Política o propaganda política

Posted on 04 June 2010 by jesus

A propósito de inicio de campaña por la curul del sexto distrito de la Asamblea Estatal de NY

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Jesús Ríos- Editor

Los mensajes elaborados por quienes se mueven en el marco de la política, deben ser leídos en foma detallada porque se caracterizan por ser de carácter público y tienden a redefiniciones de conceptos relacionados con el sistema de gobernar, como por ejemplo la libertad, democracia, participación, eficiencia, transpariencia y en los últimos años en EE.UU, inclusive conceptos como desplazados, ilegalidad, legalidad, indocumentados, documentados, han engrandecido esa amplia gama de temas, que son en si mismos la esencia de la política, la razón de ser de los actores que la ejecutan.

El más público de los discursos, siempre ha sido el político, ya que sus ideas y proyectos son para ser difundidos a la mayor cantidad de ciudadanos, con la intención de ser aceptados por estos.
Por lo mismo sus estrategias discursivas se orientan hacia el convencimiento y la persuación. Con la política se masifica, es decir se expanden las ideas, las conductas, las actividades y los anhelos de una determinada visión de grupos y personas. El medio utilizado para ello, es lo conocido como propaganda política, la que está estrechamente ligada a actuar sobre los resortes humanos y no es más que una actividad parcial y pasajera, como voluntad de conversión, de conquista y porqué no decirlo, de manipulación y explotación.

Pero la propaganda política, pasó hace tiempo a convertirse en el brazo que mueve los estilos de gobernar, de agradar, a sugestionar y confundir, mas que a explicar.
A sufrido tal deterioro la propaganda política, que en ocaciones, muchas lastimosamente, adopta el criterio de prestigio social de la actividad del político y ya se vuelve normal, que antes que ideas y planteamientos, antes que modificar la sociedad en la que vivimos, antes que establecer plataformas, acuerdos y compromisos con los gobernados, se acude al expediente de desprestigiar para someter, para prometer ideas en donde posiblemente no existan, para hacer de algo baladí una ilusión y quizá una alternativa.

Por ello, los involucrados en la política, deben dar la cara a los intereses más importantes de nuestra comunidad, expresando con seriedad sus ideas y las soluciones que se requieran.
No es posible emprender una campaña seria y eficaz, si por ejemplo, no le explicamos a la comunidad, el pensamiento que tenemos de la migración indocumentada, ya que vivimos en medio de una sociedad alimentada por odios raciales.

Nos acongoja la violencia callejera, pero debemos escuchar los argumentos para eliminarla de raíz,con medidas diferentes a las cosméticas de siempre, creando comisiones y comités de análisis, sin buscar el fondo del problema. Estos dos ejemplos nos permiten diferenciar la política de la propaganda política, de lo profundo versus lo superficial.

No se puede por supuesto, ofrecer un catálogo de recetas infalibles,en donde de por si, debe estar presente el respeto por las normas, por las leyes, en donde la corrupción y otras desviaciones no pueden estar presentes.
Quien en medio de una discución política esgrima como argumento contra su rival, que éste es un corrupto, debe entregar antes que declarar pruebas contundentes e inapelables, que permitan sacar del medio a personaje tan indeseado. de lo contrario, es utilizar la política como propaganda y de seguro que afloran las oscuras manipulaciones.
Cuando las ideas, planes y programas estén expuestos, entonces ahí podremos ver que es lo que se esconde detrás de esos malos hábitos y costumbres de hacer política, de ese pequeño pero peligroso grupo de personas, que en situación normal es razonable, pero que cuando se introducen en el medio de las campañas, son presas de una suerte de pensamiento único o grupal.

Conceptos como corrupción e incumplimiento de promesas, nos pueden hacer creer que estamos exclusivamente ante un problema de catadura moral de quienes se dedican a la política o de personalidad que suele atacar a quien sintiéndose alternativa, cree tener la razón y solo entiende como positivo lo que le conviene.

A leer con lupa las propuestas, cuando estas lleguen, a desmenuzar los contenidos con inteligencia. Por ahora… solo propaganda y nada de política.

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