You Are Here: Home » Periodismo » ASÍ HABLABA NIETZCHE

ASÍ HABLABA NIETZCHE

Nietzche no es un poeta de la tierra. El humus, la arcilla, los campos abiertos y removidos no le dan imágenes. 

Lialdia.com / Jaime Kozak/ Madrid/ España/12/29/2017 – Estudiar la transmutación de los valores que propone la obra de Nietzche, compromete al ser entero, y los destinos de la energía vital del que trata  de pensar en tales términos dichas cuestiones. Sin embargo, investigar ese mundo haciendo consideraciones sobre el dinamismo de lo imaginario, es tomar el eco por la voz, la efigie por la moneda. Ahora bien, una lectura minuciosa de la poética de tal autor, mirando sus medios de expresión, puede convencer poco a poco, de que las imágenes que animan de modo tan singular el estilo de tal escritura, debían de tener su propio destino. Se podría incluso llegar a reconocer que algunas imágenes se desarrollan en una línea sin retoque, con una fulminante rapidez.

Es más, confiando en la tesis del poder primitivo de la imaginación dinámica, podríamos encontrar ejemplos en donde es esta rapidez de la imagen lo que induce el pensamiento.De modo, que limitándonos casi exclusivamente al estudio de la Poesía y de esa obra lírica que es “Así hablaba Zaratustra”, nos podemos creer encontrar en situación de pensar que en Nietzche, el poeta explica en parte al pensador y que nuestro filósofo es un representante típico del poeta vertical, el de las cimas, el de lo ascensional.  Más exactamente, que estamos frente a un autor de la imaginación dinámica y en particular comparándolo con otro poeta como puede ser Shelley,podemos ver que las evasiones hacia las cumbres pueden presentar destinos diferentes.

Dos poetas como Sheley y Nietzche, aun permaneciendo fieles los dos a una dinámica aérea, representan dos tipos opuestos. Nietzche no es un poeta de la tierra. El humus, la arcilla, los campos abiertos y removidos no le dan imágenes.  El metal, los minerales, las gemas que el “terrestre” ama en sus riquezas internas no le proporcionan los ensueños de la intimidad. La piedra y la roca aparecen a menudo en sus páginas, pero sólo por el símbolo de la dureza; no conservan nada de esa vida lenta, la más lenta de todas las vidas-la vida singular por su lentitud- que les atribuye la ensoñación de las” Lapidarias”.                                                           

Para él la roca no vive como una horrible goma surgida en los emuntorios de la tierra. La “tierra blanda” es para él objeto de repugnancia (Así hablaba Zaratustra, “Los grandes acontecimientos”). ¡Cómo desprecia “las cosas esponjosas, oprimidas y estrechas”!Se nos objetará, ante este ejemplo, que tomamos por “cosas”, lo que en la realidad psíquica, corresponde a ideas; se aprovechará la ocasión para probar enseguida la inanidad de un estudio sobre las metáforas desligadas de sus intenciones. Y, sin embargo, el adjetivo “esponjoso” es una imagen tan reveladora de las profundidades de la imaginación que alcanza para diagnósticar las imaginaciones materiales. Es una piedra de toque de las más seguras:: sólo un terrestre contaminado por un poco de acuatismo, puede escapar al carácter “automáticamente peyorativo” de la metáfora de lo esponjoso.

Además Nietzche no es un poeta “de la materia”. Es un poeta de la acción, y pretendemos considerarlo más bien como ilustración de la imaginación dinámica que de la imaginación material.La tierra, en su masa y en su profundidad, va a ofrecerle sobre todo temas de acción; así encontraremos en su obra múltiples referencias a una “vida subterránea”. Pero dicha vida subterránea es una “acción subterránea”. No es una exploración soñadora, un viaje maravillado como en la imaginación de Novalis. Es vida activa, únicamente activa, es la vida de un gran valor, de una larga preparación, el símbolo de una paciencia agresiva, tenaz y vigilante.

Incluso en el trabajo subterráneo, Nietzche sabe adónde va.No se sometería a la pasividad de una iniciación; es directamente activo contra la tierra.  En muchos sueños, el soñador angustiado circula por unos laberintos; pero en Nietzche, no hay iniciación: es el iniciador. Bajo tierra, su laberinto es recto, es una fuerza secreta que camina, que hace su propio camino. Nada tortuoso, nada ciego.

Jaime Kozak

Psicoanalista, escritor, poeta

Del grupo de editores

About The Author

Editor

Number of Entries : 8379

Leave a Comment

*

© 2011 Long Island al Dia - Powered By Wordpress - Diseño Web Bravo Advertising

Scroll to top