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De cruda con Chente Fernández

Posted on 12 April 2010 by jesus

Chachi1Servicios de Long Island Al DíaChente Fernández
www.Lialdia.com

Por:  LA CHACHI

Mencionó un sabio que todo lo que el ser humano hace, entiéndase como trabajar y distraerse, es para olvidarse de la muerte. ¡Puchis! dirían allá por donde yo, a lo mejor no es mentira. Eso de estar pensando en la pelona como que no es muy saludable. Mejor dedicarse al capirucho, trompo y al yo-yo, entre otras cosas, verdad.

Digamos que para olvidarnos de la muerte, dispusimos con unas amigas, ir a ver a Vicente Fernández quien iba a cantar junto a su hijo el Potrillo, que dicho sea de paso, tiene muy buen fundillo. Puchis salió en verso, ve.

Bueno, nosotras nos armamos con buenos abrigos y una botella de Chivas, por aquello de la lluvia y el frío. Nos fuimos en taxi que nos dejó cerca de la entrada al Estadio, donde sería la presentación. Allí había un montón de ventas ambulantes de comida. En eso, nos acordamos que no dejan entrar botellas al Show.

-¿Y ahora? –dijimos todas- ¿dónde nos guardamos la botellita? Pues no hubo de otra que echarle al sacrificio y rempujárnosla antes de entrar. Y como todavía era tempranón nos instalamos en una de esas “champas“… y allí dicen mis amigas a servir cada tragón de medio vaso y puro de Chivas. Púchica, quería huesos tomarse eso. Pero así con el frío, como que no se sentía.

Yo le di unos cuantos traguitos y cuando ya me empezaba a sentir como recién bajada de la rueda de la Fortuna, les dije que mejor comiéramos para que no nos agarrara tanto. Por eso me levanté y me fui a comprar unos choripanes . La primera vez, llegué y le dije al vendedor: “Déme 5 choripanes por favor”. Me acuerdo bien, me acuerdo bien.

Después nos dio más hambre y más “mareamiento“. Otra vez me fui a comprar choripanes, porque estaban muy chiquitos. Ahora, le dije al chavo, un poco con dificultad: “Mirá, dame otros shoripanes, pero hacémelos mas crandecitos, oiste”. ¡Ja, ya tratándolo de vos! Ya con confianza…jejeje.

No se por qué el cuate estaba moviéndose mucho, por ratos hasta se ponía de medio lado. A saber cómo podía cocinar así. Dicen que me fui a comprar otra ronda de panes, pero creo que son mentiras, porque yo no me acuerdo bien y eso que solamente me tomé un trago de medio vaso y el otro lo tiré en un arriatillo. Nunca he sido buena para el chupe.

Cuando al fin nos fuimos al Estadio, ya no recuerdo cómo me bajé esas gradotas del general, para llegar hasta la gramilla. El asunto es que cuando vine a reaccionar, bajo los chorros de agua estaba yo subida en una silla, envuelta con una bolsa kanguro y gritándole al Alejandro: “!Ayayay papito !”.

Cantaron un montón de canciones y ya por “La Ley del Monte”, vi que el Chente se estaba empinando una botellota de tequila. ¡Alagrán!, dije yo, a ese sí le dejaron entrar su Cantimplora y yo me tuve que echar el trago de wisky afuera, !Ve, qué de sombrero! Lo malo es que rápido se me pasó la borrachera y así como que no les encontré mucho chiste a las rancheras. Aunque allí estaban, los de a sombrero y los de a corbata, todos echándole al guarachazo y a la gritazón.

Y puras farsas lo del “guaro” en el show. En bolsitas estaban vendiendo, dizque sodas, pero con puro ron, digo yo. Pero no le entré. Ni modo, que le hiciera al revoltijo.

Igual, al otro día fue lo fregado con la cruda. Como no estoy muy maleada, el dolor de cabeza estuvo fenomenal. Pero pensé que debió haber amanecido peor el Chente, porque tremenda papalina se habrá puesto, con la botella que se metió sin limón, sin sangrita, ni mucho menos choripán.

Y no vayan a creer que soy borracha…¡por favor! Al menos me olvidé de la muerte, como dijo el sabio.

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