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Los nuevos herejes.

 

La educación debe ser un proceso equitativo, donde las oportunidades que deriven en ese mismo proceso interno, permitan a los estudiantes participar en igualdad de condiciones, por meritocracia… 

Lialdia.com / Juan José Muñoz / Popayán/ Colombia/ 1/24/2018 – La educación es una etapa primordial para cada persona, para cada niño y joven en su derecho a adquirir conocimientos conforme a la teoría y a la práctica, a la instrucción, guía y enseñanza de personal preparado y calificado para asumir los retos de educar a alguien.

Si bien es cierto, como existen los buenos profesores, que no imponen, que inspiran y aman lo que hacen, también existen quienes desaniman y quienes persiguen.

Al último grupo de docentes, quienes se caracterizan por ser funestos y considerarse los poseedores de la verdad, quienes persiguen a los estudiantes que no están de acuerdo con ellos y forman del aula un campo de batalla, son, sin duda, el claro ejemplo de lo que un verdadero profesional no debería representar.

“¿Cómo le podemos llamar a maestros que no saben lo que hacen, no le gustan sus alumnos y no les interesa enseñar con el corazón y con respeto a la diferencia?” es la pregunta, ante la cual, no solamente las instituciones y centros educativos deberían dar una respuesta, sino también los padres de familia, los estudiantes, e incluso, los mismos docentes. A ese tipo de docentes se le llama “Los innombrables” quienes se podrían describir como el grupo de profesionales que levantan calumnias, difaman, estigmatizan al estudiante, y van en contra del ideal de la docencia que es educar conforme a valores que se evidencien en la práctica de cada uno de ellos, y evidencien la madurez que un adulto, en función de la pedagogía formativa, debería tener.

¡“Los innombrables” si existen! Son quienes propician escenarios donde es el docente, quien abusa de su poder, aquello que también es acoso escolar, atentando contra la dignidad de los estudiantes, y trastorna el sentido de educar, por un proceso inquisidor de ideas, basadas en resentimientos personales propio de personas frustradas, y pareciese, que dominadas por el odio.

Todo en exceso, así como el déficit de algo, es dañino. Así, es preciso mencionar que no se puede abusar de la idea de disciplina y orden para imponer ideales y subordinar la opinión de quienes, en algún momento, estarían en desacuerdo con el manejo de la clase y transmiten al docente su pensamiento, basado en argumentos válidos, respecto a la pedagogía estilizada que tiene como objetivo uniformar, no únicamente los estudiantes, sino también su pensamiento y sus acciones.

Es importante hablar de los malos docentes, porque son ellos quienes dejan marcas indelebles en los estudiantes, y son ellos quienes tienen la responsabilidad ética de que los jóvenes crezcan alejados de cualquier tipo de ideología, y pensamiento, en la cual, cada profesor pudiese justificar sus acciones conforme a sus limitaciones y prejuicios.

La educación debe ser un proceso equitativo, donde las oportunidades que deriven en ese mismo proceso interno, permitan a los estudiantes participar en igualdad de condiciones, por meritocracia, y ‘no a dedo, no por rosca’, donde los docentes, manejen la imparcialidad y no pretendan dividir a los estudiantes como buenos o malos, o héroes, víctimas y villanos.

Juan José Muñoz

Twitter: @JuanMunozCh

Escritor, orador y columnista

 

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