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El Español en EE.UU.

Posted on 07 February 2010 by jesus

Se habla español

Edición y servicios de long Island Al Día

Historia en defensa de mi discurso

La lengua española ha estado en el territorio de los actuales Estados Unidos desde el siglo XVI. En 1513, Juan Ponce de León fue el primer español conocido por haber visitado los actuales Estados Unidos (específicamente La Florida). En 1565, Pedro Menéndez de Avilés funda San Agustín, en La Florida, la ciudad europea continuamente ocupada más vieja del territorio de los Estados Unidos. El texto de la primera gramática en español en Estados Unidos apareció en Georgia en 1658.

Después de la Guerra Mexicano-estadounidense (1846-1848), México perdió casi la mitad de su territorio, que se anexaron los Estados Unidos, incluyendo partes de los modernos estados de Texas, Colorado, Arizona, Nuevo México, y Wyoming, y el conjunto de California, Nevada, y Utah. Posteriormente, los millares de mexicanos residentes en esos territorios adquirieron nacionalidad estadounidense. El Tratado de Guadalupe Hidalgo (1848) no hizo ninguna referencia explícita a las derechos de la lengua española. La primera constitución de California aprobó un reconocimiento importante de los derechos de los hispanohablantes: «todas las leyes, decretos, regulaciones, y provisiones que emanan de cualesquiera de los tres poderes supremos de este estado, las cuales por su naturaleza requieren la publicación, serán publicados en inglés y español»

Antes de 1870, los angloamericanos eran una mayoría en California. En 1879, California promulgó una nueva constitución bajo la cual todos los procedimientos oficiales debían ser conducidos en inglés; seguía habiendo esta cláusula en efecto hasta 1966. En 1986, los votantes de California por el referéndum agregaron una nueva cláusula constitucional que indicaban que el «inglés es la lengua oficial del estado de California». Sin embargo, hoy, el español se habla extensamente a lo largo del estado, y en muchas actividades del gobierno, documentos, y los servicios están disponibles en español e inglés.

El español se ha hablado alrededor del Nuevo México norteño, Colorado meridional y en la frontera con México desde el siglo XVII.

En Texas, el inglés se utiliza convencionalmente, pero el estado no tiene ninguna lengua oficial. Texas heredó una población hispana desde la guerra Mexicano-Americana, además de tener una afluencia constante de mexicanos y otros inmigrantes de habla hispana.

Existen áreas geográficas estadounidenses donde el español se ha hablado de forma ininterrumpida desde el siglo XVIII. En el Delta del Misisipi hay una comunidad conocida como los isleños de Luisiana que está asentada principalmente en la parroquia de Saint Bernard. Los isleños de más edad mantienen vivo el habla española que sus antepasados llevaron desde las Canarias, entre los años 1778 y 1783. Hasta hace pocos años había muchos isleños que no sabían hablar inglés. Los actuales hablantes continúan pronunciando las h como j suave y utilizando vocablos antiguos como “cabucar” (hundirse), asina (así), etc. En los últimos años, se detectan anglicismos, aunque varían de una familia a otra. Por ejemplo, se puede escuchar «espicar» por hablar o «ir atrás» por volver, derivado del «come back» inglés. Su acento es similar al de los campesinos canarios. Este dialecto castellano desapareció hace alguna décadas de las zonas situadas en los alrededores del Bayou Lafourche, en las comarcas de Ascensión y Asunción. El documental «Los canarios del Misisipi» (2006) de Manuel Mora Morales profundiza en las raíces canarias de la actual habla de los isleños de Luisiana, así como en su evolución y en el precario estado actual, próximo a su desaparición. Un grupo de canarios se encuentra realizando gestiones para que la comunidad isleña de Luisiana sea declarada Patrimonio Intangible de la Humanidad por la UNESCO, lo cual podría frenar la desaparición inmediata del tesoro lingüístico que posee, similar al de los judíos sefarditas de Toledo.

El español es el segundo idioma con mayor número de hablantes en Estados Unidos, después del inglés. Este país ostenta la segunda comunidad de habla hispana más grande del mundo, después de México. Luego siguen las de España, Colombia y Argentina.
Es el segundo idioma más hablado de la ciudad de Nueva York, el idioma extranjero más estudiado y la lengua madre de 2.1 millones de sus habitantes.

Según la oficina del censo de EE. UU., hay casi 47 millones de hispanos en el 2008, el 15,4% de la población de EE. UU.. Según esta misma fuente, sobre una población total de estadounidenses mayores de 5 años cifrado en 283.149.507 en el 2008, hablaban español en sus casas 34.559.894 de personas, lo que equivale al 12,2% de la población de EE. UU., el resto (casi 12,3 millones de los 46,9) o son menores de 5 años, o hablan el español como segunda lengua, o sólo hablan inglés. En total, podría considerarse que más de 40 millones de hispanos del censo hablan español. De los estudios del U.S. Census Bureau, también se puede concluir, que en Estados Unidos cada vez se habla más español, pues en el 2005 sólo lo hablaban en sus casas 32,2 millones. Texas, California y Nuevo México son los primeros Estados con más hablantes de español, con un porcentaje próximo al 30%.

