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Los Druidas y Stonehenge

“Druidas: Casta privilegiada de sacerdotes y personas principales entre los celtas, que ejercía funciones de variado carácter (religiosas, judiciales, políticas y educativas).

…”Es posible atribuir a los druidas la erección de menhires y dólmenes, pero los investigadores los consideran anteriores a los celtas.”

Fuente: Diccionario Esotérico Zaniah.

Lialdia.com / Graciela Nasif/ Córdoba/ Argentina/ 12/28/2017 – En anteriores Editoriales presentamos la Leyenda del origen de Stonehenge  y las sucesivas teorías que se impusieron a través del tiempo. Llegamos por último a la que adjudicaba la construcción a los Daneses, para acabar en la que sostenía la autoría de los Druidas.

Habiendo aclarado qué se entendía por Druida, en el encabezado precedente, podemos agregar que fueron los ingleses nativos. Formaban la clase sacerdotal de elite de los celtas, y sus ceremoniales y creencias fueron conservados en el más absoluto hermetismo.

Fueron vituperados, atribuyéndoles prácticas diabólicas y sacrificios humanos; y a la vez ensalzados, por su culto a la naturaleza y su aceptación de la inmortalidad del alma.  No tenían templos, y sus ceremonias eran celebradas en bosques, alrededor de grandes árboles o piedras gigantescas.

Los Druidas enseñaban la doctrina de la Transmigración de las Almas y se supone que utilizaron en sus enseñanzas a sus adeptos las doctrinas Pitagóricas; estudiando a la vez los astros y sus movimientos estelares.

El muérdago y la encina eran sus plantas sagradas, como así también el roble. Los invasores romanos, temerosos de sus vastos conocimientos, los exterminaron casi por completo; pero sus supervivientes mantuvieron oculta su Religión y Tradiciones, llegando así a nuestros días; cuando grupos de de Druidas descendientes de aquellos de antaño se reúnen en Stonehenge, y en densos bosques, a realizar sus Rituales durante  los Equinoccios y Solsticios.

Cuando se afirmó que los Druidas eran los constructores de la colosal maravilla pétrea, abundaron las discusiones. Los altercados subieron de tono porque se argumentaba que las prácticas religiosas druídicas eran sangrientas y aberrantes. Se les atribuyó cualquier cantidad de excesos, a tal punto que Julio César afirmó en su libro “La guerra de las Galias” que los Druidas …”hacían sacrificios humanos a sus dioses construyendo inmensas jaulas de mimbre con forma humana, cuyos miembros, tejidos de ramas, llenan de hombres vivientes y les prenden fuego, y los hombres perecen consumidos por las llamas.” Majestuosa declaratoria de moralidad de parte de los Romanos, creadores del famoso Circo Romano donde abundaban los tormentos y aberraciones aplicados a sus vencidos y a los cristianos posteriormente, ante el regocijo del populacho. Una total hipocresía.

Se sumaron más contemporáneos de César y todos ellos contribuyeron a crear un clima de hostilidad hacia los Druidas que acabó por confundir a la población, que terminó aceptando lo que sus escritores y autoridades afirmaban.

Incluso Inigo Jones desautorizó totalmente la inclusión de los sacerdotes celtas como constructores de Stonehenge, porque si bien les reconocía su sabiduría en el campo de la astronomía y la filosofía, les negaba habilidades arquitectónicas necesarias para crear la imponente estructura rocosa. Su conclusión fue lapidaria: …”En síntesis, entonces, sea suficiente, Stonehenge no fue obra de los Druidas.”

A pesar de tales afirmaciones un Miembro de la Royal Society, John Aubrey, de profesión escritor, se dedicó a estudiar la multitud de monumentos antiguos que abundaban en las campiñas inglesas. Terminó encontrando dentro de la zanja de tierra que rodea Stonehenge un anillo externo, compuesto por cavidades prácticamente invisibles si no se las observaba en detalle. Hasta entones nadie las había detectado. Actualmente se las conoce como Agujeros de Aubrey.

Estas excavaciones tienen hasta un diámetro de 1,80 m. y entre 0,60 a 1,20 de profundidad. Al momento del descubrimiento estaban llenas de basuras y huesos. Luego de exhaustivos estudios llegó a la conclusión de que solamente los nativos ingleses podían haber dedicado tiempo y esfuerzos para realizar las obras rocosas inmensas desperdigadas por las campiñas inglesas, ya que sus invasores estaban ocupados en guerrear y no disponían del tiempo necesario para hacer construcciones ciclópeas.

Llegó entonces a la conclusión de que tanto Stonehenge como las demás construcciones megalíticas eran…”una clara evidencia de que estos monumentos eran templos paganos…y cierta posibilidad de que se tratara de templos druidas.”

A su muerte el médico William Stukeley se dedicó apasionadamente a estudiar antigüedades y sintió sumo interés por los megalitos. Ello le llevó a visitar monumentos antiguos de piedra. Después de nueve años de estudio de diversas construcciones decidió dedicarse exclusivamente a Stonehengue.

