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Muñecas de Papel


Otras niñas guardaban sus muñequitas en sobres de correo, rotulados con el nombre de cada una, y estos a su vez, quedaban protegidos de la intemperie en una caja lonchera.

Lialdia.com / Marissa Llergo/ México DF/ 1/29/2018 – Recientemente, leí un post que mencionaba a las muñecas recortables de papel, como un recuerdo para coleccionistas. En verdad, hacia años que no pensaba en ellas, y este mensaje las llenó nuevamente  de vida y color, Llevándome de regreso a los años de mi niñez, de la cual formaron una parte tan importante.

Recuerdo que tenía un libro de texto de años pasados, que había transmutado de ser útil escolar a “casa de mi colección de muñequitas” . Cada una de ellas vivía entre dos paginas, para que ni el viento, ni el agua o cualquier otro elemento de la naturaleza pudiera dañarlas y para que no se perdieran ni ella ni su guardarropa. Otras niñas guardaban sus muñequitas en sobres de correo, rotulados con el nombre de cada una, y estos a su vez, quedaban protegidos de la intemperie en una caja lonchera.

Recuerdo también, el intercambio de estos tesoros. En aquel entonces, varias de estas monitas venían en sobre cerrado, por lo que solo sabías cuál te tocaba hasta que abrieras el sobre. Había unas muñecas más valiosas que otras, por su rareza. Otra se podían elegir. Empero, así como las tarjetas del béisbol, eran coleccionables e intercambiables  y esta también era una parte importante del proceso.

Una vez que tenías en tus manos las hojas de papel,  venía la precisa y delicada tares de recortar cada pieza, con sumo cuidado y detalle, para no llevarte con las tijeras ni un trocito de lo que estaba impreso. A veces era muy difícil, por el tamaño o los recovecos de la piezas. Indudablemente, era una excelente práctica de coordinación fina.

Una de mis primas, tenía una muñeca que me gustaba muchísimo y que nunca pude conseguir por mi cuenta. Así que este mentado trozo de papel recortado fue el objeto de innumerables negociaciones fracasadas, ya que no logré jamás hacerme con ella.

Si le ofrecía una por una, me decía: noooo prima, está muñeca  es más bonita que la tuya. Si le ofrecía dos o tres a cambio, me contestaba: noooo como crees que voy a abusar asíde ti, eres mi prima.

En fin… este recuerdo tal vez no sea relevante, ni ofrezca a mis queridos lectores una especial aportación filosófica. Pero no se, tal vez, ayude a traer de nuevo, a las vidas de las niñas de hoy, un entretenimiento tan dulce y saludable, en este hoy en el que todo se vuelve digital.

¿Tu, recortaste muñecas?

Con amor:

Marissa Llergo.

Escritora y poeta

Del grupo de editoras

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