Según Synovate, en 2006 indica que el 56% de los hispanos, utiliza el español como primera lengua dominante sobre el inglés en sus casas, el 26% son bilingües (lo que suma un 82%), y el 18% restante utilizan el español como segunda lengua o sólo utilizan el inglés. Fuera de sus casas, el 41,2% habla más español que inglés, el 6% igual, y el 50,3% habla mas inglés que español.

Por otro lado, según Centro Hispano Pew, el 76% de los 11,9 millones de indocumentados en EE.UU. son hispanos, 3 millones), por lo que la población hispana en EE.UU. superaría los 55 millones, alcanzándose la cifra de un total de 50 millones de personas que saben hablar español o que tienen conocimientos del idioma.

Jesus rios en haiti solidarioSe habla español.

Un profesor de español y periodismo, ardiente hispanófilo, que ha sido uno de mis mejores mentores, una me vez confesó que su única hija, nacida y criada en Estados Unidos, no hablaba ni pío de español — excepto como sucedía con el personaje semificticio del cubano Ricky Ricardo en la legendaria comedia «I Love Lucy», que empezaba a maldecir en la lengua de José Martí y Alejo Carpentier. Cuando se enojaba se le salía lo cubano.

A la hija de mi profesor, se le salía lo española, y él contaba que apretaba a veces sus puños y expresaba cualquiera que fuera la frustración del momento con una expresión muy a lo Sancho Panza: ¡Me cago en la leche!

Recuerdo que en aquel entonces, hace ya varios años, me chocó la revelación de que un profesor de español no lograra que su hija conversara en la lengua cuya defensa era para él –y sigue siéndolo– una causa personal.

Ahora, a mi me pasa lo mismo. Tengo dos hijos que empiezan a definir lo que es una lengua. Pero creo que ambos ya saben cuál es su lengua predilecta: En casa el español, afuera, el inglés.

A veces hago el experimento y le hablo solamente español a mi hijo mayor, pero no puedo apagar la máquina traductora que tiene incrustada en su cerebro. Me mira y me mira y de seguro que todas mis palabras pasan por ella y las respuestas vuelven, casi sin excepción, en el lenguaje de Shakespeare. Mi hijo me contesta casi siempre en inglés, aunque hay palabras que por alguna extraña razón prefiere en español, como “jabón”, “computadora” o “abuelita”. No sé por qué.

Lo que esto me dice es muy claro. Los hispanos que residimos en Estados Unidos estamos perdiendo nuestro idioma. La primera generación lo tergiversa al mezclarlo de manera excesiva con el inglés. La segunda generación lo entiende pero no lo habla. La tercera generación tiene un nombre hispano, pero sabe tanto español como un gringo que haya tomado clases en la escuela secundaria. Para la cuarta generación ya no quedará nada. Ese es el caso aunque fluyen cada día miles y miles de nuevos inmigrantes hispanos que crean a corto plazo la impresión de que el español gana terreno en los Estados Unidos.

Es una falsa impresión. Es todo lo contrario. No solamente se habla menos español entre las sucesivas generaciones de hispanos, sino que se habla más inglés en América Latina y España.

Pero no tiene que ser así. Los hispanos que nos convertimos en migrantes no tenemos que renunciar a la herencia cultural de la lengua española, que tantas penurias costó a través de los siglos, para aprender y adoptar otra. No seremos mejores gringos si renunciamos a hablar y entender a Miguel de Cervantes, a ver las comedias de Cantinflas y Chespirito, sin renunciar a ver a Jerry Lewis y los Tres Chiflados. Si me da la gana puedo oir a Joan Manuel Serrat o a Stevie Wonder. Soy bilingüe conciente. No aprendo menos por hablar dos idiomas, sino todo lo contrario. Y si pudiera aprender otro idioma, lo haría.

Ahora que mis hijos están en edad escolar, sé que es el momento. Por eso, en mi casa tenemos un dictamen. Se hablará español, y se dejará el omnipresente inglés para cuando sea necesario.
“Vamos ver”, dirá el menor y el mayor le dirá,” así no se dice”, se dice ” vamos a ver”. Con un poco de dificultad, pero con pleno respeto por nuestras raíces, seguiremos defendiendo nuestro español y es un orgullo hacerlo.
Ojalá que quienes siendo Hispanos y privan a sus hijos del idioma de su madre tierra, entiendan que lo que hacen, es quitarles una parte importante de su acervo cultural. Falso orgullo y desapego a su historia.

Me rebelo ante quienes siendo hispanos, se hacen que no entienden cuando les hablo en español, solo que sus nombres los delatan, aunque traten de mimetizarse cambiándolo según la ocación: el Pedro por el Peter, Charles fue Carlos, María es ahora Mary y hasta mi gran amigo Crisóstomo es ahora simplemente Cris.
Otras vez desapego.Chauvinismo dirían otros.

1 Comments For This Post

  1. minikleitas Says:

    been a typo, Your blog looks good. Have a nice day.

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