You Are Here: Home » Periodismo » EL FENÓMENO DEL SILENCIO

EL FENÓMENO DEL SILENCIO

El creador de música escrita tiene diez oídos y una mano para unir el universo de la armonía; diez oídos, diez atenciones, cronometrías para escuchar, tender y regular el flujo de las sinfonías.

                             Heard melodies are sweet, but those unheard

                             Are sweeter; therefore, ye soft pipes, play on;

                             Not to the sensual ear, but, more endear·d

                              Pipe to the spirit ditties of no tone…

Las melodías que se oyen son dulces, pero las que no oímos  son más dulces aun; así, tiernos caramillos, tocad siempre, no para el oído sensual, sino, aun más seductores, modulad para el espíritu, cantos silenciosos…                                                                         

Keats.

Lialdia.com / Jaime Kozak/ Madrid/ España/ 1/27/2018 – Hay músicos que componen sobre la página en blanco, en la inmovilidad  y el silencio. Los ojos muy abiertos, creando por medio de una mirada tendida en el vacío una especie de silencio visual, una mirada silenciosa que borra el mundo para hacer callar sus ruidos, escriben la música. Sus labios no se mueven, incluso el ritmo de la sangre agota su tambor, la vida espera, la armonía va a llegar. Oyen entonces lo que crean en el acto creador.  Ya no pertenecen a un mundo de ecos o resonancias. Oyen los puntos negros, las corcheas, las blancas, caer, estremecerse, deslizarse, rebotar sobre el pentagrama. Para ellos, el pentagrama es una lira abstracta, ya sonora. Gozan allí sobre la página blanca, de la polifonía consciente.

En la audición real, las voces pueden perderse, ensordecerse, ahogarse; incluso la fusión puede hacerse mal. Sin embargo, el creador de música escrita tiene diez oídos y una mano para unir el universo de la armonía; diez oídos, diez atenciones, cronometrías para escuchar, tender y regular el flujo de las sinfonías.

Hay también poetas silenciosos que hacen callar primero un universo demasiado ruidoso y todos los estrépitos rimbombantes. Oyen, ellos también, lo que escriben en el momento mismo de escribirlo, en la lenta medida de una lengua escrita. No transcriben la poesía, la escriben. Que otros “ejecuten” lo que ellos han escrito en la página blanca. Que otros reciten en el megáfono de las dicciones pomposas. Ellos saborean la armonía de la página donde el pensamiento habla, y la palabra piensa. Saben antes de escandir, antes de oír, que el ritmo escrito es seguro, que la pluma se detendría por sí misma ante un hiato, que la pluma rechazaría las alteraciones inútiles, negándose a repetir tanto los sonidoscomo los pensamientos.

!Qué dulce es escribir así removiendo todas las profundidades de los pensamientos reflexivos!                                                                                                             

¡Hasta qué punto se siente uno liberado de todos los tiempos absurdos!   

Gracias a la lentitud de la poesía escrita los verbos vuelven a encontrar el detalle de su movimiento original. En cada verbo vuelve, no ya el tiempo de su expresión, sino el de su acción. Los verbos que giran y los que lanzan no confunden ya su movimiento. Y cuando un adjetivo viene a florecer su sustancia, la poesía escrita, no permite vivir lentamente el tiempo de su florecimiento. Entonces la poesía es verdaderamente el primer fenómeno del silencio. Deja, vivo bajo las imágenes, el silencio que atiende. Construye el poema sobre el tiempo silencioso, sobre un tiempo al que nada martillea, nada urge ni ordena, dispuesto a las espiritualidades, el tiempo  de nuestra libertad.

Jaime Kozak

Psicoanalista, escritor y poeta.

Del grupo de editores

About The Author

Editor

Number of Entries : 8435

Leave a Comment

*

© 2011 Long Island al Dia - Powered By Wordpress - Diseño Web Bravo Advertising

Scroll to top