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Por :LA CHACHI
¡No’mbre, vos hombre! diría el TAVO, si ya viene otra vez el mundial muchá, qué de a huehuetenango. Eso sí que me encanta, porque ya estoy haciendo mis cuentas de que me voy a disfrutar de 352 pares de piernas, corriendo en la cancha, claro añadiendo también a los que estarán poniéndose calientitos con el chaleco puesto y pegando brincos. Pero a los árbirtros y jueces de línea, ni los tomo en cuenta porque nadie los quiere. Esos pobres, deberían de alquilar madre, para que no les gasten a la propia con tanta mentada.
Bueno, para mí el mundial clásico inolvidable fue el de Italia ’90 (Y a los que se les escapó un Uuuuuuu, tengan cuidado no los vayan a confundir con el chucho), allí sí que me sabía yo los nombres de todos los jugadores. Claro está que mis preferidos eran los italianitos hermosos, liderados en belleza por el príncipe Giuseppe Gianinni y el gran y novio mío por más de 10 años, el invicto Walter Zenga, chinito de mi alma, que ahora anda bien pelón pelonete, cabeza de cohete, pero al final no me importa si le sale o no, pelo en el cachete… o donde caiga.
Ese Mundial incluso estuvo engalanado por el concierto de los 3 Tenores, que por primera vez se unieron para un evento espectacular, que quedaría enternamente en la historia. Fue un campeonato lleno de lindas sorpresas.
Bueno, pero regresando a las emociones propias del Mundial, hace dos décadas, yo me salía temprano de estudiar y me iba a ver a mis piernudos. Es que como digo, ese campeonato del ’90 fue muy especial. Creo que todos los de mish tiempos no podrán olvidar a Goicochea que entró de puro chiripazo y se convirtió en el mejor portero argentino de los últimos 20 años. O cómo las patojas se morían por el Tony Meola, de Estados Unidos que en esos años los gringos no iban a hacer gran cosa en el futbol.
No se puede olvidar al Maradona que practicamente fue en el último mundial que jugó, porque ya en el ’94, en el segundo partido lo sacaron por mañoso y después ya no se dedicó tanto a al pelotazo, como al lineazo y dejó que le creciera tremenda panza. Bueno, después le hicieron el bypass gástrico, pero lo feo no se le quitó. Aunque nadie podrá discutir sus grandes aportes al futbol mundial y el gran personaje que es en toda la historia.
Pero hablando de recuerdos de mundiales del siglo pasado, dice mi Negrito que él se acuerda del Mundial de México 1970 (Allí sí digo yo “Uuuuu”), cuando los brasileños, incluido el arquero, hicieron una jugada inolvidable pasando la bola por todos los 11, para marcar un golazo. Entre ellos estaban los jugadores más famosos de esos días como, Carlos Alberto, Jairzinho, Riverinho y el más grande de todos los tiempos, el Rey Pelé (que siempre me he preguntado ¿por qué será que anuncia el Viagra?).
Yo a le lejos me recurdo de la gran goleada que Alemania Occidental le metió a México en 1978. Dicen que los comentaristas elogiándolos decían: “qué bien juega México…¡Goool de Alemania! Qué bueno que ahora han mejorado bastante su futbol y tienen grandes figuras, en una de esas nos sorprenden con un campeonato mundial.
También cómo olvidar las lágrimas derramadas junto a los hondureños en España 1982, cuando se quedaron fuera del mundial ante los yugoslavos, que luego que el árbitro marcara un penal, que hasta la fecha quedó en duda, los catrachos vieron frustadas sus esperanzas y ellos las ilusiones de toda Centroamérica. Pero en este mundial les vamos a echar muchas porras.
Bien, creo que los que saben más de futbol, podrán contar tantas lindas experiencias y recuerdos de esos momentos inolvidables que nos regalan los Campeonatos Mundiales. Esa emoción de llevar la tele al colegio para no dejar de ver los partidos clásicos entre potencias como Argentina y Brasil, Francia e Italia, Inglaterra y España y por qué no decirlo, el tener la oportunidad de vivir a cada segundo la emoción de una gran final, tipujeándose un montón de chucherías.
Haber en este 2010, a quiénes les toca levantar la hermosa Copa. Dios nos dé vida para poder seguir viendo tanto lindo futbol, y ojalá algún día nuestro Selección Azul y Blanco, nos cumpla el sueño de verlos en un Mundial y sean parte de las 352 pares de piernas que yo me voy a disfrutar una vez más.
Haber, ¿de cuántos mundiales se acuerdan y qué me podrían contar?







