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Comentario de un cuento / El gallo de Sócrates / Leopoldo Alas, Clarín

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Por :  Cristóbal Navarro

A través de este cuento, “ El gallo de Sócrates ”, Leopoldo Alas- Clarín-, nos traslada siglos atrás y nos vuelve a hacer reflexionar por medio de un gallo, tal y como había hecho, en principio, Cristóbal de Villalón en su Crótalon.

Los personajes principales de este cuento son Critón y el gallo.

En las primeras líneas del cuento se nos presenta la situación: la muerte de Sócrates en prisión y el cumplimiento por parte de uno de sus discípulos, Critón, de su último deseo:

– Critón, debemos un gallo a Esculapio, no te olvides de pagar esta deuda ”

 Ya en este fragmento se nos muestra un Clarín irónico a través de la figura de Sócrates, por medio de las palabras “ burla, burlando ”.

En el tercer párrafo, se nos describe a Critón, su forma de actuar como un autómata, sin pensar. Inseguridad ante lo que su maestro le había dicho. Pregunta retórica que nos muestra esa inseguridad.

“¿ No había sido siempre Sócrates, pese a la calumnia de Anito y Melito, respetuoso para con el culto popular, la religión oficial ? ”.

Aparece ya el culto popular como religión oficial. Crítica o Sócrates, ante sus divagaciones se olvida de los demás. Se basaba más en la tradición que en las reflexiones filosóficas, que al final, según el gallo, no le valdrán para nada para no caer en las cosas más sencillas.

” A  Sócrates a veces , a pesar de su sistema de preguntas y respuestas se olvidaba de sus interlocutores y hablaba largo y tendido y muy poco florido ”. 

Volvemos de nuevo a Critón, que no creía contradecir el sistema del maestro: de nuevo basará sus actos en el maestro. Y como éste, también tenía sus dudas acerca de sus reflexiones y actos. Critón puede tenerlas, aunque su situación no sea la misma.

 Aparición dela Providencia: pasamos de hablar de reflexiones metafísicas al culto popular, a las creencias populares. Aparece el gallo, que al igual que Sócrates, se encontraba preso.

El gallo no era del mismo pensar. El narrador ya lo deja claro cuando empieza la reflexión del gallo. Ya se nos advierte que las opiniones de los dos personajes serán contrapuestas.

El narrador se introduce en el gallo, que en un principio se escapa por instinto animal, pero en el siguiente párrafo el gallo reconoce  su perseguidor y nos dice que no es de su agrado:

“ Se han de empeñar en tenerme por suyo, contra todas las leyes naturales, que ellos debieron conocer ”.

Vuelve a repetir la idea de que con tanta retórica no se llega a ninguna parte, lo mejor es la sencillez, aunque veremos cómo el gallo ataca a su perseguidor con la retórica.

En el siguiente párrafo el narrador reproduce los pensamientos del gallo, que no desea caer en manos de aquellos filósofos que van en contra de las leyes naturales, que en opinión del gallo, era algo que debían conocer, era algo en lo que debían pensar. Además, ha sido esclavo de otro filósofo, Gorgias, pero su perseguidor es todavía peor, es un pseudofilósofo que sigue los pensamientos de otros.

Se vuelve a situar la narración en tercera persona:

“ Corría el gallo y le iba a los alcances el filósofo ”.

El gallo escapa y Critón lo persigue, deseando cumplir lo que a su parecer es el deseo de su amo. Clarín introduce la ironía en este fragmento a través de la repetición de términos, como ya había hecho anteriormente. Sigue la persecución y el gallo se sitúa en la estatua de Atenea y esto merece ser castigado con la muerte.

Clarín va en contra de este filósofo, primero lo pone en boca del narrador, que lo ridiculiza y después, ya en palabras del gallo, que lo tacha de idealista y de imitador, ante el asombro del pseudofilósofo cuando ve que el gallo es capaz de hablar. Esta es también una manera de ir en contra de las leyes de la naturaleza , tal y como anteriormente se quejaba el gallo de que ellos iban, al tenerle encerrado, al igual que a Sócrates. El gallo ataca a Critón diciéndole que es la sombra de un muerto, es decir, que por él mismo no es nadie, que todavía después de la muerte de su maestro no es capaz de pensar y actuar por sí mismo. Después de morir el sabio, los que aquí quedan, sus discípulos, no sacarán nada provechoso, sólo superstición, tal y como ocurre ahora a Critón, que cree que aquel es el gallo que Sócrates le indicó.

 “ ¿ Por qué me persigues ?

-   Porque Sócrates al morir me encargó…”.

Continúa el diálogo entre el gallo y el pseudofilósofo. El animal vuelve a atacar reproduciéndole el hecho de que en realidad él si habla, pero Critón lo único que hace es repetir ideas de otros. Si no haces nada tuyo, si no presentas tus propias ideas, sólo sigues a los demás , no dices nada, simplemente repites. En este fragmento aparece el término retórica, que se define en el texto como el arte de hablar por hablar que , en opinión del gallo, era lo que hacían los filósofos y hasta él había sido capaz de aprender esa habilidad.

 A  través del siguiente diálogo, Clarín nos ofrece su opinión acerca de aquellas personas que se pasan la vida intentando demostrarla y cuando lo consigue, se queda precisamente con ella, sin vida. Pero al mismo tiempo, al final del fragmento el gallo le dice a Critón que se vaya, porque él es ya como los sofistas, es capaz de hablar y hablar, pero decir pocas cosas.

Critón aprovecha la situación y “encuentra” la razón para matarlo, por sofista y “porque Zeus lo quiere”.

 “- Pues Sócrates y Zeus quieren tu sacrificio”.

Continúa el diálogo y Critón explica el porqué de su persecución, hasta el momento el gallo no sabía la razón de ésta. La conversación se vuelve “sofista”, el gallo intenta convencer con razonamientos propios de los filósofos a Critón de que él no es el gallo indicado, no es el deseado por Sócrates. Introduce de nuevo el narrador la ironía por medio de las palabras del gallo. Critón no entiende nada, está “perdido”, después de las reflexiones de su contrario, es incapaz de rebatir sus argumentos, así que la única solución es la muerte, matar al gallo.

 Nuevamente, Clarín introduce estructuras paralelas en donde se pone de manifiesto la situación de los personajes :

 “ Calle y muere ”

 “ Vete y calla ”.

El gallo continúa su ataque en contra de Critón. Le reprocha que sea un discípulo con las consecuencias que esto conlleva, pero lo importante de este fragmento es la idea de “ humanidad sectaria ”. La mayoría de las personas pertenecemos a esa humanidad sectaria porque creemos en algo o idealizamos a alguien sin más, sin pararnos a pensar. Creemos más en los demás que en nosotros mismos. De unos hechos concretos sacamos nuestras conclusiones que no serán objetivas, sino guiadas por ese ideal que tenemos. El gallo defiende a Sócrates, ya que éste no creía en la superstición, el “ peor ideal “ y no era como los demás, que siguen al prójimo, Sócrates defendía sus propias ideas.

Y otra vez Critón no es quien de rebatir las palabras del gallo. Más que un diálogo, es un monólogo del gallo dejando ver la situación de las gentes a través de Critón.

En el momento final, Critón mata al gallo con una piedra mientras dice:

“ -¡ Quiquiriquí! Cúmplase el destino; hágase en mí según la voluntad de los imbéciles ”.


* LEOPOLDO ALAS, “CLARÍN”: “ El gallo de Sócrates ”, Antología; Cátedra, Madrid, 1999, páginas.   

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