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Ciudades mexicanas sepultadas

“Por doquier en este depósito de cantos rodados, guijarros y arena sobre el primer piso encontré fragmentos de alfarería, figuritas de arcilla, cuentas de diorita, puntas de lanzas y flechas, torteras y otros artefactos, la mayoría rotos.”

“Uno de los descubrimientos más extraordinarios y, sin duda alguna, más valiosos en geología y arqueología, fue el efectuado hace unos años  por William Niven, minerólogo de México…” Fuente: “El continente perdido de Mu”. James Churchward.

Lialdia.com / Graciela Nasif / Córdoba/ Argentina/ 8/12/2017 – Niven no sólo hizo descubrimientos notables sobre el mundo del hombre prehistórico, sino que dató su civilización más allá de la Era Terciaria, miles de años antes de que surgieran las colosales moles pétreas de la Cordillera americana; añadiendo además información científica sobre cuándo se formaron los cinturones de gas y cómo fue la formación de la impresionante Cordillera de los Andes.

Razas altamente civilizadas vivieron en tierras americanas en esos tiempos antiquísimos, y no sólo tuvieron que luchar muchas veces entre sí para sobrevivir al medio hostil,  sino que debieron afrontar  fenómenos volcánicos nunca antes experimentados en la Tierra.

“Muestra, asimismo, la existencia del hombre en un estado sumamente civilizado miles de años antes del Período Glacial geológico, y del hombre-simio europeo del Pleistoceno.”Fuente: “El continente perdido de Mu”. J. Churchward.

Niven asegura que tiene evidencias de que la civilización terrestre puede ser estudiada dividida en dos períodos. Al respecto podemos reproducir sus principales aseveraciones, aunque podemos también  adelantar que la mejor prueba de sus afirmaciones están a la vista de quien desee adentrarse en los misterios de las llamadas “Ciudades mexicanas enterradas de Niven.”

Yendo desde la superficie hacia el centro de la Tierra, se pudo comprobar que luego de 1 pie de tierra en la superficie (se habla en la medida “pies” para respetar los escritos de Niven) se pasa a 9 pies de cantos rodados, grava y arena con alfarería rota. En este momento se accede al “Primer pavimento”.

Siguen 6 pies de pequeños cantos rodados, grava y arena; llegando al descubrimiento del “Segundo Pavimento”. Le siguen, siempre descendiendo, 14 pies de pequeños cantos rodados, grava y arena. Al terminar esta capa de sedimentos aparecen cenizas volcánicas y por debajo de ellas encontramos una de las ciudades enterradas a las que hace referencia Niven;  destacándose en sus cimientos un “Tercer Pavimento”.

Estas ciudades enterradas de Niven se encuentran actualmente a 7.000 pies sobre el nivel del mar, con montañas intermedias de 5.000 pies.

Este excelso descubridor afirma:

“En una superficie de 200 millas cuadradas del Valle de Méjico, desde Texcoco hasta Haluepantla, hay cientos, y hasta miles de gredales.”

Durante muchos años, trescientos aproximadamente; se sacó, de esos gredales material de construcción que se utilizó en todo México. Hasta que Niven descubrió  una inmensa ruina edilicia, que inmediatamente comenzó a examinar.

Trabajando en el Noroeste del gran valle, en una superficie de veinte millas de largo  por diez de ancho, Niven encontró las huellas de dos civilizaciones y tres suelos de pavimentos de cemento; todos muy bien conservados y con señales de haber servido de base a grandes ciudades.

Estos pavimentos se encuentran a distintas profundidades, separados, como ya dijimos, por capas de sedimentos que atestiguan su gran antigüedad, ya que su depósito es la mejor prueba de lo afirmado. Sobre estas capas de cantos rodados y otros materiales afines dice Niven:

“Por doquier en este depósito de cantos rodados, guijarros y arena sobre el primer piso encontré fragmentos de alfarería, figuritas de arcilla, cuentas de diorita, puntas de lanzas y flechas, torteras y otros artefactos, la mayoría rotos.”

Llegando al segundo piso de cemento se observa el deterioro propio de perturbaciones sísmicas, siendo digno de destacar que en el espacio entre estos dos pavimentos no existen señales de huellas del hombre.

El increíble hallazgo de Niven aparece debajo del segundo pavimento, cuando  surge a la vista una capa de ceniza de 2 a 3 pies de espesor, de origen volcánico. Debajo de estas cenizas nuestro investigador descubrió las huellas arqueológicas de innumerables edificios. Los mismos se encontraban aplastados, completamente en ruinas, llenos de cenizas y escombros.

