Psicoanálisis y Educación: PAREJAS DESPAREJAS
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Por: Jaime Icho Kozak
Si nos atrevemos a pensar diferencias entre una pareja y un matrimonio, se abren perspectivas que plantean varios puntos de vista. En muchas ocasiones, la realidad clínica nos muestra que un divorcio, o una separación, puede resultar del deseo de encontrar pareja en el matrimonio y de la convicción personal, de que no vale la pena mantener dicha unión si no es en pareja. En variados casos el matrimonio, se constituye sobre bases tradicionales y se mantiene, mientras tales razones o necesidades sean lo bastante enérgicas o suficientes para sostenerlo. Al cabo del tiempo se puede llegar a pensar o sentir, que si no se ha constituido pareja puede llegar a resultar insoportable.
La necesidad de pareja como imperativo, aparece como un signo relevante según la época, lo demuestra a nivel social el difundido planteo acerca del celibato, publicitado por famosos o ídolos juveniles, quizá no tanto como necesidad personal, cuanto que es fruto de la actuación de determinadas creencias y políticas eclesiásticas, con las que sus seguidores están comprometidos.
En la experiencia clínica, en las sociedades urbanas se puede comprobar la noción de la que estamos hablando y su fuerza emocional; eso nos permite desentrañar como muchas personas, a veces con varios hijos, deshacen sus matrimonios para intentar constituir una nueva pareja. Toda explicación o crítica, que provenga de criterios clásicos aparece como insuficiente; el concepto de necesidad de pareja que estamos señalando, tal vez nos permita una apertura del pensamiento.
A la inevitable pregunta: ¿Y los hijos no significan nada? Se puede responder: Sí, significan en sus padres el insistente deseo de encontrar pareja por el camino de la genitalidad, recorrido que si se lo transita en sí mismo, puede conducir a la resignación o el fracaso.
No es lo mismo tener hijos que ser padres.
Es difícil establecer si en la sociedad en que vivimos hay muchas parejas o no. Lo que puede afirmarse, es que la preocupación por la pareja aparece como un fenómeno cada día más difundido, y bastan como muestra ciertas producciones cinematográficas de éxito, o las páginas y secciones dedicadas al tema en revistas de gran difusión o los escaparates de la librerías o los índices de audiencia, de determinados programas televisivos que nadie admite seguir, pero que gran parte de la población,conoce sus detalles y comenta socialmente sus avatares.
En general se pueden observar grandes grupos en conflicto.
Un sector importante está formado por lo que se puede llamar: la “familia monogámica continua”, que corresponde a la imagen tradicional de la familia, dentro de la cual la clínica señala muchos casos de divorcio “interno”, con consecuencias en sus participantes y en sus hijos.
Después esta la “monogamia discontinua”, representada por las parejas constituidas por miembros de matrimonios anteriores disueltos, en los que se encuentra una fuerte preocupación por el tema de la pareja. En las sociedades actuales, encontramos además otras opciones que intentando caminos diferentes, les resulta muy difícil salir de formas establecidas, a pesar de funcionar como supuestas heterodoxias del amor y las maneras de la convivencia. Familias llamadas “monoparentales”, es decir, con una persona ejerciendo de madre y de padre. O bien familias donde las funciones están desempeñadas por integrantes del mismo sexo.
Otra ejemplo frente a las dificultades que el amor y la pareja conllevan, lo tenemos en la renuncia a dichos aspectos de la vida. Así, un reciente estudio en Japón, destaca que el 60% de los varones, llamados “hombres herbívoros”, y el 50% de las mujeres entre 18 y 34 años rechazan la idea de la pareja, mientras aumenta el número de divorcios y a las mujeres que buscan pareja, las llaman “mujeres carnívoras”.
Los misterios del amor, marcan caminos que toman rutas alternativas en cada persona, ya que los humanos somos semejantes y a la vez diferentes, y quizá no tanto. El tema del amor y la pareja, o la especie que ciertamente nos determina hacia la necesidad de la reproducción, me recuerda una frase que encierra una cierta enseñanza sobre la que sería bueno reflexionar. La traigo de la obra “Ulises” de James Joyce, y dice: “Hay secretos silenciosos y pétreos, sentados en los oscuros palacios de nuestros dos corazones: secretos fatigados de su tiranía: tiranos deseosos de ser destronados”.