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Después de mantenerse controlada durante meses gracias en parte a la contracción económica y a los moderados precios del petróleo, la Inflación da señales de reaparecer. El índice de precios de productor (IPP) en Estados Unidos subió 1,4 por ciento en enero, empujado por incrementos de dos dígitos en los precios de combustibles, según informó el Departamento de Trabajo.
Y también el Departamento de Trabajo dio otra mala noticia: las nuevas solicitudes de beneficios por desempleo en Estados Unidos aumentaron de forma inesperada en el curso de la semana que cerró el 13 de febrero, cuando los analistas esperaban una baja, según cifras publicadas el jueves.
Según datos corregidos de variaciones estacionales, las solicitudes semanales de subsidios por desempleo se elevaron a 473.000, tras haber caído a 442.000 (cifra revisada) la semana pasada.
Los precios de los bienes acabados –o inflación subyacente que excluye los precios de alimentos y energía– subieron un 0,3 por ciento en enero, arrastrados por los precios más altos de camionetas y otros bienes de capital.
El incremento del IPP superó la expectativa de los analistas, que habían calculado un aumento del 0,9 por ciento. El aumento en la inflación subyacente del IPP también superó la expectativa del 0,1 por ciento entre los expertos.
Los incrementos del IPP y de su inflación subyacente fueron los mayores registrados desde noviembre pasado, según el Gobierno.
En un año el IPP ha subido un 4,6 por ciento, el mayor aumento interanual desde que comenzó la crisis financiera en 2008. La inflación subyacente del IPP ha sido del 1 por ciento en un año.
La Reserva Federal, que ha volcado más de 1 billón de dólares en la economía desde que comenzó la recesión en diciembre de 2007, y que ha mantenido la tasa de interés de referencia por debajo del 0,25 por ciento desde diciembre de 2008, ha restado importancia por ahora al IPP.
Los miembros del Comité de Mercado Abierto, que maneja la política monetaria de EE.UU., han indicado en sus reuniones que la inflación a nivel de consumidores seguirá siendo moderada por varios años.
Según las actas de la reunión del Comité a fines de enero, los jerarcas del banco central no están demasiado preocupados por la inflación o la deflación, y están más atentos a la situación del mercado laboral, donde persiste el desempleo alto.
El informe publicado muestra que en enero los precios de los bienes de energía subieron 5,1 por ciento. Los precios mayoristas de gasolina subieron un 11,5 por ciento y los del combustible para calefacción aumentaron en 16,2 por ciento, mientras que el precio de la energía residencial tuvo una caída sin precedentes del 1,8 por ciento.
En cuanto a los datos sobre el desempleo, los economistas esperaban 430.000 solicitudes, dado que contaban con que continuara la tendencia a la baja de este indicador.
El promedio de solicitudes en cuatro semanas -más representativo de una tendencia- bajó ligeramente por segunda semana consecutiva, a 467.500, tras tres alzas seguidas.
Según estadísticas oficiales, la tasa de desempleo en Estados Unidos bajó a 9,7% en enero.
Por otra parte, la Reserva Federal (Fed, banco central) anunció un aumento de sus previsiones de crecimiento, que la condujo a un debate interno sobre el futuro de las medidas excepcionales de apoyo al crédito, con el fondo de sombrías perspectivas para el empleo.
El texto de la reunión del comité de política monetaria de la Fed en enero indica una revisión de las previsiones para 2010.
Tras una caída del Producto Bruto Interno (PBI) en 2009 actualmente estimada en 2,4%, el crecimiento de la primera economía mundial estaría comprendido entre 2,8% y 3,5%, contra 2,5% a 3,5% que se calculaba previamente.
La Fed no se muestra muy optimista respecto al empleo, al calcular una tasa media de desempleo entre 9,5% y 9,7%, contra el 9,3% a 9,7% estimado con anterioridad.
La tasa de desempleo en Estados Unidos bajó a 9,7% en enero, contra 10,0% en noviembre y diciembre y 10,1% en octubre, su mayor nivel desde 1983.
La Fed indicó que sus dirigentes “consideraron que las noticias económicas se ajustan ampliamente a las previsiones de un crecimiento moderado y de una inflación limitada en 2010”, al igual que en su reunión de mediados de diciembre, según el texto.
El año debería ver una “lenta mejoría del mercado del empleo (…), con el desempleo bajando progresivamente”, agrega.
Este elemento fortalece la idea de mantener una política de apoyo firme a la economía. La reunión que tuvo lugar el 26 y 27 de enero desembocó, sin sorpresas, en la promesa de un “nivel excepcionalmente bajo” de la tasa directriz “durante un largo período”.
Esta tasa directriz se sitúa en una franja de entre 0,00% y 0,25%, desde diciembre de 2008.
Los dirigentes de la Fed ven en su mayoría la amenaza de la inflación como una posibilidad lejana en el tiempo. El banco central sólo aumentó levemente su previsión de este indicador (que se mide por los precios vinculados a los gastos de consumo, o índice PCE) a entre 1,4% y 1,7%, contra 1,3% a 1,6% que estimaba previamente.
Al tiempo, la Fed considera que la coyuntura mejoró netamente para el sistema financiero y los miembros del comité de política estiman que las condiciones en los mercados son “favorables al crecimiento”.
Los miembros del comité de política monetaria discutieron ampliamente la estrategia de salida de las medidas excepcionales de apoyo al crédito.
El debate abordó, entre otras cosas, la forma de revender la considerable masa de activos que el banco central adquirió de instituciones financieras para inyectar liquidez en el circuito económico.
“El comité no tomó ninguna decisión con respecto a las ventas de activos en esta reunión”, precisa el texto de la reunión.









