Psicoanálisis y Educación: INSTRUIR ES DISTINTO A EDUCAR
Lialdia.com - Jaime Icho Kozak / La educación de un niño puede ser entendida desde diferentes puntos de vista, en estos artículos la consideramos no con un plan o una finalidad, sino un “como”, puesto que será un resultado del desarrollo y despliegue de la interacción en el medio familiar y con la sociedad. Queda así diferenciado que educación no es instrucción; lo primero es un proceso mediante el cual el sujeto se apropia de los productos culturales y lo segundo, es la adquisición de conocimientos sistematizados.
Aunque muchos actos instructivos tienen efecto educativo y viceversa, en un esquema sencillo se puede llegar a plantear que la educación incumbe principalmente a la familia, y la instrucción a los centros escolares. Con esto queda señalado que la educación tiene como propósito una mejor integración psíquica, biológica y social, que vienen a ser el mismo movimiento, en la convivencia con el medio social, el desarrollo físico y las relaciones interpersonales. No significa esto una alusión a un plan programado, sino una actitud constante y sostenida que fundará las bases del proceso educativo. Es muy importante en estas cuestiones el pacto ideológico y afectivo de los padres.
Formada por personas y singularidades distintas, la familia la podemos pensar como un equipo y como tal puede tener una dinámica y una dirección. Esa unidad difícil de definir se puede percibir, y no está hecha de elementos intelectuales sino afectivos, que se visualizan en la expresión: “emoción familiar”, que tal vez consista en la difusa pero necesaria sensación de seguridad, de ser amado y apoyado por un grupo al cual se pertenece.
Si nos fijamos en el carácter marcadamente evolutivo del conjunto de las funciones familiares, debemos estar atentos a ciertas dificultades que pueden presentarse en el desarrollo de sus cometidos.
Por ejemplo: 1- una familia puede no evolucionar de acuerdo a las necesidades del niño; ya sea con mecanismos de sobreprotección o también, obstaculizando experiencias fuera de su familia, lo cual la convierte en un grupo cerrado.
2- Hay familias que por haber padecido una situación “traumática”, corren el riesgo de involucionar abandonando ciertas prácticas ya establecidas que incidían en la maduración del niño.
3- Puede darse el caso de una familia que tenga dificultades como institución cultural, y convertirse en un medio ineficaz para la integración social y personal del niño. En tal caso, lo más aconsejable es proponer una intervención psicoterapéutica. Se trata de una de las cuestiones que a veces, son de las menos comprendidas cuando en muchos casos es la mejor solución: el tratamiento y de ser posible, el psicoanálisis de los padres.
Muchas de las enfermedades que llevan al niño al médico, son verdaderas “enfermedades de la familia”, y son curables si se las entiende y trata como tal. Incluso en personas cultas e informadas, se encuentran inconvenientes a la comprensión de que es una forma de tratamiento, que tiene sus indicaciones específicas y que cura tanto como los antibióticos o la cirugía. Cuando se trata de un caso de psicoterapia, ese es el camino de un resultado definido y satisfactorio. Determinar con seriedad cuando un caso corresponde a la psicoterapia, es un problema médico y también de cultura general. Y cuando se escucha a un padre decir: que él “no cree en esas cosas”, o que “no es partidario” de la psicoterapia, o que su hijo o ellos no están “locos”, hay que saber que estamos frente a un “prejuicio”, y que no se trata de partidismos o creencias.
Llevando el pensamiento hasta sus límites, podemos decir que cuando se habla de “funciones familiares”, y se asigna a la institución “familia” la satisfacción de funciones básicas de todo ser humano, es probable que tengamos que plantear alguna cuestión para que, como dice el refrán: el árbol no nos impida ver el bosque. Quiero decir, que la historia y la sociología nos vienen mostrando hace tiempo, que esas necesidades primordiales del desarrollo del ser humano, pueden ser eficazmente cumplidas dentro de modelos familiares muy variados. Y el estudio de tales realidades antropológicas, es muy útil para evitar caer en la idea de que tal o cual planteo familiar, es imprescindible para producir personas sanas física y mentalmente; por lo que digo, que a veces es necesario aceptar que en algunas ocasiones, un niño puede encontrar fuera de su familia biológica, apoyos y aprendizajes que le permitan crecer en armonía. Tema este que precisará más detalles y ejemplos que nos permitan evaluar dichas situaciones.
Sylvie Lachaume
Muy buen artículo. Muchas gracias.