Me habías solicitado algunas letras (viejas o nuevas, decia tu correo) para este aniversario del periódico.
Parafraseando la cita bíblica “no se pone un remiendo viejo en odres nuevas”, no quise enviarte un poema antiguo, como si de una solución de compromiso se tratara, a modo de presente en la celebración del primer año del hijo que gestastes con amor.
Con tu imagen frente a mí, con el recuerdo de tu pasión cuando decís lo que pensás, rememorando el orgullo con que explicás lo que has escrito, con la imagen del militante, con eso y otras cosas más por delante, construí el andamiaje de un poema.
Me tomé la libertad de titularlo con tu nombre, porque si ha ser siempre el título el resumen de lo que el espíritu del poema intenta decir, nada me pareció mas abarcativo, ni mejor síntesis, que tu propio nombre.
Espero que te agrade y lo disfrutes.
Abrazos fraternos.
**Daniel
Jesús Ríos
Mi mano esta pronta,
dedos hechos lengua,
caliente y visceral
es tinta mi sangre,
mis ojos no son mis ojos,
son tuyos,
y de millones.
Siento el peso de ser honesto,
y la libertad de poder serlo,
tengo un fusil hecho de diarios
con palabras por disparar,
soy justiciero de la verdad,
y con ella defiendo y mato,
y también con ella muero.
No tengo opción,
así nací.
Soy poeta,
soy periodista,
soy escritor,
un obrero del papel.
No tengo opción,
así nací.
Debo escribir.










