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De donde viene el relato

Posted on 04 March 2010 by jesus

Francisco Velázquez/Rafah AcevedoEl relato

En Claridad 50 de Puerto Rico

La literatura policial o detectivesca no necesita de policías o detectives. Lo que necesita es un misterio, un suceso digno de ser explicado. Como un crimen sin resolver. Y ahí aparecen un investigador y su antagonista. Puede ser cualquier crimen. Sin embargo, ¿qué sentido tiene escribir sobre alguien que se pasa la luz roja en el semáforo frente a la colecturía? Quizás por esa razón, invariablemente, el acto ilegal en estas narraciones es el asesinato.

Sin duda el más dramático de los crímenes. ¿No empezó todo cuando Caín asesinó a su hermano Abel asestándole un golpe en la cabeza con una quijada de burro? ¿No fue Dios quien fungió de primer detective (Big Brother, indeed)? Ah, como olvidar ese interrogatorio en el que la voz celestial pregunta al asesino dónde está Abel. “No sé ¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?” contesta Caín. ¡Qué bárbaro el interrogador! Si ya él sabía todo, lo que quería era ver el rostro distorsionado por la culpa. No digo que esa sea la primera narración policíaca. Digo que el asunto es tan viejo como el inicio de la historia occidental. Lo entretenido es la búsqueda de motivos y la persecución.

Tomando café en días recientes, actividad que es tan grata que nos sorprende que no sea ilegal, escuchamos un relato inverosímil en el que alguien recibe un tiro, masca y se traga la bala. Todo eso aderezado de gallera y de varios posibles motivos. Dicho por un veterano periodista, aquel cuento tenía visos de real y elementos de ficción, como habría de ocurrir en cualquier buena crónica. El relator, sin embargo, juraba por los cueros de la que lo trajo al mundo, que aquello había sucedido.

Francisco Velázquez, también periodista y autor de novelas policiales, estaba entre los presentes. Lancé una invitación: vamos a escribir esa novelita, dije, con el diminutivo usado en función de brevedad, no como juicio de valor. En par de días aquel relato de la bala tragada se transformó en un cuento que ya va por novela corta. Al suceso inicial se le añadieron detalles que cada cual recuerda, ha vivido o inventado. Da igual.

Bala de mascar es un ejercicio de entretenimiento literario a dos manos. Lo cual es un decir porque escribimos sobre un teclado como si de un pianista sobre su instrumento se tratara. Velázquez y yo le dimos continuidad. En Rojo ha tenido la gentileza de ofrecernos un espacio para que lo publiquemos. El relato criminal (policial, detectivesco, como usted prefiera) tiene en nuestro país una larga aunque virtualmente desconocida tradición. Hoy día el género florece, como florecen por vía electrónica decenas de revistas, blogs y redes sociales que permiten la publicación fácil y barata de cualquier texto. Bala de mascar ha sido publicada de modo fragmentario en varios de esos medios. Pero los que estamos en esto, quizás impelidos por una vieja obsesión, insistimos en los libros y periódicos de papel. Velázquez pronto publicará su tercera novela policíaca.

Yo tengo par de cosas por ahí. El asunto es que se trata de que los cuentos lanzados al aire nos hacen respirar mejor. Y esperamos que los lectores se diviertan tanto como nosotros escribiendo. Por supuesto, aceptamos comentarios, sugerencias y otras manos en este proyecto criminal (literario, Superintendente, tranquilo).

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