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Como muchos de ustedes, mis apreciables lectores ya saben, yo soy centroamericana, y por nuestros países pasan cosas muy especiales. Creo que la forma de vivir y de ver la existencia por aquellos lados, es un tanto distinta a como se ven por los Estados Unidos.
Sé que no importa de qué parte de latinoamérica seamos, para sentirnos identificados con algunos o todos los aspectos que les comentaré.
Hace poco que estuve en mi país, me di cuenta de lo especiales que somos. Después de un par de años de no ir al terruño, me desengañé de que por allá, la vida es más libre.
¡Puchis! allá se puede mear en cualquier lado, en cualquier poste, en cualquier calle y en medio de las portezuelas de un carro; y no es cosa del otro mundo, sentar a un niño a defecar en algún montecito por allí, aunque el pobre esté enseñando todo y hasta la cara de “puje”, con ojitos de aflijido.
Si es que allá ustedes, la cosa es más alegre. La gente chupa, se emborracha y sale a maltratar a todos a la calle y reta a las patadas al que le alegue. Además, manejan ebrios, con el radio a todo volumen y nadie les dice nada, mucho menos la policía. No es como acá, que si cualquiera se tira un ventoso fuera de lugar (se volvió fut, pues) le caen los chontes (policías).
¡Qué lindo es vivir en latinoamérica! porque allá en donde quiera que alguien le haga la parada a un bus, así entre la fila de carros a toda velocidad, el chofer se mete para llevárselo, aunque sea al pedalazo (o de corbata), no es como acá que si no estuviste a la hora en la parada, te fregaste.
Y la gente se pasa las calles por donde quiera, inclusive debajo de las pasarelas y hasta los chuchos se atraviesan. Allá la gente puede andar en lo que se le dé la gana, ya sea en carro, bus, en bicicleta, en tuc-tuc, en pedazos de moto y hasta en buses de hace mil años, echando humazones por todos lados y nadie les pone multa. Eso fuera en USA, no pasan la famosa inspección.
Qué barbaridad, no hombre, si la Estatua de la Libertad debería estar allá en los mercados, donde hay más ladrones que gente comprando.. Esos sí que son el mejor ejemplo de libertad, porque roban a su antojo y nadie los mete al bote…y si los meten, al otro día van pa’ fuera.
Al hablar de Economía de Mercado, Centroamérica tiene el mejor ejemplo. Allá cualquiera saca a la calle sus ventas de tortillas con carne, pupusas, frescos, etc. Todo el que tiene oportunidad pone su puesto de ropa, ositos de peluche, cremas milagrosas y otro montón de babosadas donde más le conviene y donde pase más gente, hasta si es posible y las fuerzas le dan, enciende un altoparlante.
Y para altoparlante, muchos de nuestros hermanos protestantes son especialistas, generalmente en los pueblos. Allá hay capillas con bocinas y todos los fierros, para que oiga hasta el que no quiere. A eso es lo que yo llamo libertad de cultos. Ya vas.
Libertad, para correr con antorchas de ídem, por las carreteras desde el 11 de septiembre por motivo de la independencia y provocar congestionamientos de tráfico. Libertad para marchar e interrumpir la libre locomoción. Libertad para sacar la procesión por toda la ciudad, cerrando todas las calles e ir vendiendo chupetes y chapulines detrás del santo.
Libertad de amontonarse y meter mano a las muchachas, libertad de embotellamientos, libertad de robar, de mear y zurrar donde sea, de echarse un cigarro en lugares encerrados o hasta delante de los niños. De tirar basura en cualquier lado o de quemar los papeles sucios del baño frente a tu casa.
Libertad de quemar cohetillos, de tener chucho sin vacunar o que alguien le dé “bocado envenenado”; o de atropellar al pobre perro y dejarlo a media carretera para que todos los carros lo deshagan. !Qué maldad!
Libertad de mentarle la madre a grito pelado al que por poco te choca y hasta armar pleito y sacar pistola. Libertad de caminar a media calle, de oir la música que te dé la gana a todo dar. Libertad de ponerse una buena borrachera y quedarse encunetado durmiendo en cualquier acera. De meter todo el que se pueda en un bus, de correr a toda velocidad, de agarrar de campo de futbol todo terreno sin circular…Etc.
Pero, al final, ¿será eso es lo que nos hace sentirnos en casa?
Sinceramente creo que la necesidad muchas veces tiene cara de relajo.
Tratar de cambiar las cosas, al modo de los Yunáis, la mayoría de veces provoca rechazo o confusión y es que cada quien con sus costumbres, ¿verdad?. Además no todo lo que se hace aquí en USA es precisamente la mejor idea.
Como le pasó a mi papá, que quiso ir por allá a hacer un Garage Sale, sacó todo lo que quería vender y puso un rótulo en el portón que decía: VENTA DE GARAGE, y hubo gente que se acercaba a preguntarle en cuánto estaba vendiendo su garage. Bueno, a lo mejor estaban más dispuestos a comprar el inmueble, en lugar de ropa y cachibaches…jajaja.














