autonomía de que dispone el ciudadano para organizar su vida y realizar sus expectativas sin interferencias injustas, es decir, por aquella “libertad negativa”, como la llamó Isaiah Berlin en un célebre ensayo.

El colectivismo, inevitable en los primeros tiempos de la historia, cuando el individuo era sólo una parte de la tribu, que dependía del todo social para sobrevivir, fue declinando a medida que el progreso material e intelectual permitía al hombre dominar la naturaleza, vencer el miedo al trueno, a la fiera, a lo desconocido, y al otro, al que tenía otro color de piel, otra lengua y otras costumbres. Pero el colectivismo ha sobrevivido a lo largo de la historia, en esas doctrinas e ideologías que pretenden convertir la pertenencia de un individuo a una determinada colectividad en el valor supremo; la raza, por ejemplo, la clase social, la religión o la nación. Todas esas doctrinas colectivistas, el nazismo, el fascismo, los integrismos religiosos, el comunismo, son por eso los enemigos naturales de la libertad, y los más enconados adversarios de los liberales. En cada época, esa tara atávica, el colectivismo, asoma su horrible cara y amenaza con destruir la civilización y retrocedernos a la barbarie. Ayer se llamó fascismo y comunismo, hoy se llama nacionalismo y fundamentalismo religioso.

*Conferencia en el AEI (American Enterprise Institute for Public Policy Research),Washington D.C., el 4 de marzo de 2005, al recibir el Irving Kristol Award.

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China posee 800.000 millones de dólares de bonos del Tesoro de EEUU

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China posee 800.000 millones de dólares de bonos del Tesoro de EEUU

Posted on 20 July 2009 by jesus

dolar-yuan

Pueblo en Línea, el periódico oficial del gobierno Chino que circula en español informó hoy que con la adquisición en mayo del 2009 de bonos del Tesoro estadounidenses por valor de 38.000 millones de dólares, China posee los títulos de la índole estimados en 801.500 millones de dólares en total.

A pesar de la reducción en abril en 4.400 millones de dólares en los bonos del Tesoro de EEUU, la nueva adquisición ha permitido el volumen de los títulos estadounidenses poseidos por China superar por primera vez los 800.000 millones de dólares. Según los expertos, el bono del Tesoro sigue siendo un título de deuda para una inversión relativamente segura, aunque se enfrenta a la presión de la devaluación del dólar, ya que cuenta con una absorción del mercado y circulación incomparables respecto a otros bienes.

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Por primera vez, déficit presupuestario de EE.UU supera el Billón de dólares

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Por primera vez, déficit presupuestario de EE.UU supera el Billón de dólares

Posted on 13 July 2009 by jesus

deficit

La cifra ya alcanzó en junio 94.300 millones de dólares.

El déficit presupuestario del Gobierno de EE.UU. totalizó 94.300 millones de dólares en junio y superó, por primera vez la marca del billón de dólares en lo que va de año fiscal, informó el Departamento del Tesoro.

Entre octubre, cuando empezó el actual año fiscal, y junio el déficit ha subido a 1,086 billones de dólares. En el mismo período del año fiscal 2008 el déficit sumaba 285.851 millones de dólares.

En el curso de los 12 meses pasados, el Gobierno devolvió impuestos por unos 150.000 millones de dólares, desembolsó 700.000 millones de dólares en socorro del sistema financiero, aprobó más de 20.000 millones de dólares para el sustento de Chrysler y General Motors, y puso en marcha un estímulo económico de 787.000 millones de dólares, mientras sufraga el gasto de dos guerras.

En junio, los gastos del Gobierno federal sumaron 309.682 millones de dólares, comparado con 226.365 millones de dólares en junio de 2008.

Las recaudaciones de junio sumaron 215.364 millones de dólares, comparado con 259.912 millones de dólares en junio del año pasado.

El Gobierno del presidente Barack Obama ha calculado que este período fiscal, que concluye el 30 de septiembre, cerrará con un déficit de 1,84 billones de dólares.

Pero es probable que el Gobierno corrija este cálculo al alza a fin de este mes, dado que la actividad económica se ha mantenido más débil que lo esperado, cuando ya han transcurrido 18 meses desde que comenzó la recesión.

