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Alemania debería imitar a Facebook

Angela Merkel, canciller alemana, y Mark zuckerberg, fundador de Facebook. | Afp / Reuters

Lialdia.com –  Hasta ahora, cuando una empresa ‘de crecimiento’ salía a Bolsa, se suponía que era porque esa empresa tenía un modelo de negocio que funcionaba. Cuando ese modelo se agotaba, la empresa empezaba a comprar a sus competidoras más innovadoras que le amenazaban con quitarle el negocio, o a compañías con tecnología o activos que le permitieran llegar a donde no podía ella hacer lo de forma ‘orgánica’. O sea, por sí sola. Como cuando Google compró miles de patentes a Motorola el verano pasado por unos 9.000 millones de euros. O como cuando Microsoft quiso comprar Yahoo! en 2008.

Pero el martes, un mes antes de salir a Bolsa, Facebook anunciaba que se va a gastar todo lo que ganó en 2011 en comprar a un rival. En total, mil millones de dólares (762 millones de euros) para adquirir a Instagram. Lo de menos es que Instagram no tenga un modelo de negocio. Ni siquiera que no ingrese un solo dólar. Tampoco al principio Facebook ni Google sabían cómo ‘monetizar’ su actividad. Lo surreal es que Facebook ya esté comprando rivales antes de salir a bolsa. O patentes: según Bloomberg, Facebook ha comprado a IBM patentespor más de 500 millones de euros.

Para algunos, el que Facebook esté actuando de esa forma no es un buen signo. Porque plantea la siguiente pregunta: ¿Vale 100.000 millones de dólares una empresa que empieza a adoptar estrategias defensivas a falta de un mes para su OPV?
Pero la compra también puede verse desde otra perspectiva: Facebook está comprometida a liderar el desarrollo de Internet. Y, si para eso tiene que gastarse de una tacada todo lo que ha ganado en el último año, pues para eso está el dinero. “El ejercicio del poder exige ciertas renuncias”, decía Lope de Aguirre en la versión de ‘El Dorado’ de Carlos Saura. Facebook parece dispuesto a aceptar esas renuncias.

Otros, sin embargo, no quieren renuncias. El ejemplo más evidente es Alemania. Tal y como están las cosas, Berlín ha logrado que sintamos nostalgia por el imperialismo americano. Por lo menos, Washington manda, pero está dispuesto a asumir su responsabilidad. Lo hemos olvidado convenientemente, pero en 2008 EEUU salvó a los bancos europeos—y en particular, a los alemanes—al llenar el mercado interbancario de dólares. Puede decirse que la crisis empezó en EEUU, así que no estaban haciendo más que arreglar lo que habían roto. Pero es igualmente cierto que los bancos alemanes habían comprado ‘basura tóxica’ estadounidense, y que sus agujeros han sido convenientemente ocultados con la complicidad de los reguladores de su país. Son los mismos bancos que prestaron dinero a Grecia, España y otros países, y que ahora no admiten su responsabilidad.

El Bundesbak, el banco central alemán, se ha sumado de forma entusiasta a esa actitud. Ahora no quiere que el BCE expanda más la masa monetaria. Y Berlín sigue reclamando que los países europeos tengan superávit por cuenta corriente. El problema es que, si no se expande la masa monetaria, no se generará inflación, que es lo que necesitamos. Inflación en los países en crisis —como España— porque así las deudas valen menos. E inflación mayor en los países que todavía crecen —como Alemania— porque así pierden competitividad frente a nosotros.

Incluso esa posibilidad sería brutalmente dura para los países en crisis. Si Alemania aceptara tener una inflación anual del 4% (lo que es como pedir a Arabia Saudí que abandone el Islam como religión oficial del Estado), y los países en crisis del 0%, éstos tardarían entre 5 y 15 años en tener la competitividad germana.
Digamos que ése es el tratamiento con quimioterapia. El que se está aplicando hasta la fecha es solucionar el cáncer a base de amputaciones de los órganos en los que aparecen células malignas. Eso es lo que significa pensar que milagrosamente un ajuste fiscal tras otro van a hacer que los países en crisis recuperen competitividad no funciona. Incluso uno de los ‘niños modelo’ de esa clase, Portugal, sigue sin poder emitir deuda y, a pesar de las buenas ‘notas’ que le da el FMI, su ministro de Finanzas, Vitor Gaspar, no descartaba hace tres semanas en Washington pedir otro rescate. Ajuste fiscal más ajuste monetario no sacan de la crisis a países que tienen sus bancos en quiebra. Además, todos sabemos que, por cuestiones de política interna, ningún Gobierno hace recaer los ajustes fiscales sobre los que de verdad los merecen, sino sólo sobre los que van a ‘tragar’ porque no les queda más remedio.

Alemania parece no haberse dado cuenta de que no todo el mundo puede tener un superávit por cuenta corriente, salvo que empecemos a tener relaciones comerciales y financieras con, por ejemplo, civilizaciones extraterrestres. Al insistir en ajustes y en tener economías centradas en la exportación, Berlín está aplicando una política económica del siglo XVI: el mercantilismo. No dio buenos resultados entonces y no los va a dar ahora.

No es necesario que Angela Merkel imite a Harry Truman y lance un Plan Marshall para solucionar un problema que ella no creó, pero que puede acabar salpicándola a ella y a su país. Bastaría con que imitara a Mark Zuckerberg, un chaval que dentro de un mes cumple 28 años y que es el fundador y consejero delegado de Facebook. El Mundo.es


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