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Jacqueline Bouvier Kennedy

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Jacqueline Lee Bouvier Kennedy Onassis, nació en Southampton, Long Island, Nueva York, el 28 de julio de 1929 y murió en Nueva York, el 19 de mayo de 1994. Fue la esposa del presidente John F. Kennedy de 1953 a 1963 y era conocida como Jacqueline Kennedy o Jackie Kennedy. Fue la Primera Dama de los Estados Unidos de 1961 y hasta el asesinato de su esposo en 1963. A partir de 1968 y hasta la muerte de él, en 1975, estuvo casada con Aristóteles Onassis y fue conocida como Jacqueline Onassis, Jackie Onassis o más informal como Jackie O.

Jacqueline Lee Bouvier, llamada “Jackie”, nació en una familia de la alta sociedad neoyorquina. Era la hija mayor de John Vernou Bouvier III (1891-1957), un seductor corredor de bolsa de ascendencia francesa y de su esposa, Janet Norton Lee (1907-1989), hija de un presidente de banco. Por la línea paterna, las hermanas Bouvier era descendientes de los Van Saless, una familia de ascendencia holandesa-africana que se estableció en Nueva Ámsterdam en el siglo XVII. La hermana pequeña de Jacqueline, Caroline Lee Bouvier, nació el 3 de marzo de 1933, cuyo nombre actual es Lee Radziwill. Los padres de Jacqueline se divorciaron en 1940. Su madre volvió a casarse con Hugh D. Auchincloss, que había estado casado con anterioridad con la madre del novelista Gore Vidal.
Desde niña, Jackie Bouvier fue una buena amazona y amante de los caballos. Ganó diversos trofeos y medallas en competiciones ecuestres. Le gustaba leer y escribir poesías y, aparentemente, adoraba a su padre. De su madre se decía que era muy estricta y que inculcó a sus hijas la etiqueta, maneras, vestimenta y costumbres de la clase alta.
Tras ser nombrada “Debutante del Año”, asistió a la escuela de “Miss Porter”” (1944-1947), el Instituto Vassar (1947-1948) y la Universidad George Washington, en la que se graduó en arte en 1951. En 1949, pasó algún tiempo estudiando en la Sorbona de París. Jacqueline hablaba francés y español con fluidez. Tras graduarse, empezó a trabajar como fotógrafa para el “Washington Times Herald”.

Si bien estaba prometida con el corredor de bolsa John Husted Jr. (se tendrían que haber casado en junio de 1952), terminó esa relación por la presión de su madre, quien era partidaria de que se casase con el político de futuro muy prometedor, el senador John F. Kennedy, una de las estrellas del Partido Demócrata, con quien se casó el 12 de septiembre de 1953 en Newport, Rhode Island. Jackie (como se le llamaba) conoció a John cuando trabajaba como reportera en un prestigioso semanario en New York. La atracción fue mutua y pronto establecieron un romance. El matrimonio fue un acontecimiento muy glamuroso de la alta sociedad norteamericana.
El matrimonio tuvo cuatro hijos: Arabella (falleció antes de nacer, 1956), Caroline Bouvier Kennedy (1957), John Fitzgerald Kennedy Jr. (1960-1999), y Patrick Bouvier Kennedy (nació y murió en agosto de 1963). Su matrimonió pasó por dificultades ya que se acusaba a su esposo de ser un mujeriego y de tener una mala salud.
Mantuvo una estrecha relación con su suegro, que vio en ella a la perfecta Primera Dama. Jacqueline mantuvo también buenas relaciones con su cuñado Robert. Sin embargo, no tenía el carácter competitivo, deportivo y, a veces, abrasivo del clan Kennedy. Era mucho más tranquila y reservada.
Kennedy venció a Richard Nixon en las elecciones de 1960 y se convirtió en el 35 Presidente de los Estados Unidos de América en 1961. Jackie Kennedy se convirtió en la más joven de las primeras damas de la historia.
Nunca le gustó el título de “primera dama” ya que decía que parecía el nombre de un caballo. Con la llegada de su marido a la Casa Blanca, la vida privada de Jackie se convirtió en centro de atención del público. Le gustaba vestirse con trajes de diseñadores franceses, lo que algunos diseñadores americanos consideraron un símbolo de deslealtad. Durante su periodo como primera dama, Jacqueline se hizo en un icono de la moda, tanto a escala local como internacional.
El 14 de febrero de 1962, realizó una visita guiada por la Casa Blanca para la televisión norteamericana. El primer gran proyecto de Jacqueline fue redecorar la casa presidencial. Consideraba que la decoración anterior estaba vacía de contenido histórico. Como amante de la historia, Jackie consideraba que la mansión tenía que representar plenamente a su país. Trabajo duro para encontrar muebles antiguos auténticos y obras de arte que encajaran con el diseño de la Casa Blanca. Encontró retratos originales de personajes como Thomas Jefferson y Benjamín Franklin.
Sabía que sus hijos estaban bajo la mirada del público pero decidió que les protegería de la prensa y que intentaría darles una infancia normal.
Junto a su marido, planificó numerosos actos sociales que les llevaron a ser protagonistas de la visa cultural. No fueron como las anteriores parejas presidenciales; apreciaban el arte, la música y la cultura. Invitaron a artistas y músicos a cenas y fiestas; celebraron actos especiales en honor de los ganadores del Premio Nobel; y transformaron por completo las cenas de estado que se celebraban en la Casa Blanca.

