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La caída del caudillo Phil Ramos

Phil víctima de su propio invento, logró unir a sus anteriores apoyos y ellos serán quienes encabecen su cambio de la asamblea estatal.

Lialdia.com / *Jesús Ríos/ Editor/ Central Islip/ NY/ 9/16/2017 – Durante los últimos 12 años, Phil Ramos el asambleísta por el sexto distrito de la asamblea  del estado de Nueva York,  ha venido tratando de consolidarse como el maestro y constructor de adeptos, como el experto del sistema que todo lo sabe y nada se le escapa, un provocador de unidad, un guardián de la caja de donde se sacan los recursos para la comunidad que representa, un señalador de los aspirantes a político, una especie de crack por cuyo orden deberían pasar todas las jugadas. Pero todos esos papeles han tenido un enemigo silente, que ha avanzado como el peor mal, de adentro hacia afuera y surgió al final, cuando reveló su verdadera identidad, al proponer a su esposa Angela Ramos, como la contrincante de la oficial electa del noveno distrito de la legislatura del Condado de Suffolk, Mónica R. Martínez, para el período 2018-2020, con lo que borró el poco brillo que tenía y su caudal político que fue malgastando  poco a poco durante por lo menos 5 años atrás y que lo han dejado marcado, en una actitud solamente explicable en términos de ego, al no soportar ningún análisis en sentido de estrategia política o de necesidad legislativa.

Poco a poco intentó construirle una imagen de líder a su esposa, dándole protagonismo en lo que consideraba sus éxitos como asambleísta en sus campañas comunitarias, se quiso inventar una Asociación de Empoderamiento de la mujer, invitando para la foto a algunas de sus seguidoras más cercanas y participaron juntos como la perfecta pareja del poder en algunas manifestaciones, eso sí y sin temor a equivocarnos, con poco apoyo a tal punto que la campaña de Angela Ramos, fue considerada desde un principio como una broma de mal gusto que convirtió al asambleísta en su vocero, defensor, disparador, verdugo implacable de los detractores de su aventura.

Lastimosamente para el asambleísta Phil Ramos, en ese camino de estratega político de su esposa, fue revelando su verdadera personalidad, dejando al lado y lado del camino, a quienes durante años fueron sus fieles escuderos, consejeros para evitarle malos momentos, auxiliadores en tiempo de elecciones, para dar paso al verdadero Phil, osco, mal genioso, persecutor, mal hablado, insolente, odioso, jugador, frío, calculador. Con ese comienzo, el futuro de su aventura electoral- conyugal estaba condenada al fracaso.

Justo con la aparición de sus primeros ataques contra este diario digital, fueron apareciendo las evidencias, de lo que en realidad es Phil Ramos como persona y la baja calidad de su trabajo como asambleísta, el que ronda por la mentira y el engaño, la sobrevaloración de su trabajo y de sus rimbombantes cargos y el desengaño de la comunidad de su distrito, que no ve más allá de espejismos y falsas promesas.

El resultado salta a la vista y demuestra que siempre el pueblo es quien tiene la razón y es inteligente. Por una escandalosa votación mayoritaria, la legisladora Martínez estará en la boleta electoral por el partido demócrata, con el apoyo de su comunidad que la rodeó al saber de su entrega y sacrificio, siempre en ascenso, consolidándose como una real  líder política de Suffolk, con resultados palpables y tangibles, como una mujer seria y honesta, en quien sus vecinos se sienten verdaderamente representados.

Está ahora nuestra comunidad lista para asumir la política como un ejercicio democrático, en donde prime el interés general sobre el particular, en donde no exista el matoneo, ni la persecución como respuesta a la discrepancia, sin nepotismo y sin corrupción, en la que los demócratas se sientan orgullosos de sus representantes, en donde el  apoyo del partido demócrata local, nos permita trabajar como un solo equipo, para mejorar el sistema de vida de todos.

Phil víctima de su propio invento, logró unir a sus anteriores apoyos y ellos serán quienes encabecen su cambio de la asamblea estatal. Sus ataques verbales, personales, sus mentiras, han dejado a su comunidad desilusionada de sus actitudes y más allá de la reparación.

De su esposa, la señora Angela Ramos, muy poco vamos a comentar. Solo que durante toda su campaña guardó silencio y dejó que su esposo dijera y contradijera, atacara y señalara en su nombre. Solo en su escrito para aceptar la derrota, fue quien puso su cara. El ego no le permite a su esposo asumir que fue el causante de esa derrota y un poco de solidaridad y valor hubiera amainado en algo la desilusión de todos. 

*Miembro colaborador de la Academia Norteamericana de la Lengua Española.

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