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LAS MÁSCARAS DE LA JUSTICIA

Demonstrators wearing anonymous masks participate in a sit-in protest near the Bank of Italy's headquarters in Rome October 12, 2011. Italy has already wasted too much time without reforming its economy and unless it acts urgently rising bond yields could nullify the benefit of recent budget cuts, central bank governor Mario Draghi warned on Wednesday. REUTERS/Stefano Rellandini (ITALY - Tags: BUSINESS HEADSHOT)

Mucha gente se auto-gradúa en la sala de su casa de fiscal y juez, en desmedro de la Justicia y profiere fallos de inocencia o culpabilidad a través de su cuenta de Facebook.

Lialdia.com / Marco Antonio Valencia Calle / Popayán/ Colombia/ 4/24/2017 – Mucha gente desconfía de la “Justicia” como de los callejones oscuros en un pueblo de ladrones.
La misma “Justicia” se labra su mala fama cuando alguno de sus miembros actúa de manera sospechosa, y parecen más actores de televisión que abogados de universidad.
 
Cuando los agentes de justicia actúan con ligerezas mediáticas que terminan en nada pero al final afectan  el buen nombre de las personas, le hacen un gran daño al sistema. Cuando agentes de justicia profieren fallos raros donde parece que “el peso de la justicia se le aplica a los inocentes, pobres y sin plata; pero a los ricos y culpables se les libera”… se le hace un gran daño al sistema.
 
Es común ya, ver en la televisión grandes despliegues en las capturas de “personajes públicos”, que a los pocos días los mandan a su casa a cumplir penas ridículas o los absuelven del todo. O ver que  dejan libres a los culpables confesos porque técnicamente se hizo una mala captura, o ver que dejan salir de la cárcel a los culpables con el típico y amañado “vencimiento de términos”; y todo eso, en desmedro del buen nombre de “Justicia” que pareciera actuara más en busca de un show de televisión, que de un accionar serio, responsable, ético, técnico, jurídico.
 
Y como si ese problema fuera poco, ahora tenemos que gracias a la democracia, sistema político que implica libertad de expresión y uso libre de las redes sociales por internet, mucha gente se auto-gradúa en la sala de su casa de fiscal y juez, en desmedro de la Justicia y profiere fallos de inocencia o culpabilidad a través de su cuenta de Facebook.
 
Así tenemos a “fulanos” dedicados a censurar los procesos judiciales para defender por “redes sociales” a los acusados por simpatías políticas o familiares, y de inmediato los acusadores pasan a ser acusados, y los acusados almas a los que hay que defender de la injusticias de la justicia.
 
Pero es tanto  el descrédito de “la Justicia” que de inmediato, por la captura de un político, por ejemplo, muchos fulanos (incluyendo periodistas graduados de abogados) de inmediato tildan el evento como un show mediático desvirtuando el trabajo investigativo y judicial ante la opinión pública. Y en cuestión de minutos las redes sociales se activaron condenando a unos y absolviendo a otros. Unos acusaban a las autoridades de abuso, y otros piden condenas brutales contra los políticos.
 
Lo que estamos diciendo aquí, es que los agentes de Justicia deben recuperar su buen nombre trabajar más en favor de su misión; y nosotros como ciudadanos tenemos que aprender a respetar la Justicia y a esperar fallos judiciales antes que defender o acusar a alguien desde opiniones (porque nadie sabe lo que para en el corazón y la intimidad de nadie, decían los abuelos).
 
Y si nos atenemos que los jueces de Facebook juzgan desde la opinión y los jueces (por mediáticos que sean) juzgan desde las evidencias, deberíamos creer en los agentes de Justicia. Pero, y aquí viene el pero, han pasado tantos desmadres en sus actos, que mucho de lo que hacen es sospechoso de politiquería o de afanes protagónicos.
 
La democracia nos otorga deberes y derechos. Y uno de esos deberes es respetar el buen nombre de las personas y las instituciones.  
 

Escritor Colombiano

Director del programa radial Magazín del Cauca. Columnista para varios medios de comunicación. Magíster en filología hispánica. Es autor entre otros del libro Extraordinary legends of Popayan (Leyendas extraordinarias de Popayán), Editorial SIC, 2016.

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