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La estrella que nos une

Inicialmente la mono estrellada comenzó a ser vista antes de los tanques de gasolina que salían escoltados por la policía, en momentos en donde ese era una de las principales prioridades.

Lialdia.com / Waldemar Serrano Burgos/ Puerto Rico/ 11/12/2017 – Hace aproximadamente un año un estudiante de enfermería comenzó un movimiento que trascendió su imaginación. Nació en una municipalidad en el sur del archipiélago de Puerto Rico. El estudiante de enfermería tuvo que enfrentar la lamentable pérdida de su hermano a consecuencia del suicidio. Este hito en su historia le quebrantó el alma, le socavó los cimientos de su existencia.

Un día de la nada y sin un plan definido decidió pintar una bandera con tres distintivos colores en un área abandonada, en donde nadie se daría cuenta que lo estaba haciendo y que sin saberlo en ese momento, sería el antídoto del horrible dolor que cargaba en su ser.

Luego de unos cuantos pueblos, anécdotas, sacrificios, un arresto, y con el apoyo de las redes sociales, esa simple acción para aliviar una pena que lo embargaba, se convirtió en un movimiento nacional. Su amor por la patria que lo vio nacer, trascendía toda división imaginable y por supuesto, la unión de sus dos amores en el legado, era su medicina.

Vino el primer reportaje en uno de los principales rotativos, luego otro, y así comenzó una serie de acontecimientos inesperados que lo ayudaron a sanar su alma.

Entre el medio de todo esa vorágine de emociones, planes, y camaradería que se había formado de repente llegó la tormenta tropical Irma y puso un detente rampante al proyecto turístico.

Justo después de unos días del paso de Irma comenzaron a circular fotos de unos celadores de la Autoridad de Energía Eléctrica en las redes sociales quienes tenían una bandera como símbolo de que estaban trabajando por su país.

De repente comenzaron a verse camiones de esa misma corporación pública con pequeñas banderas ondeándolas en sus antenas.

Exactamente dos semanas después llegó con una furia jamás antes experimentada un huracán de categoría 4 llamado María, no solo azotando a las islas del este, sino arropando de una manera inexplicable a una de las islas más grandes del Caribe.

Su expansión, devastación e impacto fue de tal magnitud que infringió un golpe duro a la psiquis de sus residentes. Entre las ruinas, los ríos se desbordaron, las montañas no paraban de llorar, y los árboles sirvieron de piso para todo, y resurgió la naturaleza del espíritu de su gente.

Inicialmente la mono estrellada comenzó a ser vista antes de los tanques de gasolina que salían escoltados por la policía, en momentos en donde ese era una de las principales prioridades.

Luego se empezaron a ver desplegadas en los camiones que diariamente entraban y salían de los puertos, y así como un virus que viaja por el aire banderas y más banderas comenzaron a ser expuestas como nunca antes en la historia de un país que no sabe lo que es ser libre en más o menos 500 años.

Este tipo de expresión comenzó a verse tan recientemente como cuando ocurrió la terrible devastación de las Torres Gemelas en Nueva York, en donde una nación de sobre 300 millones de personas en solidaridad con los seres humanos y sus familiares afectados, desplegaban la bandera de 50 estrellas.

Tan reciente como hace unos años en la ciudad de Boston, lo vimos cuando un acto terrorista hizo que todo un mundo se desbordara en apoyo con una simple frase #BostonStong. Luego lo vimos en Francia cuando otro acto terrorista sacudiera a ese país.

Hoy sobre 40 días del paso del fenómeno que cambió la normalidad a millones de personas, vemos como ese mismo movimiento se está extrapolando poco a poco en todas las estratos sociales.

Panaderías, ferreterías, barberías, casas, autos, empresas, en fin, se a convertido en un símbolo de lucha, en una clara demonstración de que están de pie y que pase lo que pase ellos sobresaldrán.

Un dato curioso es que en un momento determinado, ese tipo de acto hubiese sido castigado con cárcel y tortura.

Hoy esa bandera la cual tiene tres franjas rojas, dos blancas, un triángulo azul a su izquierda y sobresaliendo en el medio, una estrella blanca, está siendo utilizada como un símbolo de resiliencia, perseverancia, y de esperanza para todo un pueblo.

Esa misma estrella no ha estado sola, las otras 50 estrellas que conocen de primera mano el dolor de una catástrofe, han estado a su lado dándole la oportunidad a que la humanidad se manifieste libremente de múltiples maneras.

Hoy cada vez que alguien ve ondeando en algún lugar del mundo la bandera que une a más de 7 millones de boricuas en el mundo, solo sienten un inmenso orgullo de ser parte de ese terruño que cobija al coquí, que está de pie, luchando por su presente y confeccionando un futuro lleno de posibilidades y sin límites. 

Nota: Este es el sexto artículo de la serie llamada #EstamosDePie

5 –  La ayuda silenciosa

4 – Esperanza Envejecida

3-  Normalidad Ultrajada

2- La impotencia de la Humanidad

1-  Una vorágine de sentimientos

 Waldemar Serrano Burgos, CNBC
Certified Neuro-Business Coach

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