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EL PONT DEL DIABLE ( EL PUENTE DEL DIABLO ) EL ACUEDUCTO DE TARRAGONA

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FOTOS Y TEXTOSLuis Omar El Gabry Bravo

El Puente del Diablo, es un acueducto romano situado en las afueras, a 4km al Norte de la ciudad de Tarragona, (Cataluña, España). Designada como «Patrimonio Mundial» por la Unesco, por a los excepcionales monumentos de la época romana que se conservan .
El acueducto fue construido en el siglo I a.c. por los romanos, y suministraba agua desde el río Francolí hacia la ciudad de Tarraco, capital de la provincia romana Hispania Citerior Tarraconensis que abarcaba, en su época de máximo esplendor, dos terceras partes de la península ibérica. Se utilizó hasta bien entrado el siglo XVIII.

Este acueducto originariamente recorría 25 kms, en la actualidad tiene 217 m. y 27 m. de altura Tiene dos niveles con arcos superpuestos y construido a base de sillares unidos en seco.La mayor parte del recorrido del agua se hacía por canales, en general cubiertos, que se construían por las laderas de los montes, siguiendo la línea de pendiente deseada y se situaban cada cierto tiempo cajas de agua o arcas de agua, pequeños depósitos que servían para regular el caudal o decantar los sólidos, normalmente arena, que las aguas pudieran arrastrar.

Cuando se debía salvar un camino, a un nivel un poco más bajo que el del acueducto, se usaban sifones, en los que el agua pasaba bajo el obstáculo y volvía a subir al nivel anterior. A menudo debían salvar desniveles más grandes y en ellos adoptaban la forma de puente, puesto que hacer conducciones en sifón capaces de resistir altas presiones era más caro.
Era uno de los tres que abastecían la populosa ciudad de Tarraco.También se le llama de les Ferreres aunque es más conocido popularmente por el nombre del Puente del Diablo por una leyenda con distintas variantes.

Hace mucho tiempo vivía una pareja de ancianos en el bosque. Tenían que cruzar un río para ir de su casa al pueblo. Cada día pasaban por el puente sobre el río con su borrico cargado de las cosas que vendían después en el pueblo y volvían trajinando otras. Era un puente de madera viejo, pero cada vez que lo atravesaban, los ancianos se decían el uno al otro que tenían suerte de contar con aquel paso, pues la corriente del río era muy fuerte y el camino para bordear el río era muy largo para hacerlo en un solo día.
Un otoño lluvioso llegó una riada y se llevó el puente. Los ancianos se encontraron con que no podían pasar.
-Que tremendo desatino- dijo el viejo- hoy no podremos pasar y yo soy viejo para construir un puente con mis manos.
-Que contrariedad- dijo la vieja- pasarán días antes de que se den cuenta de que no vamos al pueblo, y más días aún tardarán en reconstruir el puente.
Se lamentaban los ancianos de su mala suerte cuando apareció un hombre extraño en su lado del río.
-Saludos venerable pareja, os veo muy turbados- Dijo el hombre; el anciano inmediatamente explicó el problema que tenían por la desaparición del puente- Yo me comprometo a construir un puente en una noche, además no será de madera como el anterior, será de piedra, para que ninguna riada se lo lleve.

Enseguida desconfiaron los ancianos.
-¿Qué hacemos?- le preguntó el a ella por lo bajo.
-Está claro que no es posible hacer un puente en una noche, si no es con trucos o con mágica. Pregúntale cual es el pago que pide, cuales las condiciones.
Eso hizo el anciano, a lo que el misterioso hombre contestó que la única condición, el único pago que exigía, era que le fuese concedida el alma del primer ser vivo que atravesase el puente. Quedaba claro que era el mismísimo diablo el que ante ellos estaba.
La vieja meditó un poco y luego aceptó.
Al día siguiente cuando los viejos llegaron al río el puente estaba construido. Era de piedra, con doble arcada sobre el río. El diablo había cumplido, construyéndolo en una sola noche, y esperaba al otro lado para recibir su pago.
-Mujer!, ¿qué vamos a hacer ahora?- Preguntó el marido.
Entonces la mujer cogió la vara y arreó al burro, que pasó delante de ella, el primero por el puente.
El diablo, engañado, tuvo que conformarse con llevarse el alma del desdichado animal como pago por su trabajo.

La realidad es que es una joya y un privilegio pasear entre los bosques mediterráneos y encontrar los restos de esta arquitectura civil que nos sigue maravillando por su belleza y su eficacia .

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