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RESISTENTES AL PSICOANÁLISIS

Llega un momento en la vida de cualquiera, donde debemos hacernos cargo de nuestras derrotas y también de nuestro triunfos, en ambos casos se lo debemos a nuestro trabajo personal..

Lialdia.com / Jaime Kozak/ Madrid/ España/ 10/6/2017 – En principio, recordemos que todos somos “pacientes” de la medicina, es en lo que hemos sido educados, y para transformarnos en otro sujeto y recibir otro tipo de ayuda, sin caer en el esoterismo, debemos aceptar realizar sobre nosotros otro tipo de trabajo que nos lleve a otra concepción de lo que es recibir ayuda de un semejante, sin recurrir a cuestiones mágicas, ni sobrenaturales.

Después de más de cien años de existencia y ejercicio del psicoanálisis como ciencia, es muy frecuente encontrarnos con sujetos presuntamente analizados durante muchos años, que tienen explicación para todo, pero que han resuelto muy poco. Esto se debe en parte a la falta de formación, tanto analítica como teórica, de los supuestos terapeutas,que no han entendido suficientemente los cuatro conceptos fundamentales del análisis, especialmente el concepto de transferencia y la centralidad del Inconsciente, que los llevan a confundir sus historias personales mezcladas con las de los pacientes. 

Así es como nos encontramos con personas, que se manejan con grandes teorías acerca de sus vidas, con explicaciones muy intelectuales, que  no han hecho otra cosa que dejarlos detenidos en el tiempo, repitiendo  falsos enlaces en la repetición de sus dramas, viviendo como en aquella película llamada: El día de la marmota. Son sujetos a los cuales es muy difícil hacerles cambiar el rumbo, porque además, creen que nadie puede con ellos y que su destino está marcado; está claro que son sujetos fuertemente narcisistas,  gente centrada en su yo   y creen que a nadie le pasó lo que a ellos, cosa harto dudosa como es evidente.Y no deja de ser cierto que el fenómeno está señalado por la ineptitud de ciertos llamados terapeutas  y las resistencias de ellos mismos a cambiar sus vidas, porque en verdad encuentran cierto goce en su repetido fracaso y eso es un triunfo de sus teorías, a, veces, son como dijo Freud:  Los que triunfan al fracasar.

Los que no están dispuestos a aceptar que su padre y su madre, tuvieron sus historias y ellos podrían, no repetir aquellos sucesos o impotencias, pero para eso tienen que aprender a perdonar, y aceptar que sus padres, fueron como hayan sido y que ellos no son sus padres.

Y les cuesta o no pueden, asumir su propio destino, su propia dificultad y dejar de buscar culpables de sus propios errores, aunque hayan intervenido otras personas.

Llega un momento en la vida de cualquiera, donde debemos hacernos cargo de nuestras derrotas y también de nuestro triunfos, en ambos casos se lo debemos a nuestro trabajo personal, en ese sentido, todo destino es una construcción humana y personal.

Cada quien cree que su desgracia es indestructible, única y que la culpa es de su destino familiar, a pesar de que se trata, de una idea solamente suya.

Sin embargo, cuando le proponemos la “regla fundamental” o el diván, o que debe pagar las vacaciones del trabajador que es el analista, que no es un peluquero que vende su servicio, sino que se trata de un pacto, donde se paga el tiempo y no un servicio, cuesta mucho que la gente lo acepte, porque primero lo debe aceptar y después lo entenderá.

En relación a la primera regla de “libertad de palabra”,  quiere decir: libertad, porque no se debe atener a las reglas de la buena educación cuanto está en sesión; después y antes por supuesto que lo debe hacer, porque el psicoanálisis es una experiencia civilizadora, única y no se puede comparar con otras.

Además, si las reglas las impone el paciente no conseguirá los resultados deseados, porque las reglas las impone el propio psicoanálisis.

Al psicoanálisis se lo confunde con otras terapias, además de que los terapeutas se autodenominan: soy lacaniano, pero resulta que no han leído a Freud con lo cual es imposible entender a Lacán; o dicen soy Freudiano y tampoco lo conocen ni han pasado ellos por la experiencia y  el tiempo requerido por la teoría, sino que en general es un asunto político económico de las instituciones.

Y no quiero hablar de los psiquiatras o psicólogos que dicen: ven que te hago un psicoanálisis, porque se pone de moda; y porque me recuerdan aquella película italiana protagonizada por AlbertoSordi, en la que el médico,  pasaba por los pasillos y como había mucha gente, le decía a los pacientes: parla, parla… terapia de grupo.

Y también me recuerda la famosa frase de J. Lacán, que decía: mis discípulos dicen que son lacanianos; sin embargo yo soy freudiano.

Jaime Kozak

Psicoanalista, escritor y poeta

Del grupo de editores

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