A medida que se avanzaba en las excavaciones surgieron nuevos hallazgos, cada uno más maravilloso que el anterior. Se puede hablar de una puerta de madera petrificada. Al cruzarla apareció el interior de una habitación que había soportado mejor que el resto de la edificación el peso colosal de la tierra y restos que se desmoronaron sobre su techo.

En los rincones habían quedado nichos de cenizas, las mismas que inundaban toda la estancia, pero fue en esos mismos rincones que se hallaron, además, utensilios de los antiguos pobladores, y sobre todo muchos huesos humanos, que se pulverizaban al contacto.

“Sobre su tumba habían remolineado furiosas las aguas de una gran inundación, barriendo otra civilización.” Fuente: “El continente perdido de Mu”. J. Churchward.

Una nueva puerta en la pared conducía, por medio de un pasillo, a otra estancia. Allí se encontraron objetos de orfebrería y las herramientas del orfebre. Los modelos encontrados entre las ruinas se habían usado para fabricar aderezos de oro, plata y cobre; colocados en el pecho, cabeza, brazos y tobillos de las estatuillas halladas entre los escombros.

Niven descubrió que estos objetos estaban cubiertos de óxido de hierro brillante y amarillo, suponiéndose que esta técnica se realizaba para que los metales nobles  se adhiriesen mejor en el proceso de la fundición.

Aparecieron pectorales con ornamentos muy finos, diferentes completamente de los que se habían hallado en Palenque o Mitla. A tal punto eran delicados los trabajos y las técnicas empleadas que Niven llegó a decir:

“El acabado es perfecto, magníficamente pulimentado, e indica un grado de civilización tan elevado, si no más, que el alcanzado por los aztecas cuando los españoles invadieron México al mando de Hernán Cortés.”

Volvamos ahora al aposento en ruinas que salió a la luz luego de siglos…

La nota distintiva de esta habitación era su decoración mural. Rojos y azules compiten con el amarillo,  destacándose también los verdes y el negro. Todos los motivos de estas decoraciones murales tienen un alarmante parecido con los trabajos griegos, etruscos o egipcios. A esta altura de lo mucho estudiado ya no se puede hablar de casualidades…

Pasamos ahora a detallar el hermoso trabajo mural hallado entre las ruinas. El fondo de la pared se hallaba pintado de azul pálido. Por debajo del techo aparecía, en las cuatro paredes, un friso pintado en rojo y negro.

Por el hecho de haber sido glaseadas las paredes, mediante  una sustancia que se podría definir como una cera nativa, los colores permanecieron inalterables desde su pintura hasta el momento de su descubrimiento.

Cuando el techo se cayó partió el friso en tres partes, pero aún así conserva su magnificencia. El tema desarrollado es la vida de una persona, desde su niñez, pasando por hechos de su vida y su muerte.

Dice el investigador Niven:

“En el aposento hallé la tumba de alguien de importancia, probablemente de aquel cuya vida fue representada en el friso.”

La tumba protegía los restos óseos de un importante personaje.  Dentro de esa habitación de solamente tres pies de profundidad  había setenta y cinco huesos, era todo lo que quedaba de un esqueleto completo.

La hoja de un hacha de cobre forjado atravesaba el cráneo, siendo evidentemente la causal de muerte. Al tacto los huesos se desmenuzaban por el paso de los siglos, pero había además objetos muy interesantes entre los despojos mortales. De estos objetos nos ocuparemos en la próxima Editorial.

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Llegamos así al Momento de Reflexión. Elegí en esta ocasión fragmentos breves de los Libros Sagrados de algunas de las principales religiones del mundo. Y dicen así:

**” “Quien da al pobre alimento para el cuerpo, obtiene del cielo a cambio alimento para el alma.” (11, 61b-62a) El Zohar. El Libro del Esplendor.

** “Aquellos que se encuentran más allá de las dualidades que surgen de las dudas, que tienen la mente ocupada internamente, que siempre están muy ocupados en trabajar por el bienestar de todos los seres vivientes, y que están libres de toda clase de pecados, logran la liberación en el Supremo.” El Bhagavad-Gita

** “Una hermosa palabra y perdón son mejores que una limosna seguida de perjuicio. Dios es rico, benigno.” El Corán.

Los saludo en la Luz de la Palabra, hasta la próxima Editorial, en que seguiremos viajando por las ciudades enterradas de la América Precolombina, acompañados siempre por nuestro creciente deseo de que la Paz camine con todos los habitantes del Planeta Tierra.

Dra. H.C. Lit. Graciela Nasif

Vicepresidente de SIPEA ARGENTINA, Filial de SIPEA IBEROAMERICANA.

Del Grupo de Editores.

 

 

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