Para el período fiscal 2010, que comienza  el primero de octubre, el Gobierno calcula que el déficit será de 1,26 billones de dólares.

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Crisis en Honduras: Freno al Chavismo

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Crisis en Honduras: Freno al Chavismo

Posted on 11 July 2009 by jesus

montaner-360

América Latina se mueve hacia Centro- Derechas

Ana Avellano (PD).-

Muchos creen que lo sucedido en Honduras ha sido no un golpe militar sino un legítimo freno a los intentos de Chávez de minar la democracia en la región. El periodista y escritor cubano Carlos Alberto Montaner,  constata que empieza a haber “una resistencia que antes no existía en toda Latinoamérica contra el chavismo”.

Honduras se encuentra dividida hoy más que nunca. La expulsión de Zelaya del país el pasado 28 de junio partió la opinión pública hondureña casi a la mitad. ¿Qué valoración hace del golpe de Micheletti?

Zelaya empieza por incumplir la ley. El Tribunal Supremo y el Tribunal Electoral se enfrentan con él en el Congreso.

Hay una fuerte resistencia al chavismo y al continuismo, es decir, a que se pudiera elegir otra vez a Zelaya o cualquier otra persona de forma indefinida.

Pero también los militares que lo sacan del país violan la ley. Los militares argumentan que en las condiciones reales de Honduras es imposible mantener en la cárcel a alguien que puede generar una un conflicto de otra índole.

La aceptación de Óscar Arias como mediador es fundamental porque es quien puede ofrecer un pacto entre Zelaya y Micheletti.

¿Chávez y Castro han sido los grandes derrotados con este golpe?

La salida de Zelaya y la eliminación de las posibilidades de que Honduras siga por la senda del chavismo es una derrota para ellos. Empieza a haber una resistencia que antes no existía en toda Latinoamérica que configura un bandazo hacia el centro-derechas de toda América Latina. Esto es una mala noticia para Chávez.

Escuchar a  Raúl Castro diciendo al ejército americano que intervenga hace que parezca una comedia de errores y locuras.

La popularidad de Zelaya en Honduras se había desplomado en los últimos dos años, ¿Para qué quería reformar la Constitución?

Porque querían llevarle al exilio. El chavismo es el Estado de derecho como lo conocemos. Es la desaparición del equilibrio de poderes, autoridad centrada en el caudillo que se comunica con las masas, mueve al ejército… Todo lo que ya se ensayó durante el S.XX y resultó ser un fracaso ahora vuelven a ponerlo en circulación con la etiqueta nueva del socialismo del S.XXI. Se trata de la mayor cantidad de comunismo que permiten las circunstancias actuales.

¿Cree que esta reacción de los hondureños frente al populismo chavista tendrá un efecto dominó en Latinoamérica?

Es posible. Lo que pasa es que Honduras es un país muy pequeño y pobre y nunca ha tenido mucha influencia en el resto de países. Pero en Honduras hay una defensa del republicanismo por parte de un sector mayoritario de la opinión pública y de la estructura de poder. Éste es un mensaje muy claro al presidente de Salvador, Mauricio Funes (no es chavista sino comunista). Funes tendrá que medir mucho sus pasos después de lo que ocurrió en Honduras. Cualquier intento de arrastrar al país a un modelo chavista puede producir en El Salvador un enlace violento.

Micheletti ha denunciado movimientos de tropas en la frontera nicaragüense. ¿Hay riesgo de algún tipo de enfrentamiento? ¿De ser así, cree que los países de la OEA se atreverán a intervenir?

No hay riesgo de enfrentamiento entre ambos países pero sí por parte del chavismo y Ortega. Sí que es posible que se intente generar violencia.

No se sabe si era mejor la OEA cuando era un organismo inútil o cuando actúa. Es realmente trágico lo que está pasando. Si hubiera una guerra civil imagino que sí que habría una expedición nacional. Pero EEUU no tiene interés porque está ocupado en Afganistán e Irak.

¿Ha mostrado una doble vara de medir la OEA en comparación con la flaqueza del organismo cuando ha habido violaciones de la democracia en otros países?

Cuando dos semanas antes pedían el ingreso de Cuba a la OEA, Manuel Zelaya decía que en ese momento había que ignorar la carta democrática. Ahora invoca la carta democrática para su salvación. Está lleno de hipocresía y contradicciones.