Jackie Kennedy estaba sentada al lado del Presidente cuando éste recibió el disparo que le mató el 22 de noviembre de 1963 en Dallas, Texas. La señora Kennedy testificó ante la Comisión Warren haber visto como saltaban trozos de la cabeza de su esposo, a pesar de que, según el film que registró el magnicidio, la posición de la primera dama no le permitía ver la cabeza de su esposo al menos hasta un segundo después de que recibiera el disparo. En cuestión de segundos, Jacqueline se subió a la parte trasera del vehículo presidencial con miedo y pánico.
Su templanza en los momentos posteriores al asesinato hizo que se ganara la admiración del mundo entero. Presidió el funeral por el presidente, llevando a sus dos hijos de la mano, caminando tras el ataúd desde la Casa Blanca hasta la catedral de Sant Matthew, en la que se celebró un funeral masivo. Jackie fue la encargada de encender la llama en la tumba de su esposo en el Cementerio de Arlington.

Jackie y su cúñado Robert

El periódico londinense The London Evening Standard dijo de ella: «Jacqueline Kennedy ha dado al pueblo americano una cosa que siempre habían deseado: majestuosidad». Una semana después del asesinato concedió una entrevista para la revista Life. En esta entrevista habló de los años de Kennedy como «los años de Camelot». Durante un año no hizo ninguna aparición pública.

El 20 de octubre de 1968 se casó con el armador griego Aristóteles Onassis. Cuando su cuñado Robert F. Kennedy fue asesinado meses antes, Jacqueline creyó que los Kennedy sufrían una persecución y que tanto ella como sus hijos debían abandonar los Estados Unidos. El matrimonio con Onassis cobraba sentido: él tenía el dinero y el poder suficientes para darle el status y la protección que buscaba; ella tenía el estatus social que él necesitaba. Onassis finalizó un soñado romance con la diva María Callas para poder casarse con Jackie. La boda se celebró en la isla privada de Skorpios.
El matrimonio no fue por amor. Las relaciones con los hijos de Onassis fueron tortuosas y Jackie al poco tiempo de casada, dio rienda suelta a una serie de gustos extravagantes que su afligido marido tenía que satisfacer a costa de grandes sumas de dinero en recursos malgastados y dedicación extra de sus empleados. La pareja pasaba poco tiempo junta. Mientras Onassis viajaba con Carolina y John (el hijo de Onassis, Alejandro Onassis, había introducido a John en el mundo de la aviación), a Jackie se la vio rara vez en compañía de su hijastra Christina Onassis, que finalmente terminó rechazándola. Al cabo de unos años la relación se deterioró completamente y Onassis, ya hastiado, decidió que era tiempo de desembarazarse de su costosa esposa, que pasaba la mayor parte de su tiempo viajando y comprando, y empezó a tramitar su divorcio mientras intentaba reconquistar nuevamente a María Callas. Mientras estaban tramitando aún el divorcio, Onassis murió el 15 de marzo de 1975, dejando una gran herencia a Jackie y desencadenando un litigio con Christina Onassis.

Pasó los últimos años de su vida junto a Maurice Tempelsman, un industrial belga, comerciante de diamantes. En 1994 se le diagnosticó un linfoma, un tipo de cáncer que estaba en avanzado estado de desarrollo. Murió en su apartamento de la Quinta Avenida de Nueva York, el 19 de mayo de ese mismo año a la edad de 64. En su memoria, la gran reserva de agua del Central Park fue nombrada “Jacqueline Kennedy Reservoir”
Su funeral fue televisado en todos los Estados Unidos. Está enterrada junto a su primer esposo, el presidente Kennedy.

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