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POLÉMICO Y ANTIGUO OFICIO

polemico oficio

Las sexoservidoras existen desde que el tiempo es tiempo, porque hay una discrepancia en la forma en que hombres y mujeres manejan su sexualidad

Lialdia.com / Marisa Llergo*/ México DF / 5/25/2017 – Esto que les voy a contar el día de hoy, sucedió dentro de un chat de watts app que comparto con amigos de toda la vida. Huelga decir que ninguno de nosotros se “Cuece al primer hervor” como popularmente se dice, lo que significa que llevamos en esta vida el tiempo suficiente como para mirarlo con la sabiduría que la edad nos va otorgando. Y aun así, sigue siendo polémico.

Estuve navegando por las redes, tratando de encontrar referencias del asunto para verificarlo. No hallé nada. Pero no importa, porque aquí lo que cuenta, es cómo reacciona cada persona al leer esta historia. Aquí la tienen:

Una escort  identificada como April Adams se hizo famosa en las redes sociales luego de que enviara una carta a la esposa de su cliente, representando en ella a las numerosas mujeres cuyos maridos las engañan contratando servicios sexuales.

La carta fue fechada en Nueva York y en ella la trabajadora sexual hace una detenida revisión de las razones por las que los hombres las buscan.

Obviamente, la carta y su descarnado contenido desató un fuerte debate. Revisa aquí la carta completa:

“Querida esposa:

No te conozco, pero sé que tu esposo te engaña con una prostituta. Lo sé porque soy una. No me faltan los clientes.

Creerás que tu esposo no sería capaz. ¡Él no! Otros tal vez lo hagan, pero la relación y vida sexual de ambos es diferente. Diez años atrás, en la universidad, hicieron un trío. Todos los años se escapan juntos a Las Vegas. ¡Su matrimonio es increíble!

Una pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que tuvieron sexo tres veces a la semana? ¿Cuándo tu esposo se quejó por eso (falta de sexo)? ¿No será que haya decidido solucionar ese problema sin ti y por eso me buscó?

Pero hay buenas noticias: Si tu esposo es mi cliente, entonces seguirá casado contigo. Él trata de tener cariño falso sin generar problemas. ¿Qué pasaría si en vez de estar conmigo lo hiciera con la niñera, vecina o tu mejor amiga? Creo que entiendes el punto.

 Soy profesional. Discreta. Más valioso todavía es mi tiempo. Mi sexualidad se miden por horas: cuando el tiempo se termina, él es todo tuyo. Y hay algo más importante: no amo a tu esposo, jamás lo haré.

Nunca seré una amenaza a tu matrimonio. Cuando se termine el tiempo, no tendré nada que ver con ustedes dos. Nunca cenaré con él, no sugeriré que se divorcien. No sabrás que existo.

A veces algunos se enamoran, pero no es serio. Ellos saben que lo que hacemos no es cierto. Los fontaneros no aman los baños, ¿o sí?

Los hombres saben que el cariño depende del dinero. Soy una empleada. Por más que le guste sexualmente, no se arriesgará a sentir algo por mí.

Si las cosas “se complican”, recuerda mi plan a prueba de errores: soy cara.

Los hombres no gastan más de lo que tienen en servicios sexuales.

Si cree sentir algo por mí, se le va a olvidará pronto, como cualquier otro capricho.

¿Y qué pasa con las enfermedades sexuales? Es probable que la mayoría de las prostitutas hoy día sean más saludables que la secretaria promedio.

Entiendo si no quieres que tenga sexo conmigo, pero entonces volveré a preguntar: ¿Cuándo fue la última vez que tuvieron sexo tres veces a la semana?

No digo que satisfacerlo sea tu obligación. Quizá ya no quieras tener sexo con él seguido. Estás ocupada, estresada o ya no te excita. Lo entiendo, a mí tampoco me excita.

Ése es el punto más importante. Soy el ingrediente secreto en un gran número de matrimonios exitosos, porque cuando me busca, los dos tienen la cantidad de sexo que quieren. Incluso podrían llegar a celebrar su aniversario número 50, siempre que no revises su celular. De nada”.

Cuando este texto apareció en nuestro chat, subido por un compañero con la frase: “¿Ustedes qué opinan?”, por un rato largo el chat quedó mudo.

Pero de repente empezó la lluvia de comentarios, de todo tipo.

Una amiga opinó lo siguiente:

“Híjole!.. me deja pensando… la verdad creo que la carta tiene mucho sentido. 

Lo que me preocupa es en qué momento a las mujeres nos empieza a interesar menos tener sexo con nuestras parejas para que esto tenga sentido. Pienso que es una cuestión de rutina y aburrimiento pues otras personas pueden volver a despertar el interés perdido.

Según un terapeuta de parejas, tenemos que reinventarnos todos los días!”

 Y aquí va la mía. Esto fue lo que contesté en el chat:

Pues mira, lo que pienso acerca de esta carta y de la persona que la escribió, es que en general las mujeres que se dedican a esto, carecen de lo más valioso que puede tener un ser humano: amor. Sobre todo, amor a sí mismas. Lo que busca con su escrito es reconocimiento, para llenar esa enorme carencia. Confieso que me has puesto pensar seria y profundamente en el asunto. Más adelante escribiré un artículo sobre esto. ¡Gracias por la idea!

Es difícil y delicado opinar sobre ese tema. Las sexoservidoras existen desde que el tiempo es tiempo, porque hay una discrepancia en la forma en que hombres y mujeres manejan su sexualidad. Existen alternativas para que la pareja se de mantenimiento y renovación en todas las áreas de su vida en común. Para ello, requieren poseer tres ingredientes básicos: admiración, respeto y comunicación. Si estos tres elementos son consistentes en su relación, podrán mantener viva esa llama y aventurarse juntos en las experiencias que deseen. Esto es algo de lo que aprendí en el diplomado sobre sexualidad. Pero también lo he aprendido en la vida de pareja, en nuestra experiencia de más de treinta años durante los cuales hemos vivido incontables oportunidades de aprendizaje y crecimiento.

Si le añadimos a esto, mi convicción personal de que tenemos una importante misión que venimos a cumplir como seres espirituales viviendo una experiencia terrenal, como parte de un colectivo energético de la misma y única creación; como uno y todos a la vez… En resumen, que cada ser humano se encuentra en la posición en que está por razones profundamente arraigadas en la parte más íntima y divina de nuestro ser, no me queda más opción que aceptar las diferencias, respetar los caminos de vida de cada uno, olvidarme de juzgar a otros para así conservar mi libertad, y simplemente tomo lo que a mí me ayuda a seguir creciendo. 

A cada ser humano le envío bendiciones. A los que hacen bien, porque son así. A los que sufren, para que encuentren las soluciones y la alegría. Y a los que estén cometiendo errores, para que puedan enmendarlos. Bendigo la divinidad que vive dentro de cada uno, sea como sea.

Y a mí, que a pesar de lo aprendido, sigo cometiendo errores nuevos, ¡También me envío bendiciones!

Portada: La autora

*Marisa Llergo.

EScritora y poeta

Del grupo de editoras (es)

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