Gobiernos populistas en VenezuelaBolivia y ahora golpes militares. ¿Hay algún peligro de volver a la Latinoamérica de los sesenta?

No lo veo posible en estos momentos.

El peligro está si el chavismo continúa tensando las situaciones. Los golpes militares no han dejado de sucederse en Latinoamérica excepto en países con una débil institucionalidad como Costa Rica, Uruguay, Chile y México.

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Crisis económica amenaza reducción de la pobreza y el hambre en Latinoamérica

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Crisis económica amenaza reducción de la pobreza y el hambre en Latinoamérica

Posted on 05 July 2009 by admin

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La crisis alimentaria socavará también los avances en disminución de niños menores de cinco años con malnutrición.

América Latina y el Caribe están por el buen camino para alcanzar ciertos Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) antes de la fecha límite de 2015, pero la crisis económica amenaza lo conseguido en la reducción de la pobreza y el combate del hambre, según un informe presentado hoy por la ONU.

Gracias al crecimiento económico de la última década, la región consiguió avanzar en la lucha contra la pobreza extrema entre 1999 a 2005, periodo en el que las personas con menos de 1,25 dólares por día para sobrevivir pasaron del 11 al 8 por ciento de la población.

Sin embargo, el informe revela que hay áreas en las que ya se evidencia el impacto de la recesión mundial y se cree que para finales de 2009 el número de personas viviendo en la pobreza extrema será mayor que el previsto antes de la crisis.

“Esto podría acabar con las tendencias positivas observadas en la región”, advirtió la ONU.

Sin embargo, el progreso en el combate de la pobreza no ha sido lo suficientemente rápido y aún en el supuesto de que no se registrara una desaceleración -lo que parece poco probable debido a la crisis económica- es difícil que América Latina y el Caribe logren rebajar a la mitad la pobreza en 2015 con respecto a la que había en 1990.

Prueba de esto es que la tendencia de erradicación del hambre que se inició a principios de los noventa (la proporción de personas en situación de hambre pasó del 12 al 8 por ciento en 2006) “se interrumpió en 2008 por el aumento de los precios de los alimentos”.

Datos muy recientes de la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que no pudieron ser incluidos en el informe, cifran el número actual de personas que padecen de hambre en 53 millones (un 13 por ciento más con respecto a 2008).

La crisis alimentaria, provocada por el alza de los alimentos básicos en los mercados internacionales, probablemente socavará también los avances registrados en la disminución de niños menores de cinco años con malnutrición.

Si todo hubiese continuado como en los últimos años, la región habría logrado rebajar a la mitad la proporción de niños con peso insuficiente.

La educación es el área en que se han realizado “avances impresionantes”, según los técnicos de la ONU, con un 95 por ciento de niños matriculados en el nivel primario.

El desafío pendiente es “llegar a los niños que todavía no van a la escuela”.

Por otra parte, el informe pone al descubierto que el empleo de las mujeres enfrenta nuevos obstáculos, puesto que ellas podrían resultar más afectadas que los hombres por el desempleo generado por la crisis económica mundial.

Del lado positivo, “la región ha alcanzado la meta de la paridad de género en educación y tiene el porcentaje más elevado de mujeres en empleos remunerados fuera de la agricultura”, después de los ex países de la órbita soviética.

La región ha logrado reducir el índice de mortalidad de menores de cinco años “y sigue por buen camino para reducir en dos tercios el índice de mortalidad para el 2015″.

Ese índice descendió de 54 muertes por cada 1.000 nacimientos de bebés vivos en 1990 a 24 muertes en 2007.

En América Latina y el Caribe, la mortalidad materna es moderada, pero el progreso entre 1990 y 2005 fue lento, aunque “resulta alentador que el acceso a la atención prenatal haya aumentado significativamente en el mismo periodo, con un 83 por ciento de mujeres con acceso a, al menos, cuatro visitas prenatales durante el embarazo.

Una nota negativa es que la región tiene una elevada tasa de fertilidad de adolescentes.

El número de nacimientos por cada 1.000 mujeres de edades entre los 15 y 19 años es el segundo más elevado entre todas las regiones en desarrollo, después del África subsahariana.

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