Tanto lo atrapó su nueva investigación que realizó un par de réplicas. Una como se ve en la actualidad, y otra recreando el original como debió ser cuando se lo construyó. Su encantamiento con el sitio arqueológico lo llevó a subir con un amigo sobre uno de los portales, para poder observar el conjunto desde arriba. Lo suyo no fue precisamente muy científico, porque merendaron sobre el antiquísimo dintel, fumaron sus pipas y luego las dejaron allí arriba como señal de su paso por el sitio.

Pero también se dedicó con seriedad a tomar medidas exactas de las piedras, mientras hacía un plano del suelo y exploraba los terraplenes, llegando a hacer algunas excavaciones. Su entusiasmo le hizo fundar la Sociedad de Caballeros Romanos, jurando proteger la herencia arqueológica de Inglaterra. Cada miembro de la Sociedad tomó para sí un nombre de algún antepasado romano o celta.

Stukeley se adjudicó el nombre que antiguamente portaba un alto sacerdote druida llamado Chyndonax. Se mimetizó con el personaje y acabó renunciando a su carrera médica para convertirse en Ministro de la Iglesia de Inglaterra.

Llegó a sostener una teoría donde formulaba su firme creencia entre la vinculación de los Patriarcas del Antiguo Testamento, los Druidas y la Iglesia de Inglaterra. Exhortó a reconocer a los Druidas como antepasados espirituales de los cuales los ingleses debían sentir orgullo, y los destacó como…”místicos sabios y filósofos naturales”.

Siguiendo con sus estudios megalíticos Stukeley conectó megalitos en un mapa tal como se hace para formar constelaciones de estrellas, y terminó descubriendo la forma de una gigantesca serpiente que atravesaba un círculo. Atribuyó a esta figura un simbolismo religioso, y llegó a llamarla…”noble monumento a la piedad de nuestros antepasados”.

Lo realmente importante de este estudioso no fueron sus teorías un tanto subjetivas y descabelladas, sino que finalmente proclamó que el eje de Stonehenge señalaba directamente al Nordeste,…”donde sale el sol cuando los días son más largos”.

Fuente de agregados en negrita: El misterio de los megalitos. Biblioteca Time Life Books.

Más tarde se descubrió que “el megalito llamado Heel Stone, que se levanta justo a la entrada del círculo, se alinea con el centro de Stonehenge marcando el punto casi exacto del horizonte donde el sol se eleva el día del solsticio de verano”. Pero fue Stukeley el primero en asociar los megalitos británicos con lineamientos astronómicos.

Desde la Leyenda de Merlín, pasando por las diversas teorías que comentamos, se llega al momento en que un arquitecto, John Wood, proclama a Stonehenge “el gran santuario del Archiprofeta de Gran Bretaña”. Sus estudios lo habían llevado a certificar que los números y distribución de los megalitos correspondían a los Ciclos Lunares y que, por lo tanto, el círculo de piedras era un Santuario a la Diosa –Luna Diana.

Fue sucedido por Henry Hurle, druidófilo que fundó la Antigua Orden de los Druidas. Desde entonces surgieron muchas sectas neodruidas, y todas tienen la característica de haber elegido Stonehenge como el sitio de Ceremonias de Iniciación y sus demás prácticas religiosas.

En la próxima Editorial veremos la controversia surgida a raíz de la reacción académica de los arqueólogos profesionales, versus los amateurs; que en su afán de lograr nuevos descubrimientos, excavaban sin autorización y exageradamente, sin tomar los recaudos necesarios con el consiguiente peligro de destruir valiosas piezas arqueológicas.

Portada:

Los alineamientos de Carnac 

Lejanos ancestros de los druidas alinearon estas piedras entre los milenios V y II a.C. Al igual que los sabios de la Galia, los constructores de Carnac se interesaron por la astronomía.

De Meester Johan / Age Fotostock

Momento de Reflexión:

Agradezco la autorización de publicación de un fragmento del poema de su autoría de la Poeta Argentina Zulma Nicolini de Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos- Argentina; quien en su poema Paz  (integrado a la Antología del Proyecto por la Paz creado por el Director Jesús Ríos) expresó:

“Es tan frágil la estancia en la Tierra / tan cortas las lecciones aprendidas / sobre la paz por el cielo concebida / que en el transcurso de la vida toda / no alcanzamos siquiera a preparar el alma / para entender el místico llamado / que nos habla de un mundo muy distinto…”

Los saludo en la Luz de la Palabra, acompañando los decires de nuestra Poeta Zulma Nicolini, que esta vez representó con sus Letras el sentir de todos.

Dra. H. C. Literatura Graciela Nasif

Vicepresidente de SIPEA ARGENTINA, Filial de SIPEA IBEROAMERICANA

Del Grupo de Editores.

 

